El equipo de Osorio y el de Villoro

Guillermo Ochoa tuvo una gran actuación, evitando una goleada en el partido contra Brasil ■ Foto Ap / La Jornada

Como a estas horas el fantasma del quinto partido ya sólo convoca al humor negro, mejor referirnos al Tri y su trayectoria en Rusia 2018 en corto y por derecho, con ánimo de pasar página –como Juan Carlos Osorio– pero no de echar al olvido lo que debiera servir de base para el futuro del balompié nacional. Partido a partido, la cosa fue así.

Alemania. Golpe memorable y grave falta de respeto al campeón, la marca a fuego que daría principio a su posterior bancarrota. El mérito de la hazaña corresponde tanto a los jugadores mexicanos como del DT colombiano, que puso sobre el campo lo mejor de que disponía, fortalecido por poderosas reservas anímicas y estratégicas. El histórico triunfo se fabricó en un primer tiempo exultante –México superó categóricamente a los germanos–, y fue remachado mediante el viejo procedimiento de aguantar la tormenta en el complementario. Pero dejando siempre espacio para el contragolpe, que por falta de acierto rematador (Layún, Chicharito) no llegó a surtir el efecto deseado.

Si en los 45’ iniciales el medio campo y el ataque mexicanos establecieron condiciones, en la segunda mitad le tocó batirse hasta el límite a una defensiva firme, valerosa y bien ordenada. Queda para el recuerdo la acción del gol, con Moreno despojando limpiamente a Kimmich en terreno propio antes de asistir a Guardado sobre la divisoria y, todo a primer toque, la habilitación de éste al Chicharito, el servicio de Javier para el veloz arribo por izquierda del Chuky, cuyo seco frenazo hizo pasar de largo a Özil para, apenas pisada el área, anticipándose al cierre de Kroos, despedir el derechazo bajo que batió a Neuer sobre la base de su poste derecho. Fue la jugada estelar de México en Rusia, la que disipó el mito de la invencibilidad teutona.


Gran partido de Ochoa, Herrera y Lozano. Y muy bueno de todos los demás. Rafa Márquez entró en el segundo tiempo para convertirse en pentamundialista (2002–2018), selecto grupo solamente compartido con Antonio Carbajal (1950–1966) y Lothar Matthaus (1986–2002), mexicano y alemán para mayor coincidencia.

Calificaciones. Ochoa (9.5); Salcedo (8.5), Ayala (7.5), Moreno (9), Gallardo (7.5);, Layún (8.5), Herrera (9), Vela (8)  –Álvarez, 58; (x), Guardado (8.5)– Márquez 70’ (8)–; Hernández (8) y Lozano (9.5). Promedio por equipo: 8.5

Corea del Sur. Aunque meritorio, fue un triunfo de tono menor. Gran novedad que Osorio sólo introdujera un cambio: entró Edson Álvarez como lateral derecho, se corrió Salcedo al centro y desapareció de la formación Hugo Ayala. El 2–1 se inició con penal tirado por Vela y lo aseguró una acción similar a la del tanto que derrotó a los alemanes, sólo que con los actores cambiados (Lozano–Chícharo) y remate defectuoso pero afortunado de Javier.

Y eso fue todo en cuanto a la producción goleadora del Tri: tres tantos en sus primeros 66 minutos de Mundial a cambio de los seis sin réplica encajados después. Salvo Salcedo (enorme), Ochoa y Vela, el rendimiento general decayó algo con respecto al primer día.

Calificaciones. Ochoa (8.5); Álvarez (6.5), Salcedo (9.5), Moreno (8), Gallardo (7.5); Layún (7), Herrera (7), Guardado (7) –Márquez, 68’ (5)–, Vela (9) –Giovani, 77’(x)–; Hernández (7.5), Lozano (7.5). Promedio por equipo: 7.5

Suecia. Lo del 28 de junio en Rostov resultó patético. Con una tarjeta amarilla encima desde el minuto uno (Gallardo), agarrotados y sin espíritu, los nuestros volvieron a su cíclica condición de ratones verdes mientras el viento del norte se convertía en huracán durante un segundo tiempo de pesadilla. El marcador, que bien pudo ser adverso desde antes del descanso, fue aumentando a partir de la aparición del lateral zurdo Augustinsson para fusilar a Memo Ochoa cuando acababa de iniciarse el complementario; vino luego un penal perfectamente cobrado por Grandvist, el veterano defensa central, y por último el autogol de Edson Álvarez, que se enredó con el balón como cualquier primerizo. Y de santos nos dimos que las cifras no siguieran creciendo. Partido nefasto de la Selección.

Calificaciones. Ochoa (8); Álvarez (3), Salcedo (6), Moreno (5), Gallardo (5)  –Fabián, 65’(x)–; Layún (4) –Oribe, 89’ (x)–, Guardado (5) –Corona, 76’(x)–, Herrera (5), Vela (5); Hernández (4), Lozano (5). Promedio por equipo: 5.0

Brasil. Para los octavos de final ya nadie esperaba el milagro, la improbable victoria que jamás, en Copa del Mundo, pudimos arrebatarle a Brasil. Aunque, de arranque, México mostró buena disposición, sobre un dibujo táctico que recordaba el del primer día contra Alemania, el equipo se fue desinflando, reemplazada la buena dinámica inicial por creciente desorden y una nociva tendencia al cuerpo a cuerpo –particularizado en Neymar–; todo fue cosa de tiempo para que el triunfo brasileño se concretara. Por medio, justamente, de Neymar Jr., y enseguida de Firmino.

Esta vez, lo único rescatable fue la gran actuación de Guillermo Ochoa, que evitó una goleada. El DT no encontró respuestas adecuadas a la paulatina declinación de un equipo atenazado por la superioridad técnica de Brasil.

Calificaciones. Ochoa (9); Álvarez (4) –Jonathan dos Santos, 55’(5)–, Ayala (5), Salcedo (6), Gallardo (5); Márquez (4)  –Layún, 46’(3)–, Guardado (5), Herrera (5), Vela (5); Hernández (4) –Jiménez, 59’ (5)–, Lozano (5). Promedio por equipo: 5.0

El Profe Osorio. Tan venerado por sus pupilos como repudiado por la crítica  –posturas ambas artificiosamente desorbitadas–, no solamente se desdijo de la manía por las rotaciones que tanto se le censuró (con razón), incluso alcanzó a ofrecerle una palmaria lección de dirección técnica al mismísimo Joachim Löw en el debut contra Alemania y tuvo un buen desempeño como estratega ante Corea, aunque no dejaran de darse lapsos en que los coreanos impusieron su ritmo, demasiado vivaz para lo que a México le convenía.

En síntesis –y con perdón de los expertos– lo hemos calificado así: Alemania: Dibujo táctico (DT: 9), Estrategia (E: 8.5), Cambios (C: 7.0), Promedio (P: 8.3); Corea del Sur: DT (7.5), E (7.5), C (8.5), P (7.8); Suecia: DT (5.5), E (5), C (6), P (5.5); Brasil: DT (6.5), E (5.5), C (6), P (6). Promedio general: 6.9

Si a ese promedio le sumamos el del equipo en sus cuatro comparecencias (6.5), se comprenderá mejor porqué no hubo quinto partido ni Osorio permaneció en el cargo.

Plagiando a Villoro. Mientras duró el torneo hubo un programa del canal 22, llamado De ida y vuelta, que conducido por Laura García y Gerardo Kleinburg se distinguió por su originalidad. Uno de sus invitados, hacia el final de la justa, fue Juan Villoro, quien en uno de sus habituales derroches de inteligencia y creatividad propuso su propio equipo ideal literario, que reproduzco en seguida para solaz de los buenos lectores:

Portero Albert Camus (que lo fue de verdad en su Argelia natal); defensas laterales: Anton Chejov (por su incomparable sencillez resolutiva) e Italo Calvino (que le adjudicó al siglo XXI el primado de la ligereza); centrales León Tolstoi y Fedor Dostoiesvki (dos piedras angulares rocas de la literatura universal); doble línea de volantes, basada la primera en alguien tan ducho en la provocación rompedora como Mario Vargas Llosa, y el maestro de la elaboración pormenorizada James Joyce; la segunda contaría con la profundidad de William Faulkner y la infinita sutileza arquitectónica de Jorge Luis Borges; por último, en plan de “9” fantasma, el gran Juan Rulfo, y a su lado la concisión certera de Ernst Hemingway. Dirigidos desde la “banca” por Harold Bloom, autor de El canon occidental.

¿Qué tal el feliz enlazamiento de Villoro del futbol con la mejor tradición literaria?

11 estampas y 5 partidos inolvidables. 1) El gol del Chuky a Alemania, 2) La “despedida” de C7R del Real Madrid clavándole tres goles a España; 3) La hazaña coreana al derrotar y eliminar a Alemania; 4) La inusitada algarabía panameña por su único gol cuando ya perdían por 0–6; 5) Los revolcones de Neymar; 6) Las decisivas lesiones de James y Cavani; 7) Cuando Mbappé destrozó a Argentina; 8) Esta jugada crucial al minuto 90: tiro envenenado de Neymar, desviada inverosímil de Courtois y Bélgica elimina a Brasil; 9) Perfecto bordado belga –paredes relampagueantes para cruzar todo el campo, con dos taquitos de De Bruyne, uno de Hazard–, y enorme desviada del inglés Pickford en el partido por el tercer lugar; 10) La ocurrencia parvularia de Lloris ante Manzukic en el segundo gol croata; 11) La diversidad étnica del flamante campeón del mundo.

Y en un Mundial sin aportaciones técnicas relevantes –las tecnológicas son otra cosa–, apenas cinco partidos que con gusto volvería a ver: Bélgica 3–2 Japón, Francia 4–3 Argentina, Bélgica 2–1 Brasil, Francia 1–0 Bélgica, Bélgica 2–0 Inglaterra. Con mención especial para el primer tiempo de México 1–0 Alemania, el segundo de Colombia 3–0 Polonia, el cierre de Corea del Sur 2–0 Alemania y la prórroga de Croacia 2–1 Inglaterra.