Abordan la historia de la imprenta religiosa mexicana del siglo XIX y XX en México

Cano comentó que el libro muestra el desarrollo y evolución de un género que decayó en el siglo XXI: la literatura y la imprenta religiosa ■ Foto Abraham Paredes

Como un texto inédito que aborda la historia de la imprenta religiosa mexicana del siglo XIX y XX definió el historiador del arte Raúl Cano Monroy a su libro Con licencia eclesiástica. El impreso religioso mexicano de los siglos XIX y XX.

El volumen fue editado por la Secretaría de Cultura, el Instituto Nacional de Bellas Artes, el Museo Nacional de la Estampa y Casa Mixtli. Está dividido en ocho capítulos que buscan mostrar, a través de imágenes y textos, la historia de ocho imprentas y el catálogo generalizado de su producción gráfica.

Las tipografías son: Imprenta de Alejandro Valdés o la Imperial de A. Valdés (posteriormente de Abadiano e hijos); Librería, imprenta y litografía de Murguía o Del Portal del Águila de Oro (reconocida posteriormente como Antigua Imprenta de Murguía); Litografía e imprenta Guadalupana de José Reyes Velasco; Imprenta Religiosa de Santa Teresa 43 o Imprenta de Antonio Vanegas Arroyo.


Además de Imprenta Religiosa de M. Trigueros; Imprenta de Eduardo Guerrero o Religiosa del Correo Mayor 100; Imprenta Tepeyac e Imprenta San Judas Tadeo.

El libro también cuenta con el texto de Juan Rafael Coronel Rivera titulado Americae. La otra tradición tipográfica y otro de Raúl Cano Monroy denominado Con licencia eclesiástica. El impreso religioso mexicano de los siglos XIX y XX.

Raúl Cano comentó que se trata de un volumen que muestra el desarrollo y evolución de un género que, desgraciadamente, decayó en el siglo XXI: la literatura y la imprenta religiosa.

“El libro aborda la historia de la imprenta, algo que nunca antes se había hecho ni estudiado en México y muestra su evolución de casi 200 años”.

El también curador, especialista en arte moderno y exvotos mexicanos añadió que el lector también encontrará un rescate y confrontación de los santos (que subsistieron y los que no) en los siglos XIX y XX.

Destaca El buen ladrón, conocido como San Dimas y quien fue el primer santo de la historia de la iglesia; Sombra de San Pedro, santo que aleja todo mal; San Lázaro, santo de los pobres y los enfermos; Santa Marta, patrona de los imposibles, del hogar, de las cocineras, amas de casa y sirvientas, y el Justo Juez, santo para librarse de las persecuciones y de la injusticia, de enemigos, de guerras, de prisiones, de pestes, de asaltos, tragedias y de toda clase de peligros.

La también historiadora del arte María Esther Pérez opinó que se trata de una publicación que permite conocer la reproducción de devocionarios “y de literatura religiosa a la que es muy difícil de tener acceso”.

Agregó que a través de estas reproducciones el lector va a conocer diversas cosas como la vida cotidiana de los pobladores de los siglos XIX y XX; las actividades religiosas y rurales de esa época; datos de la celebración de los santos; cuáles eran los lugares de culto y cuáles eran las aflicciones espirituales, miedos y temores de la población.

Mientras que Helia Emma Bonilla, académica de la UNAM, destacó que es un libro que muestra impresos religiosos que tenían una función social muy significativa ya que eran oraciones que se hacían en rituales o ceremonias importantes.

Añadió que en el volumen también se encontrarán imágenes que cumplieron una función especial: ayudar a la gente ante un sentimiento de indefensión y fragilidad en un tiempo en que la ciencia y la medicina estaban muy atrasadas, las cuales fueron utilizadas, en su mayoría, por los sectores bajos.

Detalló que se trata de un ejemplar en el que el lector también encontrará un recorrido por la iconografía y la estampa religiosa en México, “un tema que no se ha explorado y que abre caminos para muchas otras investigaciones”.

Con licencia eclesiástica. El impreso religioso mexicano de los siglos XIX y XX se puede adquirir en la red de librerías Educal.