Amnistía: la propuesta de AMLO para conseguir la paz

Desde que el pasado 2 de diciembre Andrés Manuel López Obrador habló de la posibilidad de una amnistía para pacificar al país, mucho se ha dicho y poco se ha comprendido de esta propuesta. Las críticas, la burla y el desprecio no han parado ni un solo día hacia López Obrador por parte de sus adversarios políticos, quienes distorsionando las palabras del candidato de la “Coalición Juntos Haremos Historia”, han señalado que de lo que se trata su propuesta es de perdonar y liberar a los capos de la droga para que al amparo de la impunidad se vayan a vacacionar felizmente al Caribe. Nada más falso que eso. Algunos medios de comunicación y particularmente ciertos periodistas conocidos por su animadversión hacia todo lo que representa Andrés Manuel, han contribuido al escarnio y a la desinformación, mientras que deberían estar alentando un debate serio sobre las alternativas para enfrentar el grave problema de la violencia y la inseguridad que se han vuelto parte de la vida cotidiana en prácticamente todo el territorio nacional. O tal vez lo que muestran es una terribleignorancia, pues desconocen el significado profundo, jurídico, sociológico y antropológico del concepto de amnistía.

Antes de avanzar en el análisis de la propuesta de López Obrador, quisiera partir de algunos hechos que parecenincuestionables: a) el problema de la violencia es multidimensional, pero sin duda alguna, las condiciones de pobreza, desigualdad y marginación son algunas de sus causas fundamentales; b) es ampliamente sabido que el crimen organizado ha penetrado estructuras policiales y militares, así como los diferentes niveles de gobierno, por lo que es legítimo señalar que actualmente y desde hace varios sexenios, existe una tolerancia no explícita hacia el actuar de los grupos que provocan la violencia y la inseguridad. Por tanto es innegable que actualmente esos grupos gozan por la vía de los hechos de esa amnistía que supuestamente propone AMLO; c) la estrategia de seguridad y combate a la violencia que han instrumentado Felipe Calderón y Peña Nieto no han funcionado, pues si de lo que se trataba era de bajar los índices delictivos, los resultados han sido justamente los contrarios. Las infernales cifras de más de 250,000 muertos y más de 60,000 desaparecidos de Calderón a la fecha así lo confirman; d) en los dos últimos sexenios fallidos, en los que se ha profundizado la pobreza, la desigualdad y la violencia, no ha gobernado MORENA ni López Obrador, por lo que no pueden ser responsables de la crisis humanitaria que vive el país. Luego entonces, es perverso que esos políticos corruptos que han sido parte del problema, ahora quieran acusarlo de querer perdonar a los criminales que ellos mismos han tolerado y promovido. Pero como ya sabemos, son capaces de eso y más para no perder los privilegios que al amparo del poder público han logrado, entre ellos, el de seguir robando el dinero que le pertenece al pueblo.

Regresando al tema de la amnistía, habría que decir que para Andrés Manuel y su equipo, esta propuesta es parte de un proyecto más amplio e integral para transitar gradual y progresivamente del estado de guerra en el que nos encontramos hacia una paz con justicia y reconciliación. La integralidad tiene que ver con atender no solo el síntoma de la descomposición social y la corrupción, a través de una respuesta puramente policiaca y militar, que como ya se sabe y no sobra insistir en ello, es evidente que ha fracasado absolutamente. Se trata de atender las causas de la violencia, que son dos principalmente: corrupción del gobierno y pobreza. Y junto con la pobreza la desigualdad, la marginación, la falta de oportunidades educativas, laborales, de acceso a la cultura y a la formación artística. Es decir, la estrategia tiene también un fuerte componente sociocultural que busca ir más allá de la parafernalia maniquea de un discurso de guerra de los buenos contra los malos. Andrés Manuel tiene muy claro que atender las causas de la violencia tendrá efectos positivos en el mediano y en el largo plazo, por lo que ante la urgencia de proteger a la sociedad civil de las balas que llegan por doquier, pero también del secuestro, la extorsión y la desaparición forzada, es necesario asumir desde la titularidad del ejecutivo federal, la agenda diaria de la seguridad del país. Ello implica no delegarla a ningún secretario de Estado, así como lograr la coordinación entre la marina, el ejército, la policía federal y las policías estatales y municipales. Es decir, se trata de retomar su experiencia al frente del Gobierno del Distrito Federal, en donde siguiendo esa estrategia, logró disminuir significativamente los delitos con violencia, particularmente el secuestro.


Andrés Manuel ha insistido en que su propuesta de amnistía busca sobre todo minar la base social del crimen organizado como una táctica preventiva, pero al mismo tiempo construir un proceso de justicia con los diferentes movimientos de victimas que ya existen y también con los grupos sociales que han sido presa fácil para los cárteles, los cuales han sido invisiblizados en la supuesta guerra contra el narcotráfico: jóvenes y campesinos. Contrario a lo que han señalado sus detractores, amnistía en este caso no significa olvido, sino todo lo contrario. La recuperación de la memoria se considera como un principio fundamental para la reconstrucción del tejido social y la recuperación de la dignidad.

La amnistía que propone Andrés Manuel está centrada en la víctima y no el victimario, aunque en un país tan desigual como el nuestro, las fronteras entre uno y otro suelen diluirse. Qué podríamos decir respecto de un campesino indígena de la Montaña de Guerrero que ante la pobreza o la falta de un precio justo para el maíz o el frijol que produce, o tal vez por la vía de la fuerza, se vio obligado a sembrar amapola para algún cartel, por la cual recibió un pago no para enriquecerse sino apenas para subsistir ¿Ese campesino tlapaneco es víctima o victimario? ¿Será legítimo y contribuirá a la paz el ofrecerle una alternativa productiva, con un pago justo? ¿O será mejor encarcelarlo en el Ceresode Chilpancingo?

Evidentemente todo proceso de amnistía debe enmarcarse en el Estado de derecho. Requiere de reglas muy claras y consensuadas por todos los actores, por lo que debe pasar necesariamente por el Congreso. Por tanto, no es el resultado de la voluntad de una sola persona, así sea el presidente y tampoco puede perdonar asesinatos, tortura, secuestro o crímenes de lesa humanidad, pues el marco constitucional no lo permite.

La posibilidad de la amnistía es reconstruir desde la paz un país desgarrado por la violencia, romper el círculo de la guerra y atender prioritariamente a los más vulnerables como son los familiares de los muertos y los desaparecidos, los niños huérfanos que ya son miles o las mujeres que diariamente son víctimas de la voracidad feminicida. Apela a reconstruir el tejido social a través de la cultura, los valores comunitarios y a partir del diálogo entre actores como las iglesias, las escuelas, las familias, los sindicatos, las comunidades agrarias, los pueblos indígenas o los universitarios.

Como puede advertirse, la propuesta de Andrés Manuel trasciende con mucho la vulgaridad irresponsable de reducirla a un simple perdón a los grandes capos de la droga, a los secuestradores y a los asesinos. No por nada investigadores como Sergio Aguayo (investigador del Colegio de México, nivel III del Sistema Nacional de Investigadores) ha señalado: “lo que plantea AMLO es la mejor propuesta, la más innovadora y sus opositores están distorsionando la realidad cuando dice que quiere amnistiar criminales”

Andrés Manuel ha recorrido todo el país a ras de piso.Conoce sus 2,446 municipios. Tiene claras las necesidades más sentidas del pueblo mexicano. Sus propuestas no son ocurrencias. Parten de un conocimiento bien fundado de los grandes problemas nacionales. Ojalá que la sociedad mexicana esté a la altura de las circunstancias para escuchar un discurso que busca romper de tajo con la lógica de la guerra y la violencia y le demos oportunidad al diálogo, a la paz, a la reconciliación y a la reparación del daño.

*Antropólogo