2012-02-22 04:00:00
Dolores García Pluma aprendió de manera
empírica la alfarería en 1962 y desde entonces
no ha dejado de elaborar piezas a base de barro,
oficio que le ha dado grandes satisfacciones,
además de ser su principal fuente de ingresos
La alfarería en San Sebastián Atlahapa, municipio de Tlaxcala, ha dejado de ser una forma de ganarse la vida entre las nuevas generaciones, con lo cual también se está perdiendo una de las principales tradiciones de la entidad, pues a la fecha solamente operan cuatro talleres de igual número de familias que se dedican a este oficio en dicha localidad.
Uno de estos talleres es encabezado por doña Dolores García Pluma, quien aprendió de manera empírica la alfarería en 1962 y desde entonces no ha dejado de elaborar piezas a base de barro, oficio que le ha dado grandes satisfacciones, pues además de ser su principal fuente de ingresos, con sus creaciones ha ganado premios de artesanías a nivel estatal y nacional.
Sin embargo, lamenta que en la actualidad los jóvenes no se interesen más por preservar esta tradición, por lo que considera necesario que las autoridades del ramo hagan algo para que no se pierda, pues la alfarería “representa para mí mucho valor, platicaba con autoridades que no dejemos este trabajo, porque es muy antigua y sobre todo tiene mucho valor, pero ahora se está acabando porque a los jóvenes y señoritas no les gusta este oficio. Para Tlaxcala es muy valioso”.
Doña Dolores participa en la expo–venta de artesanías que se instaló en el parque capitalino como parte de las actividades que programó el comité organizador del Carnaval Tlaxcala 2012, pues refiere, en entrevista con La Jornada de Oriente, que siempre le ha gustado participar en este tipo de actividades.
“Uy, ya tiene muchos años que me dedico a la alfarería, comencé a trabajar desde 1962, entonces ya llevo muchos años en esto”, responde a pregunta expresa.
Abunda que ella aprendió a elaborar piezas de barro “viendo y haciendo”, pues nunca acudió a un taller en la materia, ni tampoco sus ancestros se dedicaron a este oficio para que le enseñaran.
“Lo que pasó es que mi esposo es originario del barrio de Chimalpa, sección tercera, y ahí todos se dedicaban a la alfarería y cuando iba a un lugar veía que estaban trabajando con el barro e iba a otro e igual estaban trabajando con el barro, eso me llamó la atención y quise intentar, pero al principio me salían las piezas chuecas, pero hoy, gracias a dios, soy feliz con mi artesanía, hago piezas diferentes”.
Doña Dolores ha sido varias veces ganadora de premios mayores de artesanías tanto en certámenes estatales como nacionales, gracias a los diseños que realiza y por lo cual –revela– ha sido entrevistada en varias ocasiones por medios impresos y electrónicos; además forma parte de los artesanos que colaboran con la Casa de Artesanías en las diversas expo–ventas que organiza esta instancia de gobierno.
–¿Acudió a talleres para aprender?–, se le pregunta.
–No, no, nada más yo sola en mi casa, viendo y haciendo. Ahora tengo mi taller en mi casa, mi esposo me ayudaba antes, pero ahora tiene 80 años de edad y ya no puede. Tengo una hija que aprendió el oficio, la señora Presentación Coyotzi García y se ha dedicado a esto, pero ahora yo trabajo sola.
–¿Cuántas familias se dedican a este oficio en Atlahapa?
–En mi barrio solamente yo, había una señora que se llamaba Adelita Tezocahuazti que también hacía alfarería, pero ya murió, sus hijas aprendieron pero no le siguieron. En toda la comunidad somos como cuatro familias, son doña Bertina, doña Ocotlán Zempoaltecatl, sus hijas y esposo, y mi hija doña Presentación.
“A las nuevas generaciones ya no les gusta el trabajo, porque la alfarería es bonita, aunque es muy cansado, pues se tiene que ir por el barro, remolerlo, ya sea seco o remojado, hacer las piezas, es un poco cansado, pero a mí que ya llevo muchos años en esto ya no se me hace difícil, además nos gusta trabajar”.
El taller de esta artesana se llama Dolores García Pluma y las piezas que elabora las comercializa en diversas ferias de pueblo o festividades como el carnaval.
“Ahorita estamos trabajando para la Semana Santa, siempre hemos trabajado mucho para esta festividad, nos vamos a Puebla a la feria del Calvario a vender. Antes iban carros completos de loza y toda se acababa, ahora ya sólo vamos poquitos, nos va mejor, pero vamos a las ferias a vender o entregamos pedidos. Pero ahora ya no nos compran mucho, porque dicen que no hay dinero”.