A Propósito del Festival Mórbido en Puebla

Tres días nos reunimos para gozar de un placer que podría parecer escabroso: el placer del sufrimiento, de lo brutal, asqueroso, necesario, horrible, temible, terrorífico. Del espanto. La ficción, el horror y el terror son géneros que siempre han tenido un preciado lugar en el arte. Desde las tragedias griegas hasta nuestro cine contemporáneo, nos deleitamos de historias que podría parecer que atentan contra la humanidad. En lo personal siempre he admirado el arte que nos hace reflexionar sobre la afección humana, sobre lo que en realidad nos define. Es así como me atrevo a escribir unas breves líneas ¿Qué pasaría si viéramos de manera distinta el cine de terror? ¿Qué pasa si me es más conmovedor este cine que las películas románticas o de drama?

Tuve la fortuna de ver tres películas y la desfortuna de no tener tiempo para disfrutar de más filmes. Reversal es la historia de una chica que es victima del crimen de trata. Un buen día logra escapar pero al intentarlo encuentra fotografías de más chicas que al parecer viven su misma situación. Hace un trato con el criminal: ella lo llevará al hospital para que él cure las heridas que le ha provocado si él la lleva a todos los lugares en los que se encuentran las demás jóvenes. En cada sitio ella se encontrará con un desafío más que tendrá serias consecuencias.

Muchos podrán decir que la historia es sencilla, ella va de casa en casa encontrándose con personajes secundarios que atentan contra su vida y todo se vuelve sangre y muerte. Sin embargo, no es lo que el horror de la trama nos quiere mostrar. La venganza trae serias consecuencias, su energía es la culpa, y se vuelve un lastre. Es una cadena que desemboca en los actos más atroces. Así ha sido en la historia de la humanidad, y el gran problema es que el hombre no encuentra el momento para detener la bola de nieve. Al igual que en la película, la venganza tiene etapas que cobran sus propías facturas y que atenta contra nuestra consciencia y libertad.


Otra de las películas que aprecié fue Musarañas. Las musarañas son “pequeños animales parecidos a las ratas que se esconden en todos lados” dice uno de los personajes. Dos hermanas, una mayor y otra menor, han sido huérfanas por distintas razones al parecer desafortunadas. La primogénita tiene el oficio de costurera y trabaja desde casa ya que padece una enfermedad que no le permite salir; mientras que la menor cumple 18 años y trabaja en una tienda. Un hombre rueda por las escaleras y pide auxilio en la casa de estas. Montse, la primera en genes, decide meterlo a su casa y cuidarlo; se enamora. A la menor también le atrae. En la trama se introducen más personajes creando un caos de matanza por las manos de Montse quien ha caído en completa demencia. La menor intenta salvar al hombre enfermo que está a punto de perder la pierna, dándose cuenta de todo lo que ha hecho su hermana. En un intento de defenderse le entierra un cuchillo al estomago. Montse le pide que vea una foto con su madre, la menor va en búsqueda de la misma, que se encuentra escondida en su casa, encuentra al padre en su sepultura y la foto. La madre termina siendo Montse. Saca al hombre de su casa y le cierra la puerta. Evidentemente la joven se conmueve y enternece al saber quién es en realidad su madre decidiéndose quedar en la casa. El amor verdadero e ideal no existe. El amor obedece a nuestros más bajos instintos, a nuestros complejos. Su lazo verdadero era con su hermana, quien sólo quiere protegerla. Mientras que su complejo eléctrico es con el hombre enfermo, el gusto de Montse y de la menor por él demuestran en su esplendor el cuidado, atención y disposición al padre; la certeza del amor. Musarañas nos muestra que los lazos son más que sanguíneos que respondemos a atracciones, instintos y pasiones que pudiesen parecer bajas en comparación a la dignidad del hombre pero que ciertamente son más verdaderas. Tal vez, y sólo tal vez, el amor que tanto procura el hombre sea la afección más perversa.

Es así como el cine de terror y horror nos muestra una cara más cruda pero más real de lo que es la vida. Es una metáfora que expone de maneras brutales lo más humano, la forma más humana y elemental de relacionarse con el mundo y con los otros: La Afección. El espanto es la aceleración de todos nuestros sentidos frente a una escena, un impulso veloz que nos lleva a nuestro instinto. A esa velocidad corre la verdad y lo certero, ahí donde lo oculto, lo no aparente y la realidad habitan.

Hasta el siguiente año Festival Mórbido.