Cecop, quince años con el acero de la resistencia

En la comunidad de Huamuchitos, bastión de la resistencia del Acapulco rural, se dieron cita miembros del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la presa La Parota (Cecop) acompañados por madres y padres de los 43 estudiantes desaparecidos de la normal de Ayotzinapa, por una comisión del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de San Salvador Atenco, los coordinadores de las Casas de Justicia de San Luis Acatlán y de El Paraíso, en representación de la Policía Comunitaria, que ha sido un ejemplo, a nivel nacional e internacional, de cómo los pueblos indígenas son capaces de autogobernarse y garantizar seguridad y justicia a la población en general. Estuvieron también organizaciones hermanas de Oaxaca que batallan contra las empresas mineras y proyectos hidroeléctricos.

Fue muy importante la llegada de las esposas de los 25 detenidos del Cecop, quienes enfrentan un proceso penal plagado de irregularidades en el Cefereso de Acapulco. Maestras y maestros de la CETEG hicieron patente su solidaridad y su compromiso de luchar por la libertad de Marco Antonio Suástegui y los 24 campesinos del Cecop. De la Ciudad de México llegaron compañeros del Sindicato de Trabajadores del Transporte Colectivo y del Sindicato Mexicano de Electricistas. También las compañeras y compañeros del Consejo Indígena y Afroguerrerense, de la Organización Indígena Campesina Vicente Guerrero y el Frente de Organizaciones Democráticas de Guerrero. Tod@s acudieron al evento del CECOP para manifestar su total respaldo al movimiento emblemático de resistencia en defensa del territorio.

A dos días de que el congreso local aprobara la reforma al artículo 14 de la Constitución del Estado, enviada por el gobernador Héctor Astudillo en el mes de abril del año pasado, en el territorio del Cecop resonaron las voces de los indígenas y campesinos para desenmascarar a un poder Legislativo sumiso ante el Ejecutivo estatal, que con gran cinismo simuló dialogar con las autoridades comunitarias para hacer creer que atenderían sus planteamientos y propuestas relacionados con el reconocimiento de sus derechos colectivos.


Tiraron por la borda la propuesta que la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC) y varias organizaciones sociales y civiles presentamos ante una representación de diputados y diputadas para su análisis y valoración.

Es muy difícil imaginar que los diputados y diputadas en verdad dediquen tiempo a leer y a analizar estas contribuciones que provienen de una sociedad crítica y bien informada.

Esta legislatura hizo lo contrario, en lugar de consultar a los pueblos como lo dictan las normas internacionales se puso al servicio del gobernador aprobando la reforma al artículo 14, en la que desaparece la figura de Policía Comunitaria. A las autoridades les cuesta distinguir lo que realmente es el proyecto histórico de la Policía Comunitaria, les causa pavor y tienen aversión hacia esta organización exitosa que protege a la población pobre del estado.

La fortaleza de este sistema radica en sus asambleas comunitarias, que son las instancias máximas para la toma de decisiones. Esta experiencia inédita los políticos de dudosa reputación la confunden con el grave problema de los grupos de la delincuencia organizada que han proliferado en varias regiones del estado por la complicidad y colusión de algunas autoridades y fuerzas de seguridad estatales.

En lugar de que las autoridades centren todo su poder para desmantelar a las organizaciones delincuenciales, implementando una estrategia integral orientada a desmantelar estas organizaciones, prefieren confabularse en el recinto legislativo para desacreditar el proyecto histórico de la Policía Comunitaria y desconocer los derechos conquistados.

En Huamuchitos de nueva cuenta emergieron los actores que están luchando colectivamente para hacer valer el estado de derecho, para obligar a quienes tienen la responsabilidad pública de velar por la seguridad y justicia cumplan con su compromiso. Estos 15 años del Cecop son un ejemplo de la tenacidad y compromiso de los pueblos olvidados de Acapulco para proteger el entorno natural que le da vida al Acapulco Diamante y luchan para asegurar el futuro de las próximas generaciones, sin embargo, los gobiernos no sólo los han dejado en el abandono total, sino que se han empeñado en dividirlos para diezmar su resistencia y continuar con sus negocios privados, teniendo siempre en la mira la presa La Parota.

Ha sido tanta su obstinación en resquebrajar este movimiento emblemático que han alentado la confrontación comunitaria para generar la violencia al interior de los bienes comunales de Cacahuatepec. El saldo sangriento lo han pagado las partes en conflicto como sucedió en la comunidad de la Concepción el 7 de enero donde perdieron la vida seis miembros de la Comisaría Municipal y fueron ejecutados tres elementos de la Policía Comunitaria por parte de las corporaciones policiales del estado. Ahora son veinticinco campesinos, en su mayoría del CECOP los que se encuentran encarcelados a lado de su líder histórico Marco Antonio Suástegui acusados de homicidio, mientras los autores de los homicidios de los tres policías comunitarios, las autoridades del estado los encubren y protegen.

A 15 años del nacimiento del Cecop los comuneros y comuneras arropados por organizaciones sociales y civiles y por el movimiento emblemático de los 43, madres y padres de los estudiantes de Ayotzinapa han vuelto a blandir su acero para decir ¡No a La Parota!

Por su parte Marco Antonio Suástegui de puño y letra envió un mensaje a quienes acompañaron al Cecop en sus quince aniversarios: “No vamos a dar ni un paso atrás, seguiremos luchando, no le vamos a ceder ni un centímetro cuadrado de nuestras tierras ¡La Parota no va!”

 “Somos un movimiento social ejemplar digno, autentico, fuerte, solido, unido, limpio no tenemos miedo porque nuestra causa es justa, defendemos nuestros derechos… aquí nacimos y aquí moriremos, nuestros antepasados nos heredaron este territorio y lo vamos a seguir defendiendo machete en mano, como lo hemos venido haciendo todo este tiempo.

¡Que viva el Cecop! ¡Viva Huamuchitos! ¡Zapata vive, la lucha sigue! ¡La tierra no se vende!”.

*Extracto del artículo Quince años blandiendo el acero de la resistencia del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan.

Francisco López Bárcenas: Asambleas y comunidad

¿Cómo podemos evitar que en las comunidades se pierdan los consejos, comités y las asambleas?

-Creo que tenemos que valorar si los consejos, comités y asambleas nos sirven, en principio. Lo que no nos sirve siempre va a desaparecer, pero entonces, no tenemos que revalorar los consejos o asambleas en sí mismo, sino la función que cumplen dentro de una organización comunitaria. Hay comunidades que no tienen asambleas, por ejemplo los yumanos o los yaquis, no tienen una vida asamblearia, ellos se rigen por otros valores y les permite estar bien, pero acá en Mesoamérica, lo primero que debemos que ver es los valores y después la función que cumple.

En realidad, yo soy Ñu Savi, y tiene sentido porque los ñuu savi tenemos algunos valores que son muy importantes para mantener la vida comunitaria. Les cuento tres. Primero saama, es un valor que tiene que ver con la ofrenda, con el ofrecer a los otros. El saama es cuando a alguien le va bien en la vida y quiere compartirlo, me fue bien en la cosecha y voy a compartirlo, regalarle algunas mazorcas con mi hermano, no porque él lo necesite, sino porque quiero regalarlo. Hay otro valor shiindei, que eso se traduciría como la antropología ha llamado “mano vuelta”, eso sí que es: ayudo cuando él necesita y cuando yo necesite él me va a ayudar. Otro valor es chuun, es una especie de tequio o trabajo comunitario, donde participan todos y es obligatorio porque los beneficios son para todos, para hacer, sobre todo este último, se requieren concejos o asambleas para determinar qué obra se va a hacer, quién la va a coordinar, qué material van a utilizar, saber el tiempo que se va a hacer.

Si estos valores se pierden, ya no tiene sentido la asamblea, porque ya haremos lo que hace ahora el gobierno municipal como el ramo 33, se lo damos a una empresa con dinero federal para que se financie y se acabaron los consejos y asambleas.

Segundo fragmento de la entrevista que en el Centro de Educación Superior en Desarrollo Rural en Zautla, Puebla los y las muchachas participantes hicieron a Francisco López Bárcenas. Sus libros recientes son: “La tierra no se vende” y “El régimen de la propiedad agraria en México”.

www.elzenzontle.org

zenzontle@elzenzontle.org

zenzontle2004@gmail.com