Analizaron el ritual sonoro en cuatro siglos de varias ciudades, incluida Puebla

Ritual Sonoro Catedralicio es el nombre del proyecto en el que trabajó un interesante y multidisciplinario grupo de expertos sobre la música catedralicia creada en la Nueva España y en el México independiente. El proyecto, como explica Sergio Navarrete Pellicer, director general de la colección de cinco textos, se convirtió “en un ejercicio académico de respirar y exhalar, por lo que el tema se fue transformando hacia el mundo ritual y el ambiente sonoro”.

En dicho proyecto se aborda la política y sus actores para profundizar en el cambio y surgimiento de las tradiciones musicales y a la inversa, se descubrió el papel estructurante y simbólico de la música y su interacción con la jerarquía y el protocolo.

Ritual Sonoro Catedralicio, agrega Sergio Navarrete en el prefacio, tiene sus antecedentes en un seminario nacional constituido a su vez por diversos grupos de estudio en las ciudades de México, Oaxaca, Guadalajara y Puebla.


En cinco entregas que se publicarán en este diario se darán detalles de cada uno de los seminarios y sus resultados: en la Ciudad de México, Lourdes Tourrent Díaz y Aurelio Tello, coordinadores de “Actores sociales del ritual catedralicio” y “Ritual sonoro catedralicio”, respectivamente; en Guadalajara, Celina Becerra y el texto “La enseñanza y el ejercicio de la música”; en Oaxaca, con la coordinación de Sergio Navarrete se abordará el volumen Ritual sonoro en parroquias y doctrinas, y en Puebla, a cargo de Monserrat Galí Boadella, con “Ciudad episcopal”.

 

La fiesta, la música y liturgia de la Puebla episcopal

 

En el caso del seminario realizado en Puebla, como explica Monserrat Gali Boadella, los expertos se centraron en el estudio de las fiestas, la música y la liturgia de esta ciudad episcopal, “entendiendo a estos como fenómenos esencialmente urbanos, pero no de cualquier ciudad, sino de aquellas que tienen como sede un obispado”.

La premisa de la investigación indicó que en la Nueva España los rituales litúrgicos asociados a las festividades religiosas se desarrollaron en el entorno catedralicio, siendo un fenómeno que lejos de ser independiente y autónomo, era supeditado a la liturgia y al ritual.

La investigadora del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” de la UAP –centro coeditor del volumen– señaló que siendo Puebla un ejemplo acabado de una ciudad episcopal permitió a los especialistas investigar sobre casos concretos de fiestas y rituales, y a la vez, hacer una reflexión teórica sobre las ciudades episcopales, un “aspecto de la historia urbana silenciado”.

Añadió que en general, los ensayos que integran el libro El ritual sonoro de una ciudad episcopal. Puebla siglos XVI-XIX abordan los rituales religiosos que tienen como marco el espacio urbano, aunque se generaran en Catedral, ya que el binomio ciudad–catedral fue tomado como un lugar unitario.

Monserrat Gali advierte que los expertos provienen de instituciones como la Escuela de Música, la Facultad de Filosofía y Letras y el Instituto “Alfonso Vélez Pliego”, todos de la UAP; el Colegio de Michoacán, el posgrado en Historia del Arte de la UNAM, el Archivo histórico de Puebla y el Instituto Nacional de Antropología e Historia en Puebla.

En total son 12 ensayos y un DVD que contiene mapas e imágenes de la ciudad. El periodo va desde finales del siglo XVI –con el obispo Diego Romano que consolida la ciudad episcopal–, hasta mediados del siglo XIX cuando se concreta la separación de la Iglesia y el Estado.

Así, el libro inicia con el texto de Jesús Joel Peña Espinosa quien demuestra, de manera bien documentada, el papel que la música y el ritual que tuvieron para el ejercicio del poder eclesiástico en una ciudad episcopal, poniendo especial atención en el tema de las procesiones.

Luego, continúa con el artículo de Galia Greta Hernández, quien profundiza en las sonoridades concretas que la Capilla catedralicia trasladaba al ámbito urbano. Para seguir, Ivoon Manzano Carmona acerca al lector al sonido del órgano realejo que en ciertas circunstancias participaba en rituales urbanos extramuros.

Por su parte, el trabajo de Sergio Rosas refiere a las fiestas por el restablecimiento de la Compañía de Jesús que destacaron por la combinación estruendosa de sonidos de las campanas y los cañones. Mientras que Salomón Sánchez escarba en los archivos municipales en busca de los músicos que pudieron formar parte de las bandas militares o municipales, o de las capillas militares que participaban en las fiestas de la “episcópolis”.

Sobre los músicos de las capillas indígenas, Lidia Gómez “abre nuestros ojos a la participación no sólo activa sino fundamental de los indios en los rituales sonoros”, analizando además los procesos culturales de apropiación por parte de los naturales.

En el mismo sentido, María Elena Stefanon hace un estudio sobre la fiesta organizada por la Compañía de Jesús en 1623, en donde una buena parte de las principales calles de la ciudad se convirtieron en un escenario para exhibir la eficacia teatralidad jesuítica.

Emmanuel Flores, un joven historiador, reflexiona sobre el papel del silencio en las honras fúnebres para un miembro de la realeza española que tiene como punto de partida un documento en torno a las exequias de la reina Isabel y las comparta con las de su consorte Felipe IV: campanas, pregonero, murmullos, rezos y llantos.

Otra perspectiva es la de Guadalupe Pérez quien aborda las Juras Reales, uno de los ritos que jaloneaban las efemérides de la “muy noble y leal ciudad de Puebla de los Ángeles” a través de tres momentos: el primero marcado por el anuncio de la jura del nuevo monarca con chirimías, timbales, clarines y pífanos; el segundo en el acto de la jura y las palabras; y el tercero, con la celebración del Te Deum en catedral.

De igual forma, Maricruz Ríos Yanes recupera los elementos sonoros de la entrada del obispo Juan de Palafox y Mendoza que por accidentadas circunstancias tuvo dos entradas: la de 1640 cuando tomó posesión de su diócesis, y ala de 1647 al regreso de su exilio forzado por pleitos con los jesuitas.

El ritual sonoro de la palabra hablada lo estudia Franziska Neff al hilo de las fiestas josefinas que celebraba la ciudad de Puebla varias veces al año. Se trata de un trabajo original que abre nuevas perspectivas sobre el estudio de las ritualidades sonoras: el estudio de las reglas de entonación y la declamación con fines persuasivos, que conformó un complejo código sonoro.