2012-02-22 04:00:00
Recuerdo que el documental Fraude: México 2006, dirigido por Luis Mandoki, fue rechazado por varias distribuidoras mexicanas e internacionales, y por las tres cadenas de cine en nuestro país. La razón que arguyeron fue que no era rentable económicamente. Ponían de ejemplo la película sobre Julio César Chávez, dirigido por Diego Luna, que, pese a lo taquillero del director y lo famoso del personaje, rindió ganancias pequeñas.
Lo que parece irónico es que en ¡De panzazo!, el trabajo creado por Carlos Loret de Mola y Juan Carlos Rulfo, el experimentado documentalista mexicano, hasta Cinépolis puso dinero para producirlo. Algo que se antoja extraño, ya que no creo que vaya a ser un taquillazo, pero sí todo un suceso. Lo que es cierto es que por motivos políticos se negaron a poner en pantalla el trabajo de Mandoki, que habla sobre Andrés Manuel López Obrador. Y por esos mismos motivos ahora apoyan este otro, ya que sabían se metían con una de las mujeres más poderosas del país y líder del sindicato más poderoso de América Latina.
Claro que el documental es político, ya que a la premier fueron dos de los tres candidatos a la Presidencia de la República y los tres aspirantes a la jefatura de Gobierno del Distrito Federal. Además de la innegable presencia mediática de Carlos Loret de Mola, se une al tema fundamental de nuestro país: el terrible estado de la educación. Porque la forma en que es educado un país es la forma en que se desarrolla en el mundo. No es extraño que esta parte medular sea la que nos lleve a tener tan bajos niveles de lectura, económicos y hasta morales.
Mientras los maestros ganan salarios insultantes porque no corresponden a su verdadera labor, sus estudiantes apenas si pueden tener un espacio adecuado para llevar a cabo sus actividades. El sindicato de maestros es uno de los más conflictivos del país; en especial las secciones que se asientan en Tlaxcala, Oaxaca, Puebla y Guerrero. Sus afiliados no se parecen al maestro cuasi mártir de las películas del Indio Fernández. Al contrario, gozan de prebendas increíbles, salarios absurdos, la capacidad de vender su plaza o heredarla a sus hijos y de mucha ignorancia. Político o no, el documental pone sobre la mesa el tema y esperemos qué cabezas caigan.