Amanecer y mirarte dormida

puede ser contraproducente.

 

Vuelvo al sueño,


se reanuda el delirio

con el descanso de tu pelo

en la almohada,

y la temperatura

se instaura en la fiebre

que nos hizo sacudirnos

al filo de la noche.

 

Amanecer y mirarte dormida

es una enfermedad

de la que se sana

acompasando los resuellos,

integrando mi vientre a tu espalda,

sincronizando los latidos,

derramando los riachuelos.

 

No despiertes, contigo

soy el ven–voy contraproducente

de un reloj sin tiempo.