Anaya se fue de Puebla con la idea de que tiene de aliado al PRI local

Cuentan los que estuvieron cerca de Ricardo Anaya Cortés, en los tres días de gira que realizó por cuatro regiones del estado, que se fue con la firme idea de que el PRI poblano ya es un aliado de facto de la coalición Por México al Frente, consistente en que varios priistas –que compiten por cargos federales y locales– jugarán en las campañas a aparecer como supuestos opositores al PAN y el morenovallismo, pero en realidad su papel será evitar que una parte importante de los votos de militantes tricolores y otros sectores de la población acaben en las urnas a favor de Morena.

Por eso, narran algunos panistas, que Ricardo Anaya se fue satisfecho y contento de Puebla, ya que es uno de los primeros estados del país en donde una parte importante la cúpula local del PRI parece ya estarse decantando a favor de la coalición formada por el PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano.

A eso se debe que Ricardo Anaya Cortés no tuvo empacho de declarar ayer a la prensa que el jueves, sábado y domingo, que fueron sus días de paso por Puebla, tuvo reuniones privadas con el ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, como una manera de exhibir que ha surgido una nueva relación de cercanía, de alianza, de cohesión entre el candidato presidencial y el ex titular del Poder Ejecutivo.


Con ello parece haberse zanjado el distanciamiento, la falta de confianza, la confrontación, que caracterizaron la relación entre Anaya y Moreno Valle a lo largo de los dos últimos años.

Ese cambio se debe a que Moreno Valle, como otros tantos actores de la política nacional, entre ellos el ex presidente Vicente Fox Quesada, han empezado a alejarse, a romper acuerdos, con el candidato presidencial priista José Antonio Meade Kuribreña, quien se encuentra hundido en el tercer lugar de la contienda, sin posibilidades de poder remontar.

Ahora, Moreno Valle fijará su atención en dos objetivos: el primero, será mantener una buena relación con Ricardo Anaya y aportarle apoyos a su campaña presidencial, bajo el entendido que es el candidato que acabará disputando de manera real la presidencia de la República con Andrés Manuel López Obrador.

Y como parte de esa aportación a la campaña de la coalición Por México al Frente, se dice que Moreno Valle le habría ofrecido pruebas a Anaya de que una parte importante de los actores de la cúpula local del PRI tienen acuerdos de jugar a favor de los intereses políticoelectorales del morenovallismo.

O en su defecto, el segundo objetivo sería que si Moreno Valle percibe que Andrés Manuel López Obrador –a la mitad de la campaña electoral– camina directo al triunfo en las urnas, buscaría una negociación con el candidato de Morena que le ayude a tener una buena relación  con el posible próximo titular del Poder Ejecutivo federal.

Una prueba de lo anterior es que mientras Anaya recorría el estado de Puebla, el PRI poblano recibió –el viernes, en Amozoc– la visita de Claudia Ruiz Massieu, la secretaria general del Comité Ejecutivo Nacional del tricolor, la cual pasó sin pena ni gloria.

Y es que contrasta severamente lo que pasa en el PRI con Morena y el PAN, de la siguiente manera:

En el periodo de precampaña, Andrés Manuel López Obrador recorrió el estado a lo largo de cinco días, en los cuales le dio un extraordinario espaldarazo al candidato de Morena a la gubernatura, Luis Miguel Barbosa Huerta, quien fue el único orador local en los multitudinarios eventos lopezobradorista.

Ahora que Ricardo Anaya estuvo tres días en Puebla, se hizo acompañar de manera destacada, visible, de Martha Erika Alonso Hidalgo, la candidata a la gubernatura de la coalición Por Puebla al Frente. Con ello, buscó lanzar el mensaje de que se han saldado –por ahora—las diferencias que había entre Anaya y el morenovallismo.

En el PRI, en menos de una semana han visitado el estado dos importantes figuras nacionales: el ex secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong y Claudia Ruiz Massieu, y en ambas giras se han destacado por la ausencia de Enrique Doger Guerrero, el candidato a la gubernatura.

Ese comportamiento es incomprensible, ya que Doger se encuentra igual que Meade, hundido en el tercer lugar de la contienda, sin carisma, sin un PRI que potencialmente le ayude a crecer y sufriendo el hartazgo de la población hacia el tricolor.

Doger necesita tener foros de exposición para crecer como figura opositora al morenovallismo, pero en general se le ve poco en público y en eventos sin ninguna relevancia.

Pareciera que en el PRI no se quiere que gane Doger.

O tal vez Doger empieza a dar muestra de que no quiere ganar o por lo menos intentarlo.