Cada generación es responsable de su tiempo, señaló la historiadora Guadalupe Villa

Sobre su abuelo Pancho Villa y el también revolucionario Emiliano Zapata, dijo la historiadora Guadalupe Villa, que fueron dos figuras que no se pueden disociar de la Revolución Mexicana, ya que permanecen en el imaginario nacional
Sobre su abuelo Pancho Villa y el también revolucionario Emiliano Zapata,  la historiadora Guadalupe Villa dijo que fueron dos figuras que no se pueden disociar de la Revolución Mexicana, ya que permanecen en el imaginario nacional

“Cada generación es responsable de su tiempo, por lo que es necesario resolver los problemas actuales que siguen siendo los mismos de hace 100 años, como son la pobreza, la marginalidad, la falta de trabajo, la crisis social, económica, política y de valores”, señaló la historiadora Guadalupe Villa, nieta de Francisco Villa.

De visita en Puebla para presentar la publicación digital “Caleidoscopio Revolucionario”, que coordinó la también historiadora Gloria Tirado, la miembro del Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora dijo que a un siglo del movimiento armado es posible analizar sus postulados, identificar a quienes lucharon y cuáles fueron los cambios que se gestaron, positivos o no, pero que abundaron en la formación de un país.

“La Revolución comenzó como un movimiento democrático y pronto se convirtió en algo popular y campesino, formulándose las diversas corrientes que causaron que líderes como Villa o Zapata se mantuvieran unidos durante un breve tiempo”, explicó la historiadora.


Agregó que fue esa misma diversidad, ese mosaico, lo que provocó que cada región del país, tuviera necesidades distintas, ya que “no era lo mismo el norte que el sur, la vida del Pacífico que la del Golfo”, siendo diferencias que se han agudizado en la actualidad.

“No veo ni creo que haya un político que tenga los tamaños que tuvieron Villa o Zapata, con esa actitud de líderes, capaces de luchar por ciertos preceptos concernientes al futuro del país”, agregó Guadalupe Villa.

Sobre asuntos como la aparición de las llamadas policías comunitarias, consideró que puede ser peligroso que exista tanta gente armada ya que pueden entrar en otra fase de organización, es decir, de la defensa a la acción, ya que las comunidades están en el hartazgo por la situación actual.

Villa mencionó que por ello a la “revolución” hay que entenderla como un proceso permanente de cambio, que permite no volver al pasado sino centrarse en el México del que cada generación es responsable y del que se tienen que asumir los problemas contemporáneos a resolver.

Sobre su abuelo Pancho Villa y el también revolucionario Emiliano Zapata dijo que fueron dos figuras que no se pueden disociar de la Revolución Mexicana, ya que permanecen en el imaginario nacional.

Acotó que 2010, año en que se conmemoró el centenario de la Revolución, dio una oportunidad de revisar historiográficamente lo que se había publicado hasta entonces sobre estos dos personajes y sobre el movimiento mismo, abriendo una serie de preguntas para saber lo que quedaba de ellos.

“Sobre Villa se seguirá escribiendo, así como se sigue escribiendo sobre la Revolución, que siempre será un tema que no se trate suficientemente, ya que ahora existen archivos que antes no se conocían o que están a la disposición en catálogos por internet, con disposición en hemerotecas y archivos internacionales”.

Agregó que esfuerzos como el Coloquio Nacional “La Revolución Mexicana” que durante cuatro años ha sido organizado por Gloria Tirado, han facilitado que se abran otros caminos del movimiento, que en el caso de Pancho Villa, permiten que se respondan algunas dudas se formulen otras interrogantes, ya que “es un personaje inabarcable”.

En el caso de “Caleidoscopio Revolucionario”, es una edición digital que proporciona una nueva mirada sobre el movimiento armado a través de 30 textos del mismo número de investigadores que participaron en la cuarta edición de dicho coloquio, en 2010, con proyectos que en su mayoría se caracterizaron por abordar temas poco explorados por la historiografía nacional.

La edición, coordinada por Gloria Tirado, Jesús Márquez Carrillo y Emma García Palacios, fue realizada entre el Consejo de la Crónica, el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla y el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” de la UAP.