El Colectivo Teatral de Puebla hace un homenaje a María Isabel “Chicha” Chorobik, fallecida días atrás

Instrucciones para abrazar el aire del dramaturgo argentino Arístides Vargas “es una descarga emocional, una denuncia colectiva a través del teatro”, como prometen sus actores. Lo es, señaló Humberto Moreno, porque es importante que el arte diga la verdad, pues “es la única esperanza de la humanidad que si no nos toca, entonces estamos muertos en vida”.

La pieza es montada por el Colectivo Teatral de Puebla, una compañía gestada hace dos años que desde febrero pasado montó esta pieza que hoy más que nunca cobra vigencia por una razón: porque su protagonista es María Isabel “Chicha” Chorobik de Mariani (1923), una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo e incansable activista por los derechos humanos, apenas fallecida el lunes 19 de agosto en su natal Argentina.

Durante una rueda de prensa, Ángeles Sánchez, Humberto Moreno, Edith García, Viko Carpinteiro y Ricardo Azari, quienes comparten créditos con Analú Sánchez, Sergio Castrillo, Abdiel Degollago y Anahí Cointa, hablaron sobre esta pieza que se presenta los jueves y viernes a las 19 horas en el Teatro Arlequín del Espacio 1900 -ubicado en la 2 Oriente 412, Centro-.


Ángeles Sánchez, quien interpreta a Chicha, señaló que es un homenaje a ella,  mismo que inició con el dramaturgo Arístides Vargas, inspirado en una plática que tuvo con esta mujer que en 1996 fundó la Asociación Anahí en honor a su nieta desaparecida, Clara Anahí.

Ahora, tras su fallecimiento ocurrido esta semana, expuso que continuar con la obra se convierte en un motivo más fuerte para investigar y presentarla. “Queremos que se conozca este pasaje de la historia de Argentina que se replica en el mundo y en México”.

En ese sentido, Humberto Moreno señaló que dado que el “teatro es algo vivo, que se tiene que ver,  denunciar y aplaudir, pues es un organismo que pulsa, late y siempre esta vivo en cada funcion”, la obra es un compromiso de denuncia.

“Es una obra punzante que late y que denuncia el siatema aplastante que orquesta, cuando es una dictadura, asesinatos de sus propios ciudadanos a los que tendría que cobijar, alimentar y dar trabajo”, mencionó el actor con más de 30 años de trayectoria.

Agregó que si bien la injusticia es un asunto que ha existido siempre, “nosotros estamos aquí, vivos y tenemos que denunciar”.

Consideró que si bien el autor podria caer en lo panfletario no lo hace, pues se presenta como un poeta que hace un texto de 40 páginas con una carga emocional puesta en prosa poética, la cual hay que escuchar para entender pues no es un texto lineal.

“A los artistas nos toca denunciar, nos toca expresar porque también nos pasa y tiene un nombre: son las desapariciones forzadas, cuando al sistema no le conviene un ciudadano que denuncia la injusticia social, cuando el sistema aplica un terrorismo de estado contra un ciudadano vivo y pensante que denuncia”.

En su turno, Ricardo Azari mencionó que la obra va de la comedia al drama, algo que, más allá del tema de la producción o el asunto actoral, sirve para reflejar el compromiso social que tiene la compañía, ligada a lo que se denuncia en ella y sostenida en la exigencia que se les hace a los gobiernos por frenar este tipo de actos violentos.

De igual forma, Viko Carpinteiro expuso que la pieza expone un problema social que es el de cualquier país: la angustia de no encontrar a los seres queridos, particularmente a los niños. “Arístides lo refleja no de forma dramática sino con una historia que se cuenta de una forma divertida”.