CAMPAÑAS SIN PROPUESTA

Finalmente, tras 55 días de campaña, ayer culminaron las actividades proselitistas de los dos principales candidatos a la presidencia municipal de Puebla: Enrique Agüera Ibáñez, de la coalición opositora Cinco de Mayo, y José Antonio Gali Fayad, de la oficialista coalición Puebla Unida.

Desgraciadamente el proceso ha dejado un mal sabor de boca por dos aspectos principalmente: el primero es que se ha privilegiado el uso de la llamada guerra sucia, consistente en la priorización de los ataques de todo calibre sobre las propuestas. El segundo aspecto se refiere a la inequidad que tuvo la contienda en el gasto, pues fue evidente que la mayoría de los contendientes excedió los topes de campaña fijados por la autoridad comicial.

Sin embargo, el mayor dispendio se pudo apreciar de parte del frente que integraron los partidos Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD), Nueva Alianza (Panal) y el estatal Compromiso por Puebla, pues fue más que obvio su exagerado despliegue propagandístico.


Al final, el debate y la propuesta quedaron relegados, y lo que se va a decidir el próximo 7 de julio es si el PRI recupera el poder o si el gobernador Rafael Moreno Valle puede reafirmar su dominio en la plaza. Si esto es así, es de esperarse que continúen las obras faraónicas de escaso beneficio social y el abandono de los sectores más vulnerables.