Caída del delegado del INM en Chetumal arrastró a Ardelio Vargas y provocó su despido

Una importante investigación sobre venta ilegal de permisos de residencia a extranjeros, que incluye a futbolistas sudamericanos y beisbolistas cubanos, así como abusos cometidos contra indocumentados encarcelados y supuestos servicios a los cárteles del crimen organizado del sureste mexicano, provocó la abrupta caída del poblano Mauricio Saad Viveros como delegado regional en Chetumal del Instituto Nacional de Migración (INM), quien a su vez arrastró y tumbó a su protector: Ardelio Vargas Fosado, quien por ese asunto perdió el poderoso cargo de comisionado general del INM.

Ardelio Vargas Fosado fue sustituido como comisionado del INM –y a su vez nombrado asesor de la Secretaría de Gobernación federal– el pasado 19 de marzo y cuatro días después, a Mauricio Saad Vivero le pidieron la renuncia, junto con varios colaboradores de Puebla que se había llevado al centro migratorio de Quintana Roo.

Saad llegó al INM –en el año 2014– de la mano de Ardelio Vargas, quien es su compadre, y al final acabó provocando la destitución de su protector, pues aunque se cuidaron las formas por parte de la Secretaría de Gobernación federal para hacer cordial la salida del segundo de ellos, ambos personajes en realidad fueron echados por pérdida de confianza por supuestamente proteger una larga lista de abusos en contra de indocumentados cubanos, venezolanos, brasileños, colombianos, argentinos y chinos, que son los grupos poblacionales con los que más negocios hacen los agentes migratorios.


Mauricio Saad Viveros es egresado de la Facultad de Derecho de la UAP e inició su carrera en el servicio público como vocal del desaparecido IFE en la capital poblana, para después desempeñarse como subdirector del Cereso de San Pedro Cholula, en donde tuvo un breve paso, ya que posteriormente fue agente del Ministerio Público federal en Puebla, Querétaro y Baja California.

El 5 de septiembre de 2010 le sonrió la vida a Mauricio Saad ya que fue nombrado delegado de la PGR en Sinaloa, en un momento en que era una de las plazas más peleadas dentro de la dependencia, pues era la época en que en esa entidad estaba asentado el imperio criminal de Joaquín Guzmán, alias El Chapo.

Sin embargo, le duró muy poco el gusto por ese ascenso, ya que de acuerdo a medios de comunicación de Quintana Roo, en 2011 lo echaron de la PGR debido a que no acreditó los exámenes de control de confianza.

Tres años más tarde, Ardelio Vargas lo rescató y lo nombró delegado regional del INM en Chetumal, donde llegó con varios ex agentes de la PGR que también habían salido de esa dependencia por diversos conflictos. De hecho, algunos de esos colaboradores –por razones no claras– nunca incluyeron sus nombres en los directorios oficiales del sitio web del Instituto Nacional de Migración.

Chetumal es la plaza más ambicionada en el INM debido que la región es la puerta de la migración legal e ilegal que llega a México por medio de los cruceros marítimos, de las redes de tráfico de personas provenientes de Cuba y por todos los que llegan de Centroamérica y Sudamérica, en su paso hacia Estados Unidos y Canadá.

A los pocos meses de llegar a Quintana Roo, empezaron a brotar las denuncias de los privilegios que se dan a oficinas privadas de tramitación de permisos de residencia para extranjeros, que en realidad son lo que comúnmente se conocen como “coyotes”, es decir intermediarios que corrompen para dar rapidez a la ejecución de procesos administrativos.

En septiembre de 2014, el periódico ¡Por Esto! publicó lo siguiente: “En las oficinas de la delegación regional del INM se da preferencia para ser atendidos los gestores. En tanto, persisten trámites rezagados desde hace seis meses y se dice que para agilizarlos se hace con cartera abierta”.

Otro medio llamado La Verdad dio a conocer, en octubre de 2017, que las cartas de naturalización, visas y cartas de residencia se ofrecen por particulares que tienen sus despachos en la avenida Neder, que es la misma de la delegación del INM.

Ese mismo medio de comunicación da cuenta que principalmente se arreglan asuntos de futbolistas provenientes de Sudamérica, de beisbolistas cubanos que tienen parientes en Estados Unidos y de los servicios que necesitan los cárteles del crimen organizado. Es decir, se privilegia el tráfico ilegal de documentos con “clientes” con alto poder económico.

Se dice que las dos gotas que derramaron el vaso fueron los siguientes asuntos:

A principios de año, tres mujeres del penal de Chetumal se robaron un teléfono celular y con el aparato grabaron tres videos en donde dan a conocer los abusos sexuales que sufren en esa prisión. Luego de que los mensajes se viralizaron, se provocó la caída del director de dicha prisión y trascendieron las extorsiones que agentes migratorios presuntamente cometían contra indocumentados que estaban privados de su libertad.

Un segundo asunto, se dice que un futbolista denunció los presuntos actos de extorsión que sufría para que le ayudaran con sus trámites migratorios.

Ambos asuntos provocaran –dicen fuentes confiables– que se investigaran otros asuntos espinosos en torno al INM, lo cual provocó que rodara la cabeza de Ardelio Vargas Fosado, quien se sentía intocable en la cúpula del Instituto Nacional Migratorio por haber sido un funcionario sometido a los intereses migratorios de Estados Unidos.