Con la Mano silla intervenida, José Bayro expondrá en el museo Franz Mayer

Convocado por la fundación En nuestras manos, el artista de origen boliviano y nacionalizado mexicano José Bayro Carrochano (Cochabamba, 19 de marzo de 1960) intervino la Mano silla, de Pedro Friedeberg, para participar en una exposición Manos por México que abrirá el 5 de junio en el Museo Franz Mayer en el Distrito Federal.

El artista que desde hace años radica en la ciudad de Puebla compartirá el espacio con otros 170 creadores de todo el país que fueron invitados por dicha fundación para participar en la exposición Manos por México, para posteriormente participar en una subasta que busca obtener un monto económico para crear el segundo Centro de Atención Integral (CAI), una escuela de oficios para personas de bajos recursos que se localizará en Puebla.

“Tengo la fortuna de participar en una magna exposición organizada por esta fundación que estará en exhibición del 5 de junio al 10 de agosto”, dijo Bayro Carrochano.


El autor de El hombre azul, una escultura de gran formato que se exhibe en el Jardín de los pescaditos, en el Paseo de San Francisco, señaló que en su caso intervino la Mano silla de Friedeberg, cuya pieza original se encuentra en el Museo de Arte moderno de Nueva York.

Invitado por cuarta ocasión en dicha exposición la silla de madera en forma de mano fue intervenida por José Bayro utilizando diversidad de materiales como el óleo, sellos y aplicaciones, bajo la inspiración del peltre azul.

Para el artista, la mano más bien representa un carrito de helados, por lo que incorpora elementos que decoran y sobre todo ilustran el popular instrumento.

Bayro Carrochano es un artista plástico con más de 30 años de trayectoria que “desde chamaco”, como él mismo contó durante una entrevista dada a una televisora local, ha estado en las artes, ya que desde su infancia, por medio de su padre y sus hermanas, siempre tuvo la oportunidad de trabajar en un taller.

“Siempre quise ser un pintor, trabajar seriamente, ser un artista comprometido; por ello, admiro a Tamayo, estoy inspirado en él por esa orden de trabajo, esa es mi línea”, dijo en aquella entrevista.

Señaló además que a lo largo de más de tres décadas ha trabajado por tener un estilo propio que ya se reconoce. “La figura humana es el recurrente, en ella retrato la belleza del horror y el antagonismo; es una obra que si bien es colorista y agradable en composición, puede ser un monstruo que cuenta una historia divertida y con verdades del subconsciente, es una doble historia”.

Además de la figura humana, en la pintura de José Bayro se reconocen a la flora y la fauna, la pintura colonial, y siendo un artista México–boliviano, la pintura sudamericana ocupa un espacio importante en sus creaciones.

Su inspiración, dice el artista, “surge por los momentos cotidianos, por los detalles de la vida diaria”, que se reflejan con la técnica, la composición y sobre todo el uso del color, aspecto por el que ha sido llamado “el maestro del color”.