CATÁSTROFES

Foto: Diana Manzo

Vivimos tiempos violentos en todos los órdenes. Algunos de ellos inevitables debido a la degradación ambiental y al movimiento de las capas de  tierra. Otros, tanto o más graves, producto de la sevicia de las autoridades, quienes insisten que cumplen con las leyes y hay evidencias  que es todo lo contrario.

El jueves 7 hubo un temblor  de 8.2 grados Richter en México. El de mayor intensidad, dicen, desde hace cien años. Los estados del sureste, especialmente en Oaxaca y en particular  Juchitán, tierra linda de bravas mujeres, se dieron los mayores destrozos. Hasta el momento hay más de 60 muertos, pero la cifra negra será mayor. En el centro la situación no fue grave, aunque se suspendieron actividades, especialmente las clases  para evaluar los edificios.

Un trío de huracanes amenazan las costas del Golfo, lo mismo en Estados Unidos que en México. Irma, José y Katia pueden causar miles de víctimas, y como siempre, los más perjudicados serán los amolados. Hay alertas y previsiones, aunque, desgraciadamente, sirven  de poco debido al nulo apoyo gubernamental en casos de quienes no han logrado salir de la miseria, no obstante lo que digan ilusoriamente las cifras oficiales.


Fenómenos que son imposibles de evitar. Pero hay otros que se reproducen como hongos. Allí tenemos  #LaEstafaMaestra,  la cual ya comentamos pero es necesario insistir: un gran fraude a los pobres por más de 3 mil millones de pesos con empresas fantasma, por parte de varias dependencias gubernamentales. Y hoy supimos que por medio de ONG también espectrales  se birlaron 24 millones de pesos a comunidades indígenas que deseaban formar una sinfónica y canalizar el agua (La Silla Rota, 8 de septiembre).

Dos ejemplos de catástrofes que pueden  ser evitadas y son la constante en este sexenio. Otra  muestra de esas irresponsabilidades es que el presidente de la Cámara de Diputados sea José Carlos Ramírez Marín, quien estando en Sedatu engañó a los damnificados de los huracanes Ingrid y Manuel en Guerrero y jamás les construyó sus viviendas. Fraude claro.

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