Estrenarán “Aún no recuerdo su rostro”, una obra en torno al continuar y el permanecer

A partir de un hecho real sucedido en Tamaulipas en torno a la violencia y a la población desplazada por ella, la dramaturga Itzel Lara escribió Aún no recuerdo su rostro, obra teatral que será estrenada el miércoles 5 de septiembre en el Centro Para las Artes Tetiem, ubicado en la 3 Norte número 4248, de la colonia Morelos.

La compañía Soliloquios a escena monta esta pieza que significa su más reciente producción, la cual contó con el apoyo del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico de Puebla. Luego de su estreno, tendrá una corta temporada con presentaciones los miércoles 12, 19 y 26 de septiembre a las 19 horas.

Itzel Lara, escribe la agrupación por medio de un boletín informativo, escribió Aún no recuerdo su rostro en un taller que cursó en The Royal Court of London en 2013. Ahora, es representada por Fernanda López García, Gustavo Cuallo González, Thelma Ramírez Cuervo y Daniel H. Santa María.


Dicha obra está basada en una historia que sucedió en Ciudad Mier, Tamaulipas, “pueblo mágico” que vio a sus habitantes desplazados por la violencia y en donde Don Alejo, empresario del lugar, defendió su rancho hasta la muerte.

“La autora nos relata a través de un ficticio pueblo mágico de Mier la vida de cuatro personas que transitan entre parar o seguir. En un lugar que ya no admite la vida, cuando ya no queda nada, queda la dignidad, se repiten. Así vemos a estos seres que persisten, que se obstinan simultáneamente en continuar y en permanecer”, explican.

Agregan que Soliloquios lleva a escena este texto a través de un montaje que evoca atmósferas cotidianas que oscilan entre la melancolía y la calidez. El concepto escénico, el cual está a cargo de Consuelo Espinosa León, se materializa a partir de la idea de suspensión y de saltos de una escala a otra.

Así, desde la actuación y el uso de objetos – con una utilería proporcionada por Arturo Reyes y Gustavo Cuallo, y el vestuario de Edith Pérez Soto- se realizan tareas escénicas que van del gesto “real” cotidiano al juego en miniatura.

Daniel Hilario Camacho, director y productor del montaje escénico, decidió trabajar con este texto después de ver en escena otra obra de la misma autora. “Conocí el trabajo de Itzel Lara cuando vi la puesta en escena de Palimpsesto y cuando terminó tuve una sensación no tener tiempo para formular una respuesta, e incluso de formular la pregunta”.

Agregó que al revisar un par de textos más de su autoría, No más palabras y Del Conejo a la Tierra, descubrió que lo que más le interesaba de la escritura de Itzel Lara eran sus “desconcertantes finales y la melancolía en sus personajes”.

Ambos elementos, completó Hilario Camacho, hacen que “de aquello cotidiano que podría leerse en registro trágico, tienen una lectura que tiende a ser de una calidez que es tremendamente vital”.

“La acción de persistir define para mí Aún no recuerdo su rostro. Hay una paradoja en esta palabra, por un lado, implica intentar sin reservas ir hacía algo, movilizarse y, por otro lado, sugiere cierta constancia, un permanecer que no permitiría la movilidad. Me parece que los personajes hacen las dos cosas”.