América: una historia de saqueo y resistencia

La llegada del viejo mundo a nuestro continente trajo consigo una serie de saqueos, sin embargo también una serie de resistencia por parte de América. Foto: Google earth

El 12 de octubre de 1492, con la llegada de Cristóbal Colón a lo que sería el continente americano, inicia la construcción de una nueva identidad cultural producto del encuentro y fusión entre los pueblos originarios de estas tierras y los colonizadores españoles.

La conquista española trajo consigo enfermedades, abusos de todo tipo, violaciones, masacres, evangelización forzada, trabajo explotado, destrucción de registros y de conocimientos, cacería sin moderación, aprendizaje obligado del idioma español, racismo, explotación sin límites de los recursos naturales y el brutal saqueo de oro y plata.

El encuentro entre los dos mundos fue más benéfico para el viejo mundo, pues más allá del desmedido saqueo de los recursos naturales y el despojo de extensos territorios pertenecientes a los pueblos originarios, Europa encontró en América verdaderos tesoros que los pueblos originarios supieron domesticar y cultivar a través de miles de años, y que, a través del tiempo, hoy forman parte del sistema alimentario mundial. Tan solo el maíz ocupa un lugar privilegiado en la alimentación de muchos pueblos, la vainilla, el cacao, el aguacate, la yuca, el girasol, la papaya, el tomate, la papa, el amaranto, la chía, el tejocote, el cacahuate o el guajolote, se cuentan entre muchos otros alimentos que disfruta el mundo; sumados a productos industriales como el henequén, el hule, el tabaco, el algodón, y una inmensa diversidad de plantas medicinales que, cada día cobran mayor importancia. Algunos productos con identidad propia de México constituyen el sistema productivo mesoamericano más sostenible y eficiente, como es el caso del sistema milpa, conformado por el maíz, frijol, chile, calabaza y los quelites. Otros productos tradicionales, que dan identidad a México, son el nopal, la tuna y los agaves; todos ellos representan una extraordinaria contribución al mundo.


La ciencia y la tecnología de las culturas precolombinas, se sumaron a las aportaciones que los recursos naturales y el sistema alimentario de América entregaron al mundo. La astronomía, las matemáticas, la medicina, las obras de ingeniería civil e hidráulica, los sistemas de drenaje, la agricultura, la arquitectura y planificación de las ciudades, las artes y la cultura misma, son aportaciones imperecederas de los pueblos originarios de América.

Después de 500 años, el saqueo de la riqueza natural y cultural de los pueblos originarios de nuestra América parece no tener límite, en tanto los grandes capitales trasnacionales, insaciables, continúan sus prácticas depredadoras sobre los bosques, los minerales, el petróleo, el germoplasma de las semillas, sus tierras y crece su criminalidad al quererse apropiar del agua, presionando a los países endeudados para aprobar leyes a modo de privatizar y entregar este recurso al capital privado.

Tras largos periodos de desigualdad, marginación, exclusión socioeconómica y educacional y saqueo, los llamados países del primer mundo tienen una deuda histórica con los pueblos originarios de nuestra América. Hoy, estos pueblos reivindican sus derechos, reclamando, con justicia y resistencia social, lo que legítimamente les pertenece: su territorio, sus recursos y el reconocimiento a su identidad cultural.




Ver Botones
Ocultar Botones