ASESINATOS DE POLICÍAS

La madrugada de este sábado, fueron ejecutados cinco policías del municipio de Naupan, en la Sierra Norte de Puebla. En lo que va del año, en Puebla han sido ultimados al menos 20 policías municipales, lo cual ubica al estado en el cuarto lugar a nivel nacional por el número de homicidios, según Causa Común.

Prácticamente no hay una expresión del imperio del crimen organizado que no se haya visto en Puebla: homicidios de elementos de seguridad pública, autoridades municipales, candidatos y periodistas; decapitados, descuartizados y desintegrados en ácido; intervención de las fuerzas castrenses para detener a mandos policíacos vinculados con criminales o para contener el avance de las bandas. Mensajes en mantas, zonas de excepción o regiones donde el toque de queda, ante el temor de ser víctima, se consuman en los hechos.

Cierto es que respecto al gobierno estatal anterior, el que encabezó Rafael Moreno Valle Rosas, hubo una variante sustancial con el arribo de José Antonio Gali Fayad, pues se reconoció el avance de los huachicoleros y no se omitió su combate con el pretexto de que el robo de hidrocarburos es un delito de orden federal.


La administración actual dio  desde su inicio una importancia capital a la contención y confrontación de los delincuentes, solicitando la intervención del Ejército y la Marina y hubo resultados, sin embargo, estos no son suficientes, porque los homicidios de oficiales y alcaldes llevan un claro mensaje de desafío a las instituciones.

El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador ha también colocado al huachicol como una actividad que debe ser frenada y es de esperar que su combate sea una política de Estado.