¿Es primero el ahorro y después el gasto?

El que será el coordinador de la Oficina de la Presidencia de México del gobierno de López Obrador, el señor Alfonso Romo señaló el 5 de julio que primero “hay que identificar ahorros para realizar los proyectos que necesita el país”. Tal concepción no corresponde a la economía moderna donde primero es el gasto y como consecuencia de éste se genera el ingreso, y el ahorro es una derivación de éste. Si no hay ingreso, no hay ahorro, y para que haya ingreso, tiene que haber gasto e inversión y financiamiento, el cual no depende del ahorro.

El que se planté que primero es el ahorro y después el gasto, es bajo la premisa de la disciplina fiscal, donde el gobierno no tiene el control de la moneda y no quiere caer en déficit fiscal, ni emitir más deuda. Ello lo obliga a restringir el gasto corriente, para canalizarlo a proyectos de inversión. Romo lo justifica señalando que el gasto corriente “es una cantidad de dinero monumental que no ha tenido ningún efecto, ni en el combate a la pobreza y que tampoco se ha reflejado en el crecimiento de México”. El problema es que al generar el ahorro con la restricción del gasto corriente y el recorte de oficinas y empleados públicos, ocasionará desempleo y caída de demanda, que frenará la actividad económica, que habría que ver si ello puede ser contrarrestado con el programa de adultos mayores y el de rescate a los jóvenes y con los proyectos de inversión que fomentarán. Para “ayudar” a unos, afectarán a otros, y el problema es cómo van a consensar posiciones si no se logra aumentar el empleo para los que serán desempleados del sector público, o a los que sean afectados con los recortes presupuestales para generar el ahorro para los programas que quieren priorizar.

Perfectamente el nuevo gobierno puede gastar e invertir sin tener que recortar gastos para buscar ahorros. El gobierno simplemente tiene que expandir gasto e inversión en los programas que quiere impulsar y todo mundo aceptará los pesos que gaste, pues todos quieren trabajar para el gobierno, como venderle productos y servicios. Tales gastos deben canalizarse a impulsar la producción nacional, para generar efectos multiplicadores internos a favor de los productores nacionales y del empleo. Así se incrementará el ingreso de empresas e individuos y la actividad económica, y no generará presiones inflacionarias pues hay capacidad productiva que responda al mayor gasto público, así como mano de obra ociosa que puede ser ocupada sin presionar sobre salarios. Al aumentar la producción nacional se evitarían presiones sobre importaciones y sobre el sector externo. El mayor ingreso nacional generado se traducirá en mayor recaudación tributaria, pues ésta es función del ingreso de empresas e individuos. Al gastar más el gobierno, recaudará más, debido al efecto multiplicador del gasto, por lo que no se caería en déficit, ni en mayor deuda, que es lo que les preocupa.


En relación al Programa de Rescate a los Jóvenes, es más una política de ofrecer mano de obra a las empresas, siendo pagada por el gobierno. Es decir, es un subsidio a las empresas. Lo que las empresas requieren no es ese tipo de “ayudas”, pues mano de obra tienen. Para que quieren más mano de obra para capacitar, si la demanda y la producción no crecen. Lo que quieren las empresas es que el mercado interno se dinamice, para lo cual el gobierno tiene que gastar, como incrementar el empleo y los salarios, así como distribuir el ingreso y nada de esto ha anunciado el gobierno que asumirá la presidencia el 1 de diciembre.

El señor Alfonso Romo también señaló que el “motor de la economía” en el próximo sexenio será la iniciativa privada, ya que “el gobierno se pondrá una ‘camisa de fuerza’ para no gastar más de lo que ingresa”, debido a que “no vamos a tener déficit fiscal, no vamos a endeudar más al país, va a venir un ahorro de gasto corriente drástico y un aumento de la inversión pública, para lo cual necesitamos al sector privado”. Tal concepción es desconocer el papel fundamental que tienen las finanzas públicas en el crecimiento económico de un país. Al trabajar una economía con disciplina fiscal, contrae gasto, inversión y demanda, y por lo tanto las ventas e ingresos del sector privado y de las familias y lleva a la economía al estancamiento, tal como ha venido aconteciendo en la economía nacional en las últimas décadas. Si a ello se suma que las exportaciones van a caer por los aranceles que Estados Unidos está estableciendo, más van a caer las ventas e ingresos del sector privado, por lo que no puede ser motor de crecimiento. Para retomar el crecimiento el gobierno requiere trabajar con gasto público deficitario (tal como lo está haciendo Estados Unidos) para impulsar demanda y el mercado interno. Ello incrementará el ingreso de empresas e individuos y mejorará la recaudación tributaria y se reducirá el déficit fiscal impulsor del crecimiento económico.