Fruto de la colectividad, Carlos Arellano y Carcará presentarán el disco “La calle y la alcoba”

El disco La alcoba y la calle es fruto de la colectividad, coinciden los músicos Carlos Arellano y Arturo Muñoz “Carcará”. Es, agregan, un disco de esta ciudad, de dos personajes que demuestran que trabajar en “la otra acera” es posible, es decir, desde la independencia monetaria y de invención.

La alcoba y la calle, que será presentado este viernes 2 de marzo  a las 20 horas mediante un concierto en el foro independiente  Karuzo, una presentación que apuesta a sonar más eléctrica y menos acústica que el cidí mismo, es producto de cuatro años de trabajo y reconocimiento entre artistas.

En Arturo Múñoz Carcará, Carlos Arellano reconoce un músico de calle al que conoce desde hace por lo menos una década, lo mismo subido en el transporte público que tocando en algún espacio público o en un bar.


De él, dice el músico asentado en Puebla que es reconocido por su larga trayectoria y su pertenencia al Movimiento Rupestre, aprecia su música y fue por ello que se decidió a trabajar en este proyecto: “Me convertí en un admirador de su obra por lo que fuimos moldeando los gustos para encontrar el sitio desde donde tirar”.

Durante una rueda de prensa, señalan que en La calle y la alcoba hay rolas de uno y de otro, y también de los dos. Lo definen como un disco acústico con hasta cuatro guitarras que en el concierto se aderezarán con instrumentos eléctricos.

El disco, menciona Arellano, fue surgiendo poco a poco de manera natural, cuando hace cuatro años en un plática se organizaron algunos conciertos conjuntos en Puebla y en la Ciudad de México.

Carcará tiene las rolas más callejeras y las mías son más artificialmente de alcoba”, dice el cantautor con humor.

Más que calificar si el proceso fue difícil, aprecia que “fue chido el reencontrarse, el replantear las rolas y el respetar el proceso de hacer música”.

Para Arturo Muñoz, la presentación no se trata solo de un concierto: tiene que ver con lo que implica el lograr un proyecto de este tipo, el producir, maquilar y “verlo vestidito”, algo que cada vez es más difícil en la música. No obstante, reconoce que producir un disco físico –mismo que también se distribuye gratuitamente a través de la plataforma spotify– tiene que ver con un “fetiche”: el sentir, tocar y guardar las cosas, el darle gusto a la memoria y hasta un lujo al tener una artesanía que cuenta con el apoyo en el diseño de Erika Arellano y la manufactura del taller Chiras Pelas.

“Carcará” agrega que, ante todo, el disco “es un logro en donde la cultura está en un vado, donde mucho se prostituye y se coopta por una ley o una censura”. Insiste que es “algo de esta ciudad” y que él y Arellano son dos músicos que están orgullosos de lograrlo de forma independiente frente a un sistema que no lo permite. “Estamos del lado de la independencia por lo que las rolas hablan de eso: de como de los procesos de cada individuo pueden llevar a un lugar de reflexión y de creación”.

En ese sentido, Arellano explica que las canciones resultaron de caminos distintos: sacaron rolas que tenían guardadas, aprovecharon las redes sociales e incluso hicieron un “bonus track” con la canción No se vale llorar, con la cual “rompen” el esquema circular del disco pues es una canción eléctrica que “tiene otra actitud y está hecha en el estudio”. En el caso del tema La calle y la alcoba que le da título al disco explicaron que resultó de las conversaciones que mantuvieron vía facebook, mandando cuartetas cada uno hasta hacer esta canción.

“Gracias a la paciencia de Rocco y de Jaco Arroyo se pudo redondear el disco. Las canciones y los arreglos se fueron construyendo en el estudio. Este es, sin duda, un disco colectivo. Trabajamos mucho el sonido de las guitarras y sonaban lo más anchas posibles. No sabemos si logramos lo que buscamos, pero de arranque creemos que sí.

“Revisando y escuchando cada uno de los textos se puede ver que hay una actitud que viene de siempre personal y grupal, privada y pública que apunta a la zona independiente, contracultural y gritona. Aun en las canciones de amor hay una posición política individual y social. Sin esta afinidad hubiera imposible hacer el disco, pues fue un ingrediente necesario para poder emprender algo juntos”, concluyó Arellano.

Tras el concierto del viernes que tiene un costo simbólico de 150 pesos con el disco incluido, la dupla tendrá varios conciertos: en el foro Alicia, en la Ciudad de México, de ahí a Toluca, Cuernavaca, Pachuca y otras ciudades.