AGUA, LUCRO Y ESPECTÁCULO

En la edición de hoy se presenta un trabajo especial, el cual confirma que desde febrero de 2012 las cinco plantas tratadoras de aguas residuales para la capital de Puebla y su zona conurbada no están operando, sin que haya razón alguna, pues hasta donde se sabe Concesiones Integrales o Agua de Puebla cobra ese servicio.

No se trata solo de un problema económico, que supone, por cierto, una calamidad para miles de familias en la región que apenas tienen ingresos para subsistir y pagan por un saneamiento inexistente, sino de algo más profundo: la contaminación de dos de los principales ríos en el área el Alseseca y el Atoyac.

En la pasada contienda electoral hubo un grupo ciudadano que abanderó la causa de la limpieza del Atoyac, ante el cual candidatos de todos los signos partidistas se comprometieron a llevar a cabo la proeza. Lo que habría que cuestionar primero es cómo se pretende depurar ese afluente sin si quiera considerar que las plantas instaladas para ayudar a que su corriente no reciba aguas tan infectadas no funcionan por la negligencia de las autoridades.


El cuidado del medio ambiente se ha convertido en un atractivo motivo de lucro para empresarios, ciudadanos de supuesta buena voluntad y políticos que detectan en la causa un dividendo jugoso.

Es así que un tema vital se frivoliza y se convierte en materia de espectáculo para unos y de renta para otros, sin que siquiera se analicen con conocimiento certero de causa los orígenes elementales del mal.