A 20 años de actividad, los riesgos son mayores en el Popocatépetl: Martin del Pozzo

Fotos Vicente Nolasco

Ana Lillian Martin del Pozzo, investigadora del Departamento de Vulcanología del Instituto de Geofísica de la UNAM llamó a que las autoridades de los estados de México, Morelos y Puebla hagan caso de la información académica contenida en el Mapa de peligros del volcán Popocatépetl, un instrumento que permite conocer que a 20 años del reinicio de actividad volcánica los escenarios de riesgo son mayores para los 37 municipios ubicados en dicha zona.

Como parte de la conferencia ofrecida en el quinto Simposio de investigación del Parque Nacional Iztaccíhuatl–Popocatépetl, la geofísica presentó algunas de las actualizaciones de este proyecto presentado hace dos décadas, que este año verá su culminación con su reedición.

Advirtió que si bien años atrás las autoridades tomaron al mapa de peligros como base de planes de protección civil –como lo hizo el gobierno de Puebla entonces encabezado por Melquiades Morales–, las actualizaciones de dicho instrumento permiten conocer cuál es la actual distribución de las emanaciones del volcán –como las cenizas– o el estado del actual domo de lava –el número 58– formado en su cráter.


Martin del Pozzo señaló que en el estudio se han considerado diversos fenómenos: los flujos de lodo que se comportan como cemento provocando las degradaciones de los suelos, un suceso recurrente desde 1999; los fragmentos de material arrojados, los tipos de caídas y de flujos, o las llamadas corrientes ardientes, uno de los fenómenos más peligrosos.

La experta dijo que en la anterior versión del mapa de peligros los 37 municipios que forman parte del parque fueron identificados dentro de zonas de colores –del amarillo al rojo– que definían su peligro al estar en el área; ahora “todo será del mismo color, para evitar apreciaciones involuntarias”.

El estudio en municipios como Xalizintla y San Nicolás de los Ranchos, acotó, también dejó conocer que las emisiones importantes del volcán se emiten más veces en un siglo y no las dos que se suponían y que las erupciones no son cada 2 mil años; la última, por ejemplo, fue en antes de esta era y la otra en el año 800 de esta era.

“Algo que se está tratando de ver es como se van a representar los escenarios de pequeño, mediano y alto peligro, para que la población y las autoridades puedan entender la situación y repensar la construcción, por ejemplo, de infraestructura”.

Como ejemplo de este peligro, puso lo que sucede en la comunidad de Huesca, en el municipio de Yecapixtla, con la construcción de una termoeléctrica, pese a que se ubica en la zona roja, la más peligrosa del volcán.

La también autora del Mapa de peligro del volcán de Colima –también aparecido en 1995– dijo que a lo largo de estos 20 años se ha trabajado en la reconstrucción de información echando mano de códices, mapas e informaciones históricas que entre otras cosas dieron datos sobre la erupción ocurrida en 1665 que causó oscuridad de tres días en la ciudad de Puebla.

“En Amecameca se trabajó con arqueólogos quienes hallaron construcciones de tres periodos que fueron cubiertas por el Popocatépetl. Una de ellas quizá ocurrió en 1492, causando una corriente de lodo y dejando a su paso construcciones que fueron abandonadas y sobre las que se volvió a construir posteriormente”.

Martin del Pozzo mencionó que en el caso de las llamadas corrientes ardientes éstas han sido múltiples, pues en los 20 años se han contabilizado por lo menos 10, y su paso por las diversas laderas y barrancas se ha hecho por medio de simulación virtual.

Asimismo, la investigación ha permitido determinar que el Popocatépetl no son uno sino cuatro volcanes, que cada una de las erupciones son eso y no simples fumarolas, que desde 1884 ha habido pequeñas erupciones con sus respectivos domos de lava y explosiones, y que las erupciones han provocado caída de ceniza que ha llegado a Querétaro y Veracruz.

La experta en vulcanología también expuso que la actividad más importante ocurrió entre los años 1997 y 2001, aunque 2012, con los sismos ocurridos en Guerrero, al parecer la actividad de “reactivó” y en 2012 y 2013 el volcán lanzó bastante ceniza fina.

En ese sentido, Ana Lillian Martin del Pozzo dijo que en torno al volcán Popocatépetl se gestó un nuevo proyecto que tendrá el apoyo de equipos de Japón e Indonesia y que tiene que ver con la medicina, pues se buscan evaluar los efectos que ha tenido la ceniza en la población, tras 20 años de actividad volcánica, un tema que no ha sido revisado por las autoridades.

En suma, concluyó, su trabajo en torno al volcán tiene que ver con la integración del conocimiento científico, el cual no funciona por sí mismo sino con la relación que debe tener con las autoridades y con la población para que sea efectivo. Por ello, “debe haber un plan ejecutivo y rápido, de prevención, de comunicación, de credibilidad y planeación”.

Destaca que luego de la edición del Mapa de riesgos del volcán Popocatépetl organizará para 2016 varios talleres informativos y de acercamiento con la población. Por ahora, como miembro de la Red de investigadores del Parque Nacional Izta–Popo propuso varios encuentros mensuales en municipios de Morelos y de Puebla.