Ante el abandono institucional, los colectivos son espacios de verdadera cultura: Sánchez

La activista Itzel Sánchez -  Foto Abraham Paredes
La activista Itzel Sánchez – Foto Abraham Paredes

 

“El abandono cultural que sufre la ciudad es a propósito, el gobierno quiere que creamos que el espectáculo es arte y que la experiencia artística está en la televisión”, señaló la activista Itzel Sánchez, para comparar la labor que realizan los colectivos, como es el caso de Acción Directa Autogestiva, que atiende espacios y comunidades específicas como los barrios y colonias ubicadas en el centro histórico, alejadas del centralismo cultural que proponen las instituciones.

Las instituciones, continuó la actriz, entienden a la cultura como un asunto segmentado, sin proyectos reales y que tiene su interés en cuanto les sirve para presentar informes con cifras en las que se hace énfasis en el número de asistentes, el número de obras y exposiciones, las rehabilitaciones hechas y las cuantiosas cifras aplicadas.


“Lamentablemente los colectivos no tenemos el apoyo ni los recursos ni el alcance que quisiéramos tener, no podemos darnos abasto, ya que nos importa extendernos y no hacer esa cultura central”, dijo Sánchez durante una entrevista.

Parte importante del trabajo de los colectivos es la movilización de las personas, añadió la también estudiante de la maestría en Sociología del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego”, de la UAP, ya que los públicos no se quedan estáticos ante las propuestas y acciones comunitarias.

“Apostamos a un mundo distinto porque tenemos que cambiar lo que hay, porque a la falta de verdaderos espacios de cultura, ADA y otros colectivos hemos creado lugares donde se establece una crítica y una generación de opciones artísticas”.

Respecto al trabajo del colectivo, Itzel Sánchez informó que en próximas fechas, luego de varios años de establecer redes con los vecinos del barrio El Alto, el centro comunitario de ADA cambiará de dirección hacia el barrio de San Antonio, pero no por ello dejará de promover y realizar actos culturales y artísticos de manera horizontal e independiente.

“Estamos cerrando un ciclo, haciendo un balance positivo sobre el espacio que ocupamos durante varios años, al cual llegó mucha gente, muchos colectivos que como nosotros tienen la esperanza de que el trabajo continúe”, mencionó.

El espacio, agregó, seguirá colocado como un lugar alterno y periférico, además de que continuará trabajando desde la autonomía y la autogestión, alejado a lo que sucede de manera institucional con una Casa de la Cultura vacía o una Galería de arte contemporáneo que poco a poco se ha convertido en un elefante blanco.

Como ejemplo de la labor de ADA y lo que ha sucedido en el Centro comunitario, se destacan  actividades como el Encuentro de los Milperos autónomos, la presencia de Richard Stallman, el creador del sistema GNU y el “software libre”; los conciertos que han ofrecido músicos como el catalán Robert Plá o los integrantes del movimiento Rupestre; actos que se suman a los talleres, los ciclos de cine, el comedor comunitario, la apertura del auditorio “Raquel Seoane”, con obras del llamado Teatro del oprimido, la cooperativa gráfica Tinta Negra y hasta un colectivo de árbitros de fútbol que ocupaban el espacio ubicado en la 14 Oriente número 1410.

Esta transición implica gastos; por ello, el próximo viernes 24 de enero a partir de las 19 horas y con una cuota de recuperación de 30 pesos, los cantautores rupestres Rafael Catana, Carlos Arellano y Rafael Carcará ofrecerán un concierto en beneficio del colectivo.

Además, para este jueves continuará la temporada de la obra de Teatro de los oprimidos, Te mataron mujer la cual denuncia, visibiliza y reflexiona sobre el feminicidio, “un tema que quiere ser invisible para el gobierno, pero que está ahí latente y en ascenso”, como señaló Itzel Sánchez.

Asimismo, continúa el ciclo de cine de los viernes a las 17 horas, esta vez titulado “Las venas abiertas”. Para febrero vendrá una banda holandesa de punk y se organizará una rifa en beneficio para ADA, con obra fotográfica de Rosa Borrás y Rafael Durán, y grabados del Colectivo de Arte Independiente, mejor conocido como Cain.