2012-02-20 04:00:00
El segundo encuentro nacional Mi lengua, mi
corazón reunió a 30 niños hablantes del
huichol, maya, náhuatl, tlapaneca, hñâhñu,
wixarika, zapoteco, tenek, tzeltal, mayo, chontal
y totonaco para celebrar la lengua de sus padres y
sus abuelos
Pese al retraso de las autoridades estatales y federales, la música de una banda oaxaqueña, los repiques de las campanas y la bienvenida en náhuatl de Carmen Ocotlán Amable, habitante de Cuetzalan, marcaron el inicio del segundo encuentro nacional de niños lectores en lengua materna “Mi lengua, mi corazón”, que reunió en este municipio serrano a 30 niños hablantes del huichol, maya, náhuatl, tlapaneca, hñâhñu, wixarika, zapoteco, tenek, tzeltal, mayo, chontal y totonaco para celebrar la lengua de sus padres y sus abuelos.
Entre el ambiente del mercado dominical, representantes del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (CECA), niños, papás, profesores y encargados de las salas de lectura de 15 estados del país se reunieron en Cuetzalan para celebrar el Día Internacional de las Lenguas Maternas, que se conmemora el 21 de febrero.
Uno de los invitados especiales fue el poeta merecedor al premio Nezahualcóyotl de Poesía, Natalio Hernández, quien además de leer dos poemas de su autoría dedicados al sol, llamó a que los hablantes de algún idioma “no se avergüencen de su lengua, porque todas tienen un gran valor: el que nos enraicemos a este país”.
“Con su uso podremos decir, podremos hablar. Con su uso podremos reforzar el español, que es como un gran árbol y nuestras lenguas su raíz. Es necesario que se refuerce este árbol, con las raíces del idioma mexicano, las cuales harán crecer a un árbol florido en el que nuestras voces son como sus flores y sus hojas”, enunció en náhuatl, su lengua materna.
Enfatizó que los hablantes de alguna lengua materna no sólo se deben preocupar por conservarla y difundirla, sino que tienen la posibilidad de aprender otros idiomas: “podemos aprender inglés, chino o alemán, no seremos solamente un idioma, sino varios y de esta manera enriqueceremos al país”.
Tras su discurso, Natalio Hernández entregó dos libros, el primero de ellos titulado Si hay cantos, hay flores que fue editado por el Conaculta y el CECA, y que contiene 12 cantos bilingües que son entonados en Veracruz y que en conjunto hacen un “entramado lingüístico entre español y náhuatl”. Destaca que dicho texto, sirve de base para el coro que dirigen él y Raquel Bronstein en la ciudad de México.
Otro de los libros que entregó es una antología de relatos escritos por niños que asisten a la primaria en Huatlatlauca, Puebla, y que lleva por título Conociendo nuestras raíces.
En su oportunidad, la directora de Fomento a la lectura de Conaculta, Socorro Venegas, señaló que años atrás el antropólogo Guillermo Bonfil Batalla había considerado que no sólo se tiene derecho y acceso a la cultura, sino a mostrar la forma en que se construye y se preserva.
“Tenemos derecho a ser no sólo espectadores, sino protagonistas de una cultura milenaria que nos precede. Por ello el festival ‘Mi lengua, mi corazón’, alude a las raíces más profundas, aquellas que remiten a nuestros primeros afectos y a nuestras primeras palabras”, enfatizó la funcionaria federal.
Los primeros en comenzar fueron los niños María de Jesús de la Cruz, originaria de Tabasco y con 13 años de edad, quien recitó un poema en chontal, y Rigoberto Jiménez, de Zihuateutla, que contó la historia del Gran árbol totonaco.
Destacó que la lengua invitada fue el cantonés a través de Rosa Quiling, descendiente de migrantes chinos que vive en México, y que narró la historia de Los 12 animales del calendario chino.
También hubo mitos, cuentos de narradores reconocidos y otros creados especialmente para este encuentro, sones, la música en náhuatl, mixteco, purépecha, hñahñú y chontal de Adriana Lebrija, y la instalación del Paralibros que se quedará por un tiempo en Cuetzalan, para brindar algunos libros en náhuatl y totonaco a los vecinos del municipio.