Comentarios a los temas debatidos sobre comercio exterior e inversión entre los presidenciales

Los problemas cruciales que el país enfrenta en el sector externo, como en la caída de la inversión pública y el bajo crecimiento de la inversión privada, no fueron tratados en el debate de los candidatos presidenciales. El país enfrenta problemas de déficit de comercio exterior que nos han llevado al bajo crecimiento y a altos niveles de endeudamiento externo e interno, que frenan el crecimiento, y nada de ello fue abordado.

Las preguntas debieron encaminarse a que los candidatos evaluaran la política comercial de libre comercio que ha venido predominado en el país, así como el comportamiento de la inversión pública y privada, y cuáles serían sus propuestas para que el comercio y la inversión respondieran a los objetivos de empleo, crecimiento y bienestar que tanta falta hace para el país.

Ante la pregunta que les hicieron respecto a ¿Que van a hacer para incrementar exportaciones a otros países, para que no nos afecte la política proteccionista de EU? Ricardo Anaya se pronunció por la diversificación de las exportaciones y que todo el país debe integrarse para exportar. El discurso de la diversificación ha estado presente en el gobierno actual y por más tratados de libre comercio que el país tiene, tal diversificación del comercio no se logra. Ninguno de los defensores del libre comercio y del crecimiento de exportaciones, consideró la desaceleración del comercio mundial, y el recrudecimiento de la competencia que se ha dado, que hace más difícil el crecimiento hacia fuera, y más difícil será ante el proteccionismo de Estados Unidos, y al hecho que éste se generalziará.


José Antonio Meade, dijo que el gobierno ha firmado recientemente un tratado con los países de Pacífico que traerá el progreso de México. Reiteró que el comercio y la inversión sirven para disminuir las brechas entre norte y sur y entre ricos y pobres. El problema es que el libre comercio no ha traído progreso a México, por más tratados de libre comercio que se firmen. El libre comercio no ha traído aparejado el crecimiento de la inversión, ni del empleo, ni de la actividad económica. El país importa más de lo que se exporta, lo que nos lleva a depender de la entrada de capitales, para lo cual se ha procedido a tener una política económica de alta tasas de interés y de austeridad fiscal y a vender al país para que venga el capital y no se vaya, lo que ha frenado el crecimiento económico y ha extranjerizado a la economía. Las exportaciones de manufactura, tienen un alto componente importado, por lo que su crecimiento no genera efectos multiplicadores internos y de ahí el bajo crecimiento económico y los déficit de comercio exterior. Nadie propuso aumentar el componente nacional de las exportaciones. No se discutieron como encarar los problemas del déficit de comercio exterior, ni de cómo retomar el crecimiento de la inversión productiva.

José Antonio Meade se pronunció abiertamente contra las políticas proteccionistas, al afirmar que ello generó escasez y que nos afectó. Señaló que el libre comercio permite comprar barato. Al respecto habría que reiterar lo escrito en esta columna la semana pasada, de que esas importaciones han desplazado a la producción nacional y de ahí el alto desempleo y subempleo y los bajos salarios. Además, el costo de las importaciones depende en gran medida del tipo de cambio. Al aumentar el precio del dólar, como ahora está aconteciendo de nuevo, tales productos resultarán caros. Meade insistió en que proteger significa regresar al pasado. Y agregó que la añoranza por un México que nos fue mal, no le conviene al país. Para nada toma en cuenta que cuando la economía se protegió desde 1947 hasta 1981, crecimos al 6.4 por ciento promedio anual, y con el libre comercio que él defiende solo crecemos al 2.4 por ciento promedio anual, como reiteradamente lo he dicho en mis artículos.

Andrés Manuel López Obrador señaló que la mejor política exterior es la interior. Dijo que hay que fortalecer la economía para que haya trabajo en México, para que no tengan que emigrar los nacionales. Efectivamente, al fortalecer la producción nacional, se reduciría el déficit de comercio exterior, como los requerimientos de entrada de capital, y México sería menos vulnerable a los shock externos, y tendría mejor capacidad soberana para determinar sus políticas a favor de lo nacional, y no a favor del gran capital como ha acontecido. Tal posición es la respuesta a la crítica que Anaya le hizo a AMLO de que debe considerar lo externo, ya que “lo que impacta afuera afecta lo interno, como aconteció en 2009”. Hay que decirle a Anaya que si México cayó en una severa crisis ese año, fue porque hemos dependido del exterior y no teníamos (ni tenemos) capacidad productiva, ni manejo de política económica para encarar tal situación. Y de ahí lo certero del discurso de AMLO de decir, que la mejor política exterior, es la interior. Lo interior requiere de política industrial, política agrícola, política crediticia, crecimiento de empleo y de salarios y distribución del ingreso. Esperemos que esto se desarrolle en el tercer debate.

Integrar Centro América al desarrollo para frenar la migración.