Compositor poblano presentó Icnocuicatl, una suite para la comprensión de México

Icnocuicatl, suite para la comprensión de nosotros, es el nombre del proyecto encabezado por el músico poblano Carlos Marrufo.

Una suite triste de cinco tiempos. Una composición pensada para percusiones y ejecutada a piano, guitarra clásica y voz. Una melodía sobre los tiempos pasados que marcaron a un país entero en la que se mezclan conceptos como la violencia, la guerra, el hambre, la muerte y, al mismo tiempo, la esperanza y la vida.

Icnocuicatl, suite para la comprensión de nosotros, es el nombre del proyecto encabezado por el músico poblano Carlos Marrufo que busca, primero, compartir un periodo artístico particular sobre “otras formas de mirar y componer” allende a las formas occidentales.

Asimismo, como explicó el propio cantautor, se trata de compartir, de manera pedagógica y lúdica, aspectos de la historia de México que no son abordados de manera profunda, que incluso a veces son obviados por la historiografía nacional y en otros casos envueltos en el discurso oficial.


Icnocuicatl es, como explicó su autor, una forma de reflexión sobre otras maneras de relacionarse y la manera en que la metodología europea ha permeado el pensamiento occidental; al mismo tiempo, es un llamado a revisar a quienes han dialogado en torno al pensamiento indígena, lo mismo el generado en el tiempo prehispánico que en el actual.

Lo anterior, como dijo Marrufo, “porque no sólo ha habido una intención de ignorar sino un proyecto sistemático de exterminar a los pueblos indígenas”. Así, dijo el artista con formación en historia, con Icnocuicatl bucó “abordar desde lo contemporáneo las diferentes etapas del pensamiento latinoamericano, particularmente desde la Filosofía de la liberación” a través de autores como Enrique Dussel o Guillermo Bonfil Batalla.

Completó que este proyecto es ambicioso porque parte del exterminio, de cómo Europa se comió a Oriente, y de la forma en el pensamiento se aglomeró en torno a lo incivilizado. Sobre todo, repara en cómo los pensadores de la Filosofía de la liberación explicaron el subdesarrollo.

En ese sentido, Marrufo señaló que el proyecto musical nació también de la indignación por aquel exterminio, el cual quedó constatado en libros antiguos como la Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo o actuales como la Visión de los vencidos de Miguel León Portilla.

Abundó que precisamente, Icnocuicatl, tienen que ver con el nacimiento y la muerte, con esta dialéctica mesoamericana de “cómo aparentemente murieron las culturas prehispánicas por el exterminio, el despojo, la violencia, la guerra, el hambre, el machismo…”. 

Cantos de tristeza

Derivado de los cantos de tristeza que existían en tiempos prehispánicos, el músico Carlos Marrufo presentó el concierto Icnocuicatl, una suite integrada por cinco movimientos que contó con el apoyo del guitarrista Sergio González y de la cantante Esmeralda Guillén. En pasados días, en el foro de Etcétera los músicos adheridos al colectivo La noche de los mayas, entonaron estos cantos contemporáneos venciendo a la lluvia provocada por el huracán Katya.

“Por algún tiempo perverso entró a nosotros la tristeza”, cantó Esmeralda Guillén en el primer movimiento, y completó: “fue el principio del despojo, de la limosna, del tributo, la espada, el atropello… por aquellos pillos extranjeros nació la raza de la tristeza”.

Luego en el segundo movimiento, se hilaron las palabras “evangelizable, inhumano, primitivo, monstruoso, inmaduro, salvaje perezoso, cobarde, idólatra y hereje”, adjetivos impuestos a la población originaria de este continente, particularmente a la región mesoamericana, que sirvieron de excusa en el proceso de Conquista.

El tercer movimiento de la suite Icnocuicatl, ya ubicado en la Conquista, refirió a “ese nacer conquistado”, a esa “evangelización del pueblo conquistado”, a la Tinta roja y la tinta negra, ese difrasismo referente a la poesía escrita en tiempos mesoamericanos que es aún presente, que es también “canto en flor”.

Para continuar con la suite, en el cuarto movimiento Carlos Marrufo dio protagonismo a la guitarra clásica de Sergio González para referir a ciertas imágenes: aquellas de los cabellos separados, al canto de los muertos, a las destelladas de las casas, a las cabezas sin sus cuerpos y al cese del canto. “Oro es lo que quieren… Minas que comen gente, ancianos vomitan hombres, perros que devoran sangre”, entonó una y otra vez Esmeralda Guillén.

En el quinto movimiento, en cambio, el compositor refirió a las formas en que “nuestros pueblos quedaron devastados”: lo mismo por la viruela, la tosferina o la alfombrilla que por la enmienda, la conquista o la misión cristiana.