Con un bien cultural y otro mixto, Puebla está presente en la lista de Patrimonio Mundial Unesco

FOTO: esimagen / José Castañares

Desde el inicio hasta el cierre, Puebla aparece como uno de los estados emblemáticos de la llamada  Lista del Patrimonio Mundial en México que promulga la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés). Su presencia va de 1987 con la inscripción del Centro Histórico a 2018, 31 años después de aquella primera declaratoria, con la inscripción del sitio Valle de Tehuacán-Cuicatlán: Hábitat Originario de Mesoamérica.

A través de un boletín informativo, la Secretaría de Cultura (Scult) federal señala que México es el primer país en América Latina y el séptimo a nivel mundial con el mayor número de bienes reconocidos por la Unesco.

Ello, porque el país cuenta con un total de 35 sitios inscritos: de ellos, 27 son culturales; seis naturales y dos mixtos.


Éstos son, en el renglón de los Sitios culturales: los centros históricos de Ciudad de México, Oaxaca y la zona arqueológica de Monte Albán, Palenque, Teotihuacan y Puebla, todos inscritos en 1987; además de la ciudad prehispánica de Chichen Itzá y las urbes de Guanajuato, en 1988; el centro histórico de Morelia en 1991; la ciudad prehispánica de El Tajín, en 1992; y el centro histórico de Zacatecas y las Pinturas rupestres de la sierra de San Francisco, que entraron en 1993.

Asimismo, los Primeros conventos del siglo XVI en las faldas del Popocatepetl –incluidos templos de Puebla–, en 1994; la ciudad prehispánica de Uxmal y la zona de monumentos de Querétaro, en 1996; el Hospicio Cabañas, en Guadalajara, en 1997; y la zona arqueológica de Paquimé y la zona de monumentos histórico de Tlacotlalpan, que entraron en 1998.

A éstos se suman en 1999 la zona de monumentos arqueológicos de Xochicalco y la ciudad histórica fortificada de Campeche; en 2003 las misiones franciscanas de la Sierra Gorda de Querétaro; en 2004 la Casa estudio Luis Barragán; y en 2006 el Paisaje de agave y las antiguas instalaciones industriales de Tequila.

En dicha lista se añadieron en 2007 el campus central de la UNAM, en 2008 la ciudad protectora de San Miguel y Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco, en 2010 el Camino real de Tierra Adentro, y las Cuevas de Yagul y Mitla en los valles centrales de Oaxaca, y en 2015 el Sistema hidráulico del acueducto del Padre Tembleque.

Luego, en la lista de Bienes naturales están Sian Ka´an (1987), santuario de ballenas de El Vizcaíno (1993); las islas y áreas protegidas del Golfo de California (2005- 2007), la Reserva de la biósfera de la Mariposa Monarca (2008), la Reserva de la biósfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar (2013), y el Archipiélago de Revillagigedo (2016).

Mientras que en la lista de los bienes mixtos están inscritas la Antigua ciudad maya de Calakmul, de Campeche, y el valle de Tehuacán Cuicatlán que comparten Puebla y Oaxaca, la primera incluida en 2002 y la otra de apenas el 4 de julio pasado.

El valle de Tehuacán–Cuicatlán fue nombrado “hábitat originario de Mesoamérica”, ya que posee vestigios que refieren el origen de la agricultura y la transición de las sociedades de cazadores–recolectores a las sociedades neolíticas sedentarias.

El Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco aprobó la inscripción del sitio porque dicho valle evidencia la adaptación del ser humano en un ambiente hostil a lo largo de más de 14 mil años que se refleja en la construcción de sistemas de aguas, la domesticación de plantas, sistemas agrícolas y prácticas complementarias con el uso de cactáceas y la producción de sal, asentamientos residenciales y diversos sistemas políticos, religiosos y lingüísticos.

También, porque el lugar fue testigo del surgimiento de las lenguas proto–otomangues que dieron lugar a la familia lingüística más antigua y diversificada del continente americano, el otomangue, con fuertes raíces que perviven hasta el presente.

La Reserva de la Biósfera Tehuacán–Cuicatlán tiene una superficie de 145 mil 255 hectáreas, que a su vez abarca 490 mil 186 hectáreas distribuidas en 30 municipios del estado de Oaxaca y 21 de Puebla.

Destaca que durante la reunión en la que se aprobó su inclusión al listado patrimonial de la Unesco se sugirió que se realicen estudios e investigaciones de los lugares del patrimonio cultural en el valle de Tehuacán–Cuicatlán y en las zonas aledañas que se centren en los sistemas de irrigación y asentamiento.

Para conocer más se puede visitar el sitio habilitado por la Scult federal: