Abrogar el Programa de Artistas Urbanos, la exigencia de ciudadanos participantes de un foro

Foto Abraham Paredes

Reconstruir, transformar, edificar. También pedir, exigir y detener. De igual forma, excluir, privatizar y violar así como dialogar, ocupar y organizar. Sobre todos estos verbos que se conjugaron de diversas maneras durante más de cinco horas en el zócalo de la ciudad como parte del Foro por la defensa del espacio común y el arte callejero, se pronunció uno en particular: abrogar.

Abrogar, no derogar, porque lo que se quiere es suspender y dejar sin vigor el llamado Programa de Artistas Urbanos (PAU) que impuso el ayuntamiento de Puebla a finales de junio para que artistas urbanos se sometan a un casting realizado por el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (IMACP), mismo que de ser aprobado derivará en un permiso, la obtención de un “tapete” con el logo de dicha institución gubernamental y la correspondiente paga a Tesorería municipal.

Abrogar, como coincidieron distintas voces participantes de este foro, los mismos artistas, activistas, periodistas que ciudadanos de a pie, porque en el fondo el llamado PAU no es un programa “simple y hueco” como los encargados de las instituciones quieren hacer creer, sino porque corresponde a un proyecto mayor: la violación a derechos fundamentales como la libre expresión y con ello la censura, el derecho al trabajo y al libre tránsito, y la privatización del espacio público.


Abrogar como quedó escrito en el documento que fue redactado por los organizadores dirigido al presidente municipal Luis Banck, a los regidores y a la directora del IMACP, Anel Nochebuena, y que fue firmado por cientos de personas y en el que también se exige la participación social en las políticas culturales y la liberación de los espacios públicos.

El corazón del zócalo fue sede de este acto organizado entre diversos ciudadanos pero que es encabezado por el colectivo Acción Directa Autogestiva y la artista multidisciplinaria Rosa Borrás, que a su vez contó con voces diversas como las de Germán Sánchez Daza, María del Carmen González, Óscar López, Gerardo Pérez Muñoz, Elvia de la Barquera, la Unión Popular de Vendedores Ambulantes 28 de Octubre, Son del Maíz, Grieta Negra, y el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua región Malinche, además de aquellos que aprovecharon el micrófono abierto.

Uno de ellos fue el activista y miembro de Etcétera espacio experimental, Eduardo Almeida. Para él, el hecho de que decenas de personas se hayan reunido en esta y en ocasiones anteriores para mostrar su rechazo en torno al PAU dejaba ver una cosa: que se está demostrando lo absurdo del programa que no representa ni se acerca a las necesidades y los deseos de la población.

“El programa es la morralla de algo más grande que no es nuevo, así que ni siquiera pueden presumir que es original. Más bien, su naturaleza está en regular, su único beneficio es controlar y hacer una clasificación, para llegar casi a un sistema de castas”, estimó Almeida.

Por supuesto, acotó el sociólogo, el PAU deja ver la forma en que el IMACP administra la cultura: con morralla, con lo que queda del presupuesto para con ello aplicar la gentrificación en el Centro Histórico, sacando a quienes la habitan: a comerciantes establecidos y ambulantes, vecinos, estudiantes y por supuesto artistas.

Lo interesante de medidas como el PAU o la gentrificación misma, anotó Almeida, es que quienes lo promueven –la directora del IMAC Anel Nochebuena y el regidor de Cultura Miguel Méndez–, creen que están haciendo un bien, una caridad. “Creen que está bien lo que hacen. Su perversidad va en un sentido que ellos creen es positivo pero que en el fondo va en expulsar y en censurar”.

Sin ironía, Eduardo Almeida consideró una cosa más: que programas como el PAU han tenido un cariz positivo, aquel que ha llevado a dialogar, a organizar y a ocupar el espacio público más importante de la ciudad de Puebla como lo es el zócalo, la plaza de armas. “Lo otro –el no ocuparlo– sería convertirlo en un espacio muerto mientras aquí se preserva una de las funciones de la cultura: el darle sentido a la vida”.

En suma, el portavoz de Etcétera espacio experimental, consideró que el foro “en sí mismo tumba el PAU en los hechos. Pueden extenderlo como quieran –las instituciones– pues da igual lo que intenten: lo que digan es inicuo”.

 

Del cinismo al ejercicio de los derechos

 

Para el economista Germán Sánchez Daza el PAU es reflejo de la política gubernamental y partidista cínica que si bien en lo particular afecta a los artistas callejeros, en lo general trastoca la realidad social y la cultura que es activa y crítica.

“La tarea es política, económica, social y cultural, es preguntarnos cómo construimos la realidad, cómo frente a estas regulaciones resolvemos el conflicto que al gobierno no le interesa, y cómo lo transformamos en organización y construimos alternativas”, reflexionó el académico de la Universidad Autónoma de Puebla.

En su turno, el artista Ángel Meritano señaló que dado que el PAU ataca artículos constitucionales como el sexto o el 123, sobre la libre expresión y el trabajo digno, respectivamente, por lo que la realización de foros como este se trataba también de un llamado: de la necesidad de ejercer los derechos para que estos “no sean letra muerta”.

De igual forma, Claudia Rojas, miembro del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua región Malinche, leyó que el PAU es una “de las formas en que el gobierno quiere acabarnos y destruirnos”, tal como ha sucedido con las diversas luchas y defensas que ella y otro tanto de ciudadanos han organizado.

Incluso, la mujer de más de 50 años de edad, estimó que si otras luchas han sido por comer, por trabajar y vivir, ahora estas se extienden por el derecho a la cultura popular. “La gente popular que no tenemos para pagar una entrada al teatro –o a otro espectáculo– tenemos que ejercer este derecho en la calle; además, hay cosas de la cultura que lejos de aportan son traídas para engañarnos, para ser espacios que nos duermen”.

Al tomar la palabra, el activista Gerardo Pérez Muñoz, consideró que el PAU, en sí mismo, da mucho de qué hablar ya que se mezclan aspectos de exclusión, privatización y violaciones de derechos constitucionales, que son legitimados “por el silencio del regidor Méndez y por la funcionaria Nochebuena”.

No obstante, llamó a verlo como parte de un proyecto más amplio que tiene que ver con el despojo del territorio, el cual ya no se da solo en el ambiente rural, sino que se da aquí en las ciudades. Por ello, afirmó que en el caso del PAU no se trata de derogar sino de abrogar, ya que dicha ley debe dejar de existir porque viola artículos universales como el 26 de la Declaración Universal de los Derechos Universales.

“Es peligroso dejar pasar a programas como el PAU porque significa dejar el control del espacio público y de las actividades económicas”, concluyó el también defensor de los pueblos originarios.

 

Artistas afiliados al PAU siembran boletines

 

La jornada del Foro por la defensa del espacio común y el arte callejero que comenzó alrededor de las 11:30 de la mañana de este sábado 19 de agosto no pasó sin contratiempos. Si bien esta vez no hubo cortón de energía –como la ocasión anterior– ni el IMACP ocupó la plaza pública con algún espectáculo, se presentó un acto velado de mala intención.

Ello, porque a temprana hora, fueron “sembrados” paquetes con copias de un seudo boletín impreso en media carta: aquel firmado por 22 “artistas urbanos”, todos ellos inscritos en el Programa de Artistas Urbanos del IMACP y el ayuntamiento de Puebla, en el que se deslindaron de las acciones hechas en contra de dicha ley.

“Los artistas urbanos… hacemos de su conocimiento que no somos representados ni artísticamente ni jurídicamente por –el consejero de Cultura– Jaime Carcaño e Itzel (sic) Sánchez, quienes han promovido amparos y realizado manifestaciones en nuestra supuesta defensa. Ni ellos ni nadie nos representa, este documento es solo con la finalidad de acláralo y manifestar que nosotros hemos realizados nuestra actividad artística y lo seguimos haciendo”.