Atropello taurofóbico en Xico

Pocos lugares en la República habrá tan orgullosos y celebrantes de su afición al toro como Xico, bella población cercana a Jalapa que engalanaba cada año su feria tradicional con las infaltables de corridas de toros. Ya no. Porque el pasado domingo 22, el fiscal especializado para Delitos Ambientales y Contra los Animales del Estado de Veracruz –uno de los más depredados por sus prianistas gobernantes y bandas asociadas– irrumpió al frente de una guardia pretoriana y clausuró el pintoresco coso local justo antes del inicio del festejo inaugural, arrestando de paso a sus empresarios bajo el cargo de “corrupción de menores”, ya que, en opinión de este sedicente policía cultural, Andrés de la Parra de nombre,  “ningún niño o niña debe ser expuesto a esta clase de violencia brutal”.

Al revés de lo que suele ocurrir en Europa, este flagrante atentado contra la tradición, la razón y la libertad viene del gobernante partido de derecha. Y es un motivo más para la urgente lectura de “Ofensa y defensa de la tauromaquia”, libro que será presentado en Huamantla el próximo jueves 9 de agosto, según se detalla más adelante.

Ferias Regionales. En la Sierra Norte de Puebla se encuentra Teziutlán, otro enclave muy taurino desde tiempo inmemorial. La feria teziuteca de agosto, generalmente en manos de organizadores locales, siempre tuvo relevancia y contó en sus carteles con las figuras aun en el tiempo en que éstas concentraban su actividad en las largas temporadas veraniegas de la frontera norte. Precioso sitio Teziutlán, con su cocina suculenta y su recoleta plaza El Pinar, escenario de no pocas gestas toreras a lo largo del tiempo.


Así, a vuelapluma, recuerdo como si fuera ayer la primera feria en la que allí estuve. En la corrida inaugural, Alfredo Leal bordó un faenón de rasgos intemporales –incluso hoy sería una faena redonda, fina como ella sola– con “Centenario”, de Piedras Negras como todo el encierro que despachó con el maestro potosino Fermín Rivera y el poblano Joselito Huerta. Fue indultado “Centenario”, que por no contrariar al refrán salió quinto, Alfredo paseó orejas y rabo simbólicos y debe existir aún, en un muro del patio de cuadrillas, la placa conmemorativa de su hazaña. Y al domingo siguiente (20.08.61), todo lo contrario: resulta que don Carlos Hernández tenía en Rancho Seco una corrida pesada y cinqueña y se la vendió al “Ranchero” Aguilar –¿empresario–torero?– para cerrar feria. Como suele ocurrir en agosto por esos lares, cayó sobre Teziutlán un chubasco que transformó el ruedo en piscina. Como el festejo había levantado mucha expectación, especialmente por cuanto se dijo sobre el ganado –el corridón andaba sobradamente arriba de la media tonelada–, en cuanto escampó, a tiempo para la corrida, la plaza empezó a llenarse y el público a manifestar impaciencia. A Manuel González “Pinocho”, banderillero y apoderado de El Ranchero con participación en la empresa, no se le ocurrió mejor cosa que mandar que se vertiera gasolina sobre el piso para prenderle fuego y evaporar así el agua del inmenso chapoteadero aquel. Fue el mismo “Pinocho” quien encendió y lanzó el cerillo con ademán solemne, y Carlitos Pavón lo recuerda danzando como diablo de pastorela alrededor del incendio que acababa de provocar. Desde la grada, la multitud lanzó un rugido de espanto al ver elevarse súbitamente unas llamaradas que podían verse desde la calle, pero el efecto terminó por dar la razón al incendiario subalterno, pudo partirse plaza –con retraso– y todo mundo se dispuso a disfrutar del festejo.

Sólo que nadie contaba con que los de Rancho Seco, con su empuje y fiereza, iban a ir diezmando la exigua cuadra conforme la corrida avanzaba, al grado que no quedaba un caballo en pie cuando Jorge Aguilar despachó a duras penas al quinto de la tarde. El durísimo hato tlaxcalteca había dado, por excepción, un ejemplar bravo y noble, el tercero, al que Jaime Rangel desorejó. De los restantes se deshicieron como dios les a entender Antonio Velázquez y el propio Ranchero, y el sexto, ante la falta de equinos y de luz, no llegó a abandonar el toril. Resalto que, salvo Rangel, recién alternativado, los otros dos eran figuras connotadas y no se arrugaron para apuntarse con semejante encierro. Los que buscan y no encuentran motivos claros para la decadencia actual de nuestra fiesta tienen ahí material para la meditación y el análisis.

Entre otras corridas memorables celebradas en El Pinar recuerdo un triunfo de cuatro orejas de Raúl Contreras “Finito” en 1967 y un faenón de Manolo Martínez a un cárdeno de La Laguna la tarde de la alternativa de Gabriel Franzoni (02.01.77). Y fue en Teziutlán, en un mano a mano con el mismo Manolo, recién reaparecido (13.08.87), donde Miguel Espinosa cortó aquella pata que malamente pretendió equiparar la propaganda con la legendaria de “Pardito”, paseada por su padre en El Toreo de la Condesa (20.12.36).

Huamantla: toros y cultura. La Placita La Taurina –rebautizada con el nombre de Fernando de los Reyes “El Callao”, el más fino diestro nacido en el prolífico estado de Tlaxcala– está a punto de entrar de lleno en su feria de 2018. Habrá huamantlada, por supuesto, y la noche del 14 de agosto la ya tradicional Corrida de las Luces. Y en paralelo a las corridas, entre el 1 y el 16 de agosto, intensa actividad sobre cultura taurina que incluye las exposiciones pictóricas “Alma de torero” (Ale Guevara) y Fondo Cultural Pascual, otra de carteles y fotos titulada “Un siglo de romanticismo y sustos” (sobre una selección hecha por Fortino Sánchez y José Américo) y la fotográfica “Tomás, el mito” (Humbert García). Además de los videos “En la piel del toro” (el día 7) y “El callado sentimiento” (con comentarios de Heriberto Murrieta y Jorge Raúl Nacif, el 15) en materia de conferencias se podrán escuchar las preparadas por Mary Carmen Chávez (“Las plazas de toros: recinto espiritual”, el 10), Juan Antonio Hernández (“La Taurina, 100 años”, el 14) y Rafael Loret de Mola (“La Fiesta en peligro”, el 16). Por otra parte se anuncian dos presentaciones de libros: el 8 de agosto El conquistador de sueños, de Ceci Rendón con comentarios de Juan Antonio Luna Alarcón. Y ya puesto a barrer para casa…

“Ofensa y defensa de la tauromaquia“. El jueves 9, en el Museo Taurino y a las 7 PM –como los demás eventos–; lo presentaremos los matadores Raúl Ponce de León, Uriel Moreno “El Zapata” y quien firma esta columna. Los esperamos por ahí.

Escueta memoria”. Las corridas de agosto en Huamantla llevan un siglo celebrándose, cada vez con más importancia en sus carteles y su entorno. Con especial regusto vuelve a mí el nublado viernes en que despedía de El Callao, ya con la fatiga de los años y sus detalles de arte impagable: los cárdenos de Manuel de Haro embistieron con casta y clase para que Manuel Martínez cuajara una tarde de cuatro orejas y dos rabos que puso de acuerdo a martinistas y antis (15.08.75). Copiosos desorejaderos de Eloy aparte, el propio Manolo, ya veterano, terminaría por bordarle a su segundo de La Laguna una de las mejores faenas de su vida –arte y temple en estado puro–, luego de soportar la gran bronca porque además de demorar su arribo al punto de no partir plaza no quiso ni ver a su primero; pero la faena al otro fue tan grande que borró la excelente tarde de Manolo Arruza y Curro Leal, sus alternantes en corrida abierta por el rejoneador Ramón Serrano (16.08.80).

Años después llegaría, como una feliz idea, la nocturna Corrida de las Luces que ha puesto sello a la feria de Humantla, y actuaciones triunfales de diestros contemporáneos como el desaparecido Rodolfo Rodríguez “El Pana”, El Zapata, Rafael Ortega, Pizarro, Jerónimo, Saldívar, Silveti, el rejoneador Luis Pimentel y tantos más. Triunfos que los humantlecos  esperan ver reproducidos en cuanto suene el primer toque de clarín de este 2018, en La Taurina.

Váya, una excepción. No acababa de despachar la columna anterior, lamentando la ausencia de nombres mexicanos en los carteles de la península ibérica, cuando recibimos la noticia del éxito del Diego Sanromán en la novillada inaugural de la feria valenciana de San Jaime. Alternando con Jesús Chover –figura local– y Toñete  –novillero de moda en España– para despachar reses de Zacarías Moreno, el queretano superó a sus alternantes, cortó la única oreja del festejo y, de acuerdo con la reseña del corresponsal de Mundotoro en Valencia, “sorprendió y formó un lío en su presentación como novillero con picadores. El diestro mexicano estuvo a punto de abrir la puerta grande… por dos faenas firmes y de bella estampa. Cortó la oreja del sexto, que pudieron (sic) ser más de no fallar con los aceros”.

Como al parecer hay excelente madera en el chico (véase video), sólo queda desear que la suerte –y los contratos– le acompañen. No vaya a sucederle lo que a Leo Valadez, que tras su sólida campaña novilleril del año pasado, triunfalmente culminada al tomar la alternativa en Zaragoza, se ha quedado en casa porque por allá nadie se volvió a acordar de su existencia.