Comunicación intercultural

Hace unos cuantos años estuve en la Universidad Intercultural del Estado de Puebla para participar en el “Primer encuentro Nacional de maestros y estudiantes de la Asociación de Universidades Interculturales”. Al mismo llevé un grupo de estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UAP, espacio en el que impartía en ese momento la asignatura de Comunicación Intercultural. La experiencia fue enriquecedora en muchos sentidos, no solo por el rico intercambio con docentes y estudiantes de diferentes latitudes del país, sino porque logré acercarme al modelo de educación intercultural propuesto directamente por el Estado –años atrás tuve la oportunidad de conocer el modelo de la Normal Intercultural Bilingüe Jacinto Canek en Zinacantán, Escuela que surgió de manera independiente al sistema nacional de normales. Por ese entonces, cité un trabajo interesante que describía el modelo: “Según palabras de María de Lourdes Casillas Muñoz, Coordinadora de Educación Intercultural de la Secretaría de Educación Pública en el libro Universidad Intercultural, Modelo Educativo editado en 2006, ‘el propósito de las UI es extender las oportunidades educativas para atender a estudiantes de diversos orígenes, lenguas y culturas del País. Esto implica introducir diversidad en el sistema en tres ámbitos fundamentales: a) regional; b) del público que se atiende y c) del tipo de formación disciplinaria que se ofrece’”. Por supuesto, el modelo cumple ya más de 10 años y se encuentra en revisión constante para su mejoramiento. En ese mismo libro, Casillas afirma que “Las UI pretenden dos grandes ejes formativos. Por una parte, buscan establecer nuevas perspectivas de desarrollo profesional y científico que conjuguen saberes y conocimientos desde diferentes perspectivas culturales. Por otra, intentan promover la formación de profesionales comprometidos con el desarrollo económico, social y cultural, particularmente, de los pueblos indígenas del país y de las comunidades que sustentan estas instituciones de educación superior”.

En este entorno, fui invitado el martes pasado a impartir una conferencia en la Universidad Intercultural del Estado de México, en San Felipe del Progreso, para la inauguración del Coloquio de Comunicación Intercultural 2016 que organizaron las autoridades de esa institución. En la Intercultural del Estado de Puebla no tuve la oportunidad de conocer los enfoques de esta licenciatura pues ellos no la tienen; sin embargo, la del estado de México sí. La verdad es que la experiencia me deja varias reflexiones que quiero compartir. Primero que nada, la comunidad que conocí se muestra receptiva y cohesionada en torno a la temática que les ocupa en esta licenciatura; en efecto, tienen problemas como cualquier otra licenciatura en comunicación, trágicamente condenadas a la indefinición teórica y a la vacuidad de objeto de estudio… no obstante, tienen muchas más posibilidades de salir del bache teórico del que les hablo pues están mucho más dispuestos a entender los fenómenos estudiados desde la complejidad y no desde los esquemas tradicionales que plantea la propia disciplina. Básicamente fui a confirmarles algo que ya trabajan de manera cotidiana: la multi y la transdisciplina. Lo anterior lo comprobé con las preguntas que un grupo ansioso de estudiantes me lanzó, con genuina curiosidad y con el ojo puesto en la inquietante incertidumbre que tiene todo aquel que inicia con la investigación, que se lo toma en serio y que, por tanto, se cuestiona todo aquello que está aprendiendo. En verdad refrescante y revelador. Además, en la exposición de carteles que dan muestra de su investigación, descubrí a una planta docente más preocupada por conducir a los estudiantes que por “domesticarlos” en sus propias rutinas investigativas, como sucede con frecuencia en múltiples espacios académicos, donde lo más importante es seguir con rúbricas elaboradas por maestros poco imaginativos.

Por respeto a los estudiantes no daré los títulos de sus investigaciones –y evitar así el plagio de sus temas–, pero sí diré que sus investigaciones rondan los lindes entre la antropología, la sociología, la comunicación, sin que haya problema, lo que les importa es comprender fenómenos interculturales y satisfacer su curiosidad, aspecto fundamental en toda investigación científica. Por tanto, no solo encontré temas sugerentes, sino propuestas novedosas para el campo de la comunicación, en un entorno sano y de respeto hacia maestros y compañeros; se percibe una comunidad de conocimiento, tan inspirador como suena. Después de años en la docencia, atesoro momentos específicos, como la satisfacción de haber concluido un curso en el que las dudas superaron a las certidumbres y la necesidad de conocer superó a la pedantería del formulismo, tan en boga en nuestro mundo neoliberal del momento; a su vez, colecciono los rostros repletos de curiosidad, de asombro, de necesidad de conocimiento, que, a la fuerza de la costumbre y la rutina más vil, poco vemos, poco nos interesan. La educación es, a fin de cuentas, acumular esos momentos de riqueza infinita, no grados y papeles en una enfermiza recolección de puntos. Bien por el esfuerzo realizado por autoridades de la Universidad, y gracias infinitas a Iván González de la Intercultural de Puebla por invitarme a participar en este foro tan significativo, al Rector de la Universidad, el maestro Arturo Vélez Escamilla y a Daniel Vallejo Garduño, director de la División de Comunicación Intercultural.





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