Con la oposición del INAH, Claudia Rivera habría avalado que El Alto se convierta en zona comercial de lujo

Aparentemente con el aval de la alcalde Claudia Rivera Vivanco, pero sin la autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), inversionistas de origen español y chino se estarían preparando para iniciar un proceso de gentrificación en el Barrio El Alto, de la ciudad de Puebla, con la compra de 11 casonas antiguas que funcionaban como vecindades y que se desplazó a sus habitantes, para dar cabida a una nueva zona turística y comercial que atraiga a más consumidores.

El desarrollo, que tampoco cuenta con la aprobación del cabildo de Puebla, contempla además la compra de un inmueble histórico, como es el mercado de El Alto “José María Morelos” o Plaza Garibaldi, que data de 1930 y se encuentra catalogado por el INAH.

Así lo confirma el resumen del proyecto ejecutivo –en poder de esta casa editorial– que fue elaborado por el Grupo Affinitas, en conjunto con Ángulo y Barturen, diplomacia corporativa.


Affinitas cuenta con oficinas en Polanco, en la Ciudad de México, y es propiedad de Ángel Murúa, el mismo dueño de la Hacienda Las Mendocinas, que era de Raúl Salinas de Gortari y se ubica en San Lorenzo Chiautzingo.

Según los planos, se construiría un segundo piso en el Mercado El Alto para albergar principalmente franquicias de comida rápida.

Además, se buscaría instalar el taller internacional “El Alto Food &Desing”, una Escuela Taller de Cocina, una Universidad de Gastronomía “Food Rituals Academy” perteneciente al Campus de Creatividad El Alto. Al mismo tiempo, se dice que la Unesco implementará el Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana.

Entre los socios del proyecto se encontrarían los mexicanos Alfonso Peinado y Daniel Lozano, este último exdirector nacional de Cruz Roja, quienes la noche del pasado 16 de abril ofrecieron una cena a las autoridades municipales en la casa que se ubica en la esquina de la calle 14 Oriente y 14 Norte, a un costado de Casa Aguayo, para presentarles el ambicioso proyecto.

Un trascendido indica que a la cena acudido la presidente municipal Claudia Rivera Vivanco; la titular de la Gerencia del Centro Histórico, Lilia Martínez, y el regidor de Morena José Luis González Acosta, quienes habrían dado el visto bueno y se dice que pidieron un inmueble a Affinitas a cambio de la liberación de los permisos y las licencias de construcción.

Incluso fuentes confiables que estuvieron presentes en dicho encuentro dijeron que en la casona que entregarían al ayuntamiento de Puebla el gobierno municipal buscaría instalar el Museo de la Ciudad, un proyecto que están por anunciar en los próximos días.

Durante la cena, los representantes de la firma inmobiliaria dijeron que cuentan con el respaldo de los hoteles de la zona, como es la cadena transnacional Rosewood, La Purificadora, Ikonik –donde se encontraba la quinta Villa Flora–, y del empresario inmobiliario Jacobo Martínez, dueño de las casonas frente a la otrora Galería de Arte Moderno.

Al encuentro también habría acudido el delegado del Centro INAH Puebla, Ambrosio Guzmán Álvarez, de quien se dice salió molesto del lugar y con la amenaza que no respaldaría un proyecto que ya ocasionó los primeros perjuicios a las familias desplazadas del barrio con la compra masiva de edificios antiguos.

Algunos de los edificios funcionaban como vecindades y otros más se encontraban abandonados, invadidos y sin aparentes dueños, por lo que no se descartaría que con el respaldo de Armando Méndez, un exdirigente porril de la UAP y quien tiene en posesión el Mercado El Alto, se hayan apropiado de algunas viviendas.

El desarrollo inmobiliario que inició su ampliación desde el año pasado, con la reconstrucción de los edificios, es similar al proyecto que en la década de 1990 el exgobernador Manuel Barttlet intentó ejecutar en el Paseo de San Francisco.

Según algunos historiadores poblanos, El Alto es un barrio de indígena que se conoce así desde 1615, y sería considerado como el origen de la ciudad por encontrarse ubicado entre los ríos San Francisco y Xonaca durante la Colonia.

Otros estudiosos destacan que la calle 14 Oriente que atraviesa por mitad a El Alto es el Camino Real a Veracruz.

El Alto tiene una superficie de 46 mil 500 metros cuadrados, distribuidos en 25 manzanas, con un área verde de 28 mil metros cuadrados que abarca principalmente el Paseo de San Francisco.

En el polígono de El Alto se encuentra El Portalillo, una construcción de una arcada triple que fue el punto de partida para trazar las calles de la ciudad; así como la exfábrica Los Ángeles, Los Lavaderos de Almoloya, la Quinta Villa Flora, Casa Aguayo, la iglesia de La Luz y lo que hoy conocemos como el Hotel Boutique Casa Reyna.

La exfábrica textil Ángeles era patrimonio del gobierno del estado. Durante la gestión de Pedro Ángel Palou García como secretario de Cultura, anunció que ahí quedaría asentada la Cineteca de Puebla; y después dijo que albergaría a los Talleres Artísticos, pero al final fue vendida a particulares durante el sexenio de Rafael Moreno Valle.