El agua ya no debe ser distribuida por cuencas sino como un bien nacional: Murillo Ruiz

Advirtiendo que el problema del agua en México no es de carácter económico o técnico, Marco Alfredo Murillo Ruiz, propone como solución el aprovechamiento como lo indica la Constitución: como un bien nacional, para distribuir conforme a las necesidades el recurso, dejando el modelo de cuencas.

Durante su participación en el Encuentro de Especialistas sobre el Tema del Agua: Problemática y Alternativas, que se desarrolla esta mañana en el Edificio Presno de la UAP, Murillo Ruiz, centró su exposición en la sanidad del elemento, asegurando que no hay un organismo gubernamental que verifique que el recurso no esté contaminado.

Explicó su aseveración de que la cuestión del agua no es de índole económica, porque incluso hay devoluciones de dinero cuando los aprovechamientos no están bien realizados por parte de organismos o gobiernos. Tampoco es técnico el problema, abundó, porque hay la capacidad de infraestructura suficiente y eso queda demostrado en que el país es el séptimo a nivel mundial en crecimiento de construcciones al cielo, pero no ocupa un lugar privilegiado en la autosuficiencia alimentaria, lo cual exhibe las prioridades oficiales en la utilización del presupuesto público y privado.


La deficiente política de aprovechamiento del líquido se debe al equivocado paradigma que se tiene del agua, al que se considera un elemento de la naturaleza y no el generador de la misma o resultado de los bosques, cuando es el origen de los mismos: “Hay árboles porque llueve, no llueve porque no hay árboles”, aseveró.

Otro factor que contribuye al problema es el modelo de aprovechamiento a través de cuencas, el cual fue importado de España, pues hay casos como el de las comunidades que viven en los márgenes o cerca del Río Usumacinta, quienes aprovechan una mínima parte de los 5 millones 400 mil litros que genera ese caudal por segundo, pues 5 millones se van directamente al mar, mientras hay comunidades que “se están muriendo de sed” en otras regiones de México.

Propuso entonces que el aprovechamiento se haga considerando que el agua es un bien de toda la nación y hasta deslizó la sugerencia de crear una secretaría del líquido, a la que estén supeditadas el resto de las dependencias relacionadas con el medio ambiente.

Sobre la pureza del agua potable, se refirió a la Norma 127, que establece 46 indicadores, de los cuales solo uno es revisado por las autoridades, pues las instituciones que deberían hacerse cargo -la Secretaría de Salud y la Comisión Nacional del Agua-, no consideran que sus normativas internas las obliguen a eso, por lo que el elemento está contaminado: “se trata de agua entubada, no potable”, aseveró