CEN panista no avala purga que Moreno Valle quiere hacer de 35 panistas poblanos

La intención del morenovallismo de expulsar a 35 panistas de las filas del Partido Acción Nacional, entre ellos Hilario Gallegos, Juan Francisco Menéndez Priante y Rafael Micalco Méndez, se ha topado con la negativa del grupo de Ricardo Anaya Cortés, que sigue controlando el Comité Ejecutivo Nacional del PAN, de respaldar esa iniciativa, pese a que se argumente que los posibles imputados apoyaron a Morena en el reciente proceso electoral.

Por esa razón los panistas que forman parte de la llamada “lista negra” de indeseables del morenovallismo, hasta ahora no han sido notificados para comunicarles el inicio de los procesos disciplinarios en su contra y para citarlos a comparecer ante una comisión local del PAN, encargada de indagar las faltas de los acusados y remitir los resultados al CEN albiazul.

Hasta ahora la respuesta que han recibido los enviados de Moreno Valle al CEN panista, que es encabezado de manera provisional por Marcelo de Jesús Torres Cofiño, es que si de traiciones se trata, la que está presente es que en la pasada campaña electoral el PAN poblano fue desleal con el entonces candidato presidencial Ricardo Anaya Cortés, razón por la cual fue escasa la labor proselitista a favor del aspirante albiazul.


Para el grupo del ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas es fundamental mandar un mensaje de miedo, de intimidación, contra las bases del panismo tradicional, ante la posible anulación y repetición de la elección de gobernador.

Y es que el panismo tradicional de Puebla se encuentra lastimado y con ánimos de rebelarse contra el morenovallismo por dos razones:

Primero: entre septiembre y noviembre del año pasado, se había abierto una negociación, con la mediación del CEN panista, para que un número importante de panistas tradicionales pudieran ser candidatos a legisladores. Al final no hubo apertura y solo se postuló a miembros de la facción morenovallista, con excepción de Eduardo Rivera y otros dos casos más.

Eduardo Rivera, quien era la única opción de equilibrios en el PAN, no solamente perdió la elección de alcalde de la capital, sino quedó en evidencia que el morenovallismo en lugar de impulsarlo le jugó sucio, lo que contribuyó a que la derrota frente a Morena fuera abrumadora.

Segundo: si se repite la elección de gobernador, no hay espacios políticos que el morenovallismo pueda ofrecer al panismo tradicional para tenerlo de su lado o que no actúe a favor de Morena.

Esa condición se debe no solamente a que la única posición en disputa sería la titularidad del Poder Ejecutivo, sino a que en la pasada campaña electoral y en el periodo posterior a las votaciones, Martha Erika Alonso dio muestras de tener mayor interés de incorporar a su círculo de poder a miembros del grupo morenovallista y del PRI, que en abrir las puertas al panismo tradicional.

Moreno Valle quiere impulsar una purga dentro del PAN poblano para evitar que ante el posible proceso electoral extraordinario, el panismo tradicional no salga a cobrarse la factura por la exclusión de que ha sido objeto en los últimos ocho años.

Por ahora el senador Moreno Valle no tiene muchas posibilidades de avanzar en su venganza personal contra los panistas de “lista negra”, por el control que Ricardo Anaya sigue teniendo del CEN del PAN, la cual es la única instancia que puede avalar el proceso de sanciones o expulsiones contra militantes de esta fuerza política.

Esa condición podría cambiar en breve, por las negociaciones que están acabando de afinar Marko Cortés Mendoza y Héctor Larios Córdova, quienes están en vías de construir una candidatura única, de unidad, en la disputa por la dirigencia del PAN. El primero de ellos sería aspirante a presidente nacional y el segundo, a secretario general.

Para algunos observadores del proceso de construcción de la llamada “planilla de unidad”, el que más perdería sería Rafael Moreno Valle Rosas, ya que primero no pudo lograr ser aspirante a presidente del CEN, luego se coló como candidato a secretario general en la fórmula de Héctor Larios y ahora podría quedarse con una posición menor o con nada.

Otros creen que Moreno Valle estaría aprovechando la coyuntura para lograr dos propósito: aunque no quede en ningún cargo relevante del CEN albiazul, estaría cediendo espacios a cambio de que se respalde a su esposa Martha Erika Alonso Hidalgo para volver a ser la candidata a la gubernatura, en caso de que se repitan los comicios de titular del Poder Ejecutivo estatal, y concretar la expulsión del PAN poblano de todos aquellos militantes que representen cualquier disidencia al morenovallismo.

Esta semana se definirá en mucho el posicionamiento de Moreno Valle en la futura dirección nacional panista.