¿Consulta nacional sobre la modernización del TLCAN?

El Senado de la República ha convocado a una Consulta Nacional sobre la Modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) para “propiciar la inclusión de los puntos de vista de la sociedad” en dicho proceso, y pasárselas a la Secretaría de Relaciones Exteriores y de Economía. Se parte de una visión ingenua, como si las opiniones y posiciones que se viertan fueran a ser tomadas en cuenta en dicha renegociación. Cabe recordar que en 1986, ante el hecho inminente del ingreso de México al Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT, en sus siglas en ingles), lo que hoy es la Organización Mundial de Comercio, donde México dejó de lado la política proteccionista y abrió el comercio exterior, se invitó a las industriales del país para que se pronunciaran al respecto y que fijaran el porcentaje de arancel a las importaciones para proteger a sus industrias en dicho proceso de apertura comercial. La mayoría de los industriales se pronunciaron por aranceles arriba del 100 por ciento del valor del producto importado, y el gobierno en turno no escuchó dichas demandas y se ingresó al GATT con un arancel promedio de 34 por ciento. Ello evidenció que no hay capacidad política para que la política económica responda a los intereses de los productores nacionales, sino el gobierno respondió a los dictados del gobierno de Estados Unidos (EU) y de las empresas transnacionales. Dichos aranceles han venido disminuyendo y desapareciendo con los Tratados de Libre Comercio, como si nuestro país tuviera los niveles de productividad y competitividad de sus socios comerciales. Ello nos ha llevado a perder ramas productivas, a tener menos industria, menos sector agrícola, menos empleo formal, menores salarios y prestaciones laborales, y a recrudecer la desigualdad del ingreso y a que la economía dependa de las exportaciones, como de la entrada de capitales, lo que ha acelerado la extranjerización y la vulnerabilidad de la economía, en torno al comportamiento y posiciones que tomen los socios comerciales.

En vez que el Senado de la República convoque a una consulta y debate nacional de si México debe continuar o no en el TLCAN, lanza una serie de preguntas, dando por sentado que no hay cuestionamiento alguno a dicho Tratado y que debemos “modernizarlo”.

Primero se tiene que hacer un diagnóstico real de las consecuencias derivadas del TLCAN, pues no se han alcanzado los objetivos buscados de mayor crecimiento de productividad, de desarrollo industrial y agrícola, de mayor crecimiento y mayor generación de empleo. Nada de ello se ha logrado y se pretende ahora, disque “modernizarlo”, como si México tuviera poder de negociación para que dicho Tratado sea benéfico para el país.


Colocan como primera pregunta de la consulta, la de ¿cuáles deben ser las prioridades de México en la modernización del TLCAN? La pregunta sale sobrando. Es elemental que se debe buscar incrementar exportaciones con valor agregado nacional y reducir importaciones, para así disminuir el déficit de comercio exterior e impulsar la esfera productiva y el empleo nacionales y disminuir nuestra dependencia de la entrada de capitales. El gobierno de EU ha reiterado su posición, de que van por incrementar sus exportaciones, y reducir importaciones, para disminuir su déficit comercial y dinamizar su economía e incrementar el empleo. Y el problema es que en el contexto de libre mercado unos ganan y otros pierden, no hay posibilidad de que ganen todos. México no tiene capacidad productiva, ni política industrial y agrícola para incrementar exportaciones y avanzar en la sustitución de importaciones, para reducirlas.

Preguntan de ¿qué sectores de la economía deben contar con mayores apoyos de parte del gobierno? ante dicha modernización. Otra pregunta que refleja que no hay conocimiento de los problemas que enfrentan todos los sectores productivos del país.Hay que apoyar a todos, pues la gran mayoría han sido perdedores, pero el TLCAN impide instrumentar políticas de subsidio y apoyo, y si el gobierno las instrumenta tiene que dar algo a cambio. Es decir, no tenemos manejo soberano de política para apoyar a los sectores de la economía. Ello evidencia la inoperancia de continuar en el TLCAN, pues impide el manejo de la política económica para favorecer a los productores nacionales, los cuales están desprotegidos frente a los productos importados, y de ahí los problemas que enfrentamos.

La discusión se centrará en las reglas de origen, donde México no tiene capacidad de aumentar el valor agregado nacional de lo que exporta, lo que llevará a que las importaciones de insumos provenientes de China, sean sustituidas por las que vendrán de EU. Este país tratará de imponer la cláusula cambiaria en el Tratado (tema que ya analizamos en este espacio), lo que impedirá a México usar la devaluación como herramienta competitiva, lo que reducirá más la competitividad de nuestros productos e incrementará el déficit de comercio exterior y reducirá más la actividad económica.

No es a través de dicha consulta nacional como se modificará el TLCAN a nuestro favor. Hay que debatir si continuamos o no, y si se gana por continuar, hay que modificar radicalmente los términos y no permitir que EU se imponga en dichas negociaciones.