2012-02-22 04:00:00
Una lengua materna, definió Lorenzo Hernández Ocampo, hablante de mixteco y escritor, “nos da el sentido de identidad y pertenencia, nos permite entender lo que sucede en nuestra tierra, y saber que somos gente del pasado y del ahora”.
El representante de la Asociación de Escritores Indígenas A.C. es uno de los participantes de la primera Feria del libro en lenguas maternas que organizó la Unidad Regional de Culturas Populares en el marco del Día Internacional de la Lengua Materna que se festejó ayer.
En la 6 Norte 603, la nueva sede de la unidad, comenzó esta feria, que concluirá hasta el próximo 25 de febrero con el objetivo de fomentar la lectura y de revalorar las lenguas autóctonas del mundo, creando para ello un espacio de difusión y reflexión.
En dicho espacio pueden consultarse y comprar libros en diversas lenguas que han sido editados por la Dirección General de Culturas Populares, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes a través de la red Educal, el Consejo Nacional de Fomento Educativo, la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, el Centro de Estudios para el Desarrollo de las Lenguas Indígenas de Oaxaca o el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas.
En el caso de la Asociación de Escritores Indígenas A.C. destaca que es una empresa creada en 1993 por el poeta Natalio Hernández, premio nacional en lenguas indígenas Nezahualcóyotl. En ella convergen 50 hablantes de 20 lenguas como el maya, el zapoteco, el mixteco, el mixe o el hñahñú. De Puebla participan hablantes de totonaco y náhuatl.
Lorenzo Hernández Ocampo es uno de los integrantes de dicha asociación y uno de sus trabajos, por ejemplo, ha sido traducir la Constitución Mexicana al mixteco.
En entrevista, consideró que el Día Internacional de las Lenguas Maternas permite reflexionar sobre el cuidado y la responsabilidad que hay sobre este patrimonio cultural intangible.
“Cuando muere un viejito se cierra un expediente, cuando una lengua se extingue se empobrece un saber universal”, recitó el escritor, aludiendo a uno de los pensamientos del profesor emérito de la UNAM Miguel León Portilla.
Memorioso, Hernández Ocampo recordó que en 1947, cuando él tenía seis años de edad, ocurrió algo que lo dejó marcado: la visita del inspector regional a su escuela y el nerviosismo que provocó en su maestro, cuando respondió en mixteco y no en español.
“Hablar la lengua era objeto de discriminación. Pero qué culpa tenemos nosotros si la lengua nos las dio nuestra tierra”, acotó.
Señaló que en el caso del mixteco, el que se habla en la sierra baja que ocupan Puebla, Oaxaca y Guerrero, tiene más de 3 mil años de antigüedad como consta en pinturas y estelas prehispánicas. Lamentablemente, se ha ido perdiendo porque sólo los “abuelos” lo conservan, mientras los más jóvenes tienen que salir del pueblo para buscar mejores oportunidades de trabajo.
Como miembro de la asociación, acotó, se está trabajando para unificar las 81 variantes de la lengua mixteca que existen entre estos tres estados, no con el objetivo de homogeneizar, sino de mostrar la riqueza de dicho lenguaje.
Además de la venta de libros, la feria incluye diversas actividades como mesas redondas, tardes de poesía, música, talleres de lengua totonaca, ñahñhu, náhuatl, además de juegos y presentaciones.
Este miércoles se llevará a cabo a las 12 horas la mesa redonda “Lenguas originarias y maternas en riesgo en el estado de Puebla”; y a las 16:30 se comentará el texto Tlatlatoktetl. Piedra Incendiada, de Juan Hernández, ganador del Premio Continental de Literatura en Lenguas Indígenas 2008.