5 de cada 10 mujeres son susceptibles de padecer depresión estacional, señala UPAEP

Tristeza, desesperanza, sin sentido, soledad, oquedad y vacío existencial a pesar de estar acompañado. En el comportamiento, consumo de más alimento y por tanto sobrepeso, además de más periodo de sueño y aislamiento del núcleo familiar y de amistad, a la par de un decremento en las actividades laborales y escolares.

Todos ellos son síntomas de la depresión estacional que causa una fuerte preocupación, tristeza y que puede derivar, si no se atiende, en suicidio, advirtió la psicóloga María del Carmen Mora Ávila.

Desde este mes hasta febrero próximo, expuso la orientadora vocacional del Programa de Apoyo y Seguimiento al Estudiante de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), suele presentarse esta afección que en México es un trastorno común.


Sobre ella, apuntó Mora Ávila, la Organización Mundial de la Salud ha señalado que para 2020 será la primera enfermedad discapacitante. No obstante, señaló que México no la considera un problema de salud pública ni existen programas para atenderlos.

La especialista dijo que la depresión estacional se presenta más en las mujeres por cuestión hormonal. Incluso, agregó que 5 de cada 10 mujeres padece algún tipo de depresión además que  70 por ciento de las muertes causadas por suicidio está acompañada de algún tipo de depresión.

Expuso que esta tiene su aparición a finales del otoño cuando los días se hacen más cortos y hay menos luz natural, algo que afecta a nivel bioquímico.

Asimismo, que afecta lo mismo a adolescentes que adultos y a gente mayor.

“Es más difícil distinguirla de otro tipo de depresión, lo que facilita su detención es que la persona se mantiene estable a lo largo del año y se detona cuando empiezan estos meses y se presentan síntomas por la época del año”.

La psicóloga de la UPAEP acotó que cuando se detecta alguno de los síntomas arriba descritos se debe explorar y preguntar al paciente qué es lo que le pasa pues se  necesita acompañamiento terapéutico y en casos severos requiere atención siquiátrica.

Mencionó que en la enfermedad existe una base bioquímica y se llama así por la época del año, pues existe una predisposición genética que indica la falta de dopamina, una hormona que da estabilidad y que el invierno genera que se exacerben estos cambios en la bioquímica.

“Cuando apenas inicia el proceso se requerirá de ayuda terapéutica y con síntomas marcados es necesaria la medicación pues su bioquímica cerebral está alterada”, dijo la psicóloga María del Carmen Mora.

Por tanto, afirmó que no se trata de “echarle ganas” sino de descanso físico, cuidado alimentario y atención psiquiátrica.

A ello, se suma el ejercicio físico y lúdico así como el acompañamiento de su familia y amigos, además de alimentos con grasas no saturadas como frutas, antioxidantes, vitaminas, pescados, café y semillas.

 




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