Artesanas del país exigen desde Puebla la creación de una ley que evite el plagio de sus obras

Que no se impriman ni se copien las iconografías gestadas y perduradas desde la cosmovisión de los pueblos originarios del país, y que se haga una ley que las proteja del plagio. Esa, fue una de las principales exigencias que hicieron mujeres artesanas en foro artesanal La artesanía de los pueblos originarios como potencial de desarrollo económico, social, cultural y humano.

Esta mañana de martes 11 de septiembre, reunidos en la UPAEP en torno al segundo foro artesanal organizado por la Red binacional de mujeres Niu Matat Napawika, las representantes de 16 Empresas Sociales de Mujeres Artesanas (Esmas) de seis pueblos originarios, pidieron que el Patrimonio cultural inmaterial producido en sus comunidades sea protegido.

“Debe ser protegido por los gobiernos, la sociedad y nosotras mismas, por lo que requerimos que exista una ley que proteja del plagio a nuestras artesanías”, fue el llamado que hicieron las Esmas que engloba a más de tres mil mujeres, representadas por Martha Lilia Calleros Coloni, directora de la Red binacional de mujeres Niu Matat Napawika.


Una a una mujeres representantes de diversas comunidades originarias del país tejieron un pronunciamiento en el que denunciaron la forma en que sus territorios están siendo vulnerados y amenazados en sus recursos, medicina, cultura, y saberes.

“Estamos preocupadas por el despojo”, dijo otra mujer al denunciar que en su comunidad de San Nicolás, en Tenango, Hidalgo, se pretende construir el Gasoducto Tuxpan- Tula.

Acotaron que sus territorios están amenazados además por los secuestros, los feminicidios, la violencia organizada, por lo que la exigencia es hacia los gobiernos para que aplique políticas públicas que garanticen su seguridad.

“Como mujeres artesanas somos poseedoras de saberes, transmitimos cultura, a través de nuestras fiestas, medicinas, lenguas, ritos, ceremonias y artesanías”.

Afirmaron que es necesario que existan políticas públicas en el medio rural para que “a través de proyectos integrales de largo plazo conociendo las necesidades de cada región dirigidos a las mujeres artesanas”.

Asimismo, pidieron que “se establezcan programas de inversión social en capacitación respetando las formas y experiencia de las organizaciones ya existentes”.

También que “exista una diferenciación fiscal para las empresas sociales de mujeres artesanas que beneficien el desarrollo comunitario”.

De igual forma, destacaron que es “necesario que se generen indicadores de la población artesanal para ser visibilizadas y conocer cuánto aportamos, cuántas somos y dónde estamos”.

Agregaron que dicha ley debe también propiciar la generación de “ingresos e innovación en beneficio de nuestros pueblos originarios como parte del ejercicio de nuestros derechos económicos, sociales, culturales y ambientales”.

Como parte del posicionamiento de esta red, también se pidió que las empresas sociales de mujeres artesanas sean reconocidas por su aportación a la economía familiar, comunitaria y nacional.

“Nosotras como mujeres sabemos que la artesanía representa un potencial para el desarrollo rural y que a través de ella generamos recursos económicos que contribuyen al empoderamiento de las mujeres rurales y al bienestar de las familias”.

Por tanto, prosiguieron, la exigencia es que las artesanías sean valoradas en el medio rural y “que puede generar más empleos, despertar el interés de los jóvenes para que se dediquen a esta actividad, y así evitar la migración y la desintegración familiar, al mismo tiempo de reactivar la agricultura produciendo nuestros alimentos y materias primas”.

Destaca que la Red binacional de mujeres Niu Matat Napawika es una organización social que funciona como un puente entre las 33 Esmas y diversos actores estratégicos para la construcción de un sistema de intercambio comercial justo, que reconozca la riqueza y diversidad cultural.

Asimismo, promueve el ejercicio de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales de las Esmas.

El foro artesanal La artesanía de los pueblos originarios como potencial de desarrollo económico, social, cultural y humano, se planteó como un ejercicio de participación política de las mujeres artesanas, un espacio de análisis y reflexión sobre la situación del sector artesanal, específicamente el de las mujeres rurales.