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Documenta Urban Justice operaciones de 19 tratantes de Tlaxcala en Nueva York

Por : Víctor Hugo Varela Loyola

2012-09-27 04:00:00

Anna Maternick y Sienna Baskin, de la asociación
Urban Justice, presentaron el informe Caminando
hacia el norte, el cual documenta la experiencia
de 37 personas que fueron víctimas de la trata de
personas de México hacia Estados Unidos

La organización Urban Justice de Nueva York documentó operaciones de 19 tratantes de personas para su explotación sexual originarios de Tlaxcala durante el último año en esa ciudad de Estados Unidos, derivado de declaraciones de sus víctimas quienes recurrieron a esa agrupación para recibir asesoría legal y social.

Aunque las víctimas hicieron el reporte correspondiente de sus casos a la autoridad de Nueva York, la instancia no inició las averiguaciones respectivas en todas las denuncias, informaron Anna Maternick y Sienna Baskin, integrantes de Urban Justice, aunque aseguraron que todas las personas que fueron prostituidas ya salieron de ese problema.

Anna Maternick y  Sienna Baskin estuvieron este miércoles en la ciudad capital para presentar el informe “Caminando hacia el norte”, el cual documenta la experiencia de 37 personas que fueron víctimas de la trata de personas de México hacia Estados Unidos, y que tuvo su conclusión final en la ciudad de Nueva York entre los años 2005 y 2011.

“Caminando hacia el norte” forma parte del Sex Workers Projet (Proyecto de Trabajadoras Sexuales) que Urban Justice puso en marcha para ofrecer servicios legales y sociales a clientes e individuos involucrados en el trabajo sexual, sin importar si lo hacen por decisión propia, circunstancia o coerción. Se trata de uno de los primeros programas en Estados Unidos para ayudar a los sobrevivientes de la trata de personas, refirieron.

De acuerdo con Maternick y Baskin, la información de esas 37 personas fue recopilada a través de declaraciones juradas y seis entrevistas que se llevaron a cabo en enero y febrero del presente año; 25 de éstas fueron recopiladas del Sex Workers Proyect (SWP) en el Urban Justice Center y 12 fueron por conducto del programa contra la trata de personas en Safe Horizon, ambos con sede en la ciudad de Nueva York.

De las 37 víctimas, 36 eran mujeres, incluidas dos transgénero, y un hombre, quienes, a excepción de este último, experimentaron alguna forma de acoso sexual o fueron tratados hacia la industria del sexo. Muchos de ellos también fueron forzados u obligados a trabajar en otras actividades económicas o laborales, incluido el robo.

Refirieron que 34 declarantes son mexicanas de nacimiento y las tres restantes de Centroamérica, dos de estas últimas emigraron hacia territorio nacional a una edad joven.

De las de origen mexicano, 14 son poblanas, seis tlaxcaltecas, cuatro de Veracruz, tres del Estado de México, dos de Guerrero, dos de Oaxaca, dos del Distrito Federal y de Jalisco, Tabasco y Chiapas, una de cada uno; sin embargo, las activistas no precisaron los países de origen de las tres centroamericanas.

Las 37 personas fueron víctimas de 27 tratantes, de los cuales 19 son originarios de Tlaxcala, seis del estado de Puebla y uno del Distrito Federal.

Maternick y Baskin precisaron que de los 19 tratantes tlaxcaltecas, 14 son originarios de la región sur del estado y de estos “se sabe que ocho son de San Miguel Tenancingo. Más de los traficantes podrían ser de esta zona del estado, pero muchas declarantes no especificaron a qué pueblo pertenecían”.

La presentación del informe “Caminando hacia el norte” tuvo lugar la mañana de este miércoles en la Casa de las Hermanas Dominicas en la ciudad capital, con motivo del Día Internacional contra la Trata de Personas que se celebra el 23 de septiembre de cada año.

En este acto estuvieron presentes los directores de las organizaciones Colectivo Mujer y Utopía, Asamblea Popular de Familias Migrantes (Apofam) y Centro Fray Julián Garcés, Adriana Mendieta Herrera, Tania Isidoro y Emilio Muñoz Berruecos, respectivamente, quienes después hicieron un pronunciamiento al respecto.

En su informe, las representantes de Urban Justice de Nueva York observaron que la pobreza y la precariedad económica son factores que coadyuvan a que las mujeres sean más propensas a ser víctimas de tratantes, pues la mayoría de las 37 personas que fueron asesoradas por esa organización nacieron en estados del país con altos índices de marginación y pobreza.

“Se encontró que la pobreza parece ser un factor que contribuye al aumento de la vulnerabilidad a la trata. 75 por ciento de los declarantes describe haber sufrido dificultades económicas durante su niñez”.

Además, 35 por ciento de las víctimas mencionó que sus padres estaban separados, pues “a menudo la separación de los padres fue citado como una causa de estrés adicional en las finanzas familiares del declarante, pues describieron situaciones donde sus padres, a menudo el padre, dejó de contribuir, lo que resultó más difícil para que los niños sigan asistiendo a la escuela”.

Precisaron que los estados de donde vinieron los declarantes se encuentran entre los más pobres de México, con pocas oportunidades de empleo. A excepción de tres, el resto procedía de entidades donde más del 40 por ciento de la población vive en la pobreza. “Muchos migrantes dentro y desde México son de estas áreas empobrecidas y se van a buscar trabajo en otra parte. Esta migración a menudo conduce a declarantes en posiciones vulnerables para satisfacer los traficantes”.

En el reporte también señalan la edad de las víctimas en el momento que fueron traficadas a los Estados Unidos por primera vez y cuando se vieron obligadas a trabajar por primera vez. De acuerdo con las declaraciones, dichas personas tenían entre 11 y 34 años de edad cuando fueron obligadas por primera vez a trabajar en la prostitución u obligadas a realizar otros trabajos en esa ciudad de Estados Unidos.

La edad promedio fue de 18 años y la prostitución forzada fue la forma más común de la trata, aunque algunos declarantes también fueron obligados a trabajar en otros tipos de labor. 

Mientras que la edad que tenían las víctimas cuando fueron traficados a la Unión Americana oscilaba entre los 13 y 34 años. La edad promedio fue de 19 años. Algunos declarantes fueron trasladados a Estados Unidos y a México varias ocasiones, indica el informe de Urban Justice.

De 32 víctimas, 11 refirieron que conocieron en la ciudad de México, una cantidad similar en Puebla, seis en el estado de Tlaxcala, cuatro de éstos conoció a la persona que los tráfico en Tenancingo. El resto conoció a su tratante en los estados de Tabasco, Morelos, Chiapas y Sonora.

Antes de ser trasladadas a Estados Unidos, la mayoría de las 37 víctimas había emigrado a la ciudad de México para encontrar una fuente de trabajo, de ahí que las activistas consideren que fueron más vulnerables a la manipulación de los traficantes debido a su necesidad de emplearse.

Durante la entrevista aplicada a las víctimas, el 81 por ciento de éstas aseguró sentir una amenaza continua a su seguridad personal después de la trata, mientras que 57 por ciento refiere que existe una amenaza continua a la seguridad de su familia después de la trata en México y el 33 por ciento menciona que no son capaces de pedir ayuda a sus seres queridos para recuperarse de la trata, ya que no quieren que sepan acerca de la prostitución forzada.

Aunado a ello, otro problema que tiene el 46 por ciento de las víctimas es que en su relación con sus tratantes procrearon hijos, los cuales todavía viven con la familia de su traficante.

Asimismo, Maternick y Baskin refirieron que durante esta etapa también se les solicitó que dieran consejos que pudieran ayudar a otras personas a evitar una situación similar a la que ellos sufrieron, de ahí que cuatro de seis entrevistados mencionaron la importancia de mantener una comunicación abierta con los padres y tener acceso a información sobre el mundo.

Con base en esta experiencia, las activistas hicieron una serie de propuestas para contrarrestar ese problema social, entre ellos proporcionar servicios de terapia sicológica y de seguridad para las personas que hayan sufrido violencia, incluida la violencia en la infancia, en el matrimonio, en el trabajo y en situaciones de trata de personas, lo que puede ayudar a los individuos a recuperarse del trauma y volverse más resistentes a situaciones futuras de trata de personas.

Asimismo, iniciar campañas de concientización y comunicación dentro de las familias sobre sexualidad, roles de género, trata de personas y violencia familiar, especialmente en comunidades pobres y aisladas. Uno de los objetivos de las campañas de concientización debiera ser la promoción del debate dentro de las familias, tal como lo recomiendan los sobrevivientes de trata de personas como una de las formas que pudieron haberles ayudado a evitar la situación a la que fueron sometidas.

También, iniciar campañas de concientización y aceptación de las personas que no cumplen con las normas de género, incluidos las personas transgénero y homosexuales, así como las mujeres que no cumplen con los ideales de género.

Finalmente, proporcionar servicios a las víctimas de trata de personas de todos los géneros y ofrecer servicios legales y sociales, en conjunto con organizaciones de los Estados Unidos, para reunificar a los sobrevivientes de la trata de personas con sus hijos que se encuentren en situaciones riesgosas en un momento determinado.

Apuntaron que Urban Justice de Nueva York trabaja de manera coordinada con organizaciones defensoras de los derechos humanos de Tlaxcala contra la trata de personas.

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