Amarse en la canícula

Ríe y la sangre la enrojece

Mejillas, labios, piernas, manos.

Es un río de sangre que ríe.


 

La felicidad es roja y le achina los ojos.

 

Viene de ver crecer el mundo

Entre sus piernas

De que la ahonden mil lenguas solares.

 

La luz de Sirio cunde en su alegría.

 

Se le ha adherido la sonrisa como un abrazo

Le hierbe la sangre y su calosfrío ya es memoria

Gritan lumbre de bracero sus pómulos.

 

Hay fuegos que cubren la piel del mundo.

 

Sudamos a mares en la canícula.