2012-01-26 04:00:00
Manuel Bartlett Díaz en una extensa entrevista
que le realizaron directivos y reporteros de esta
casa editorial
Manuel Bartlett Díaz (MBD) ha vuelto al estado que gobernó hace casi 20 años. Lo hace en calidad de precandidato al Senado de la República, pero no del Partido Revolucionario Institucional (PRI) –el instituto político en el que ha militado toda su vida–, sino abanderado por el Partido del Trabajo (PT) y apoyando la causa que encabeza Andrés Manuel López Obrador.
El ex secretario de Gobernación federal hizo una visita a las instalaciones de La Jornada de Oriente (JO). En una extensa entrevista que le realizaron directivos y reporteros de esta casa editorial, Bartlett habló de cómo siempre estuvo en el ala del tricolor que reivindicaba la justicia social y el nacionalismo revolucionario; de su lucha, desde que ocupaba el Palacio de Covián, contra la tecnocracia y de cómo el PRI y el país enteró terminaron por volcarse hacia la derecha cuando Carlos Salinas de Gortari obtuvo la presidencia de la República.
Se refirió a los frutos que ha dado el maridaje entre el PRI y el Partido Acción Nacional (PAN), con leyes retrógradas –algunas incluso de corte fascista– que escamotean las garantías individuales, reprimen la organización y la protesta social y han ensanchado a niveles nunca antes vistos la brecha entre ricos y pobres.
Esa mancuerna de un PRI “derechizado” con Acción Nacional, abundó, ha tenido sus réplicas en Puebla, donde los priistas se comportan con sumisión, como comparsa del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, apareciendo como una “oposición confundida”.
En contraste, el ex gobernador poblano –quien ya ocupó un escaño hace dos sexenios– elogió el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), al que define como una “fuerza social genuina, vigorosa y sorprendente”. De Andrés Manuel López Obrador dice que es “el único líder verdaderamente popular que hay en el país y el único que representa un cambio verdadero”.
Bartlett remata advirtiendo que, como abanderado de las izquierdas, su misión es “dar una limpiada a Puebla” y, particularmente, “sacudir al PRI”.
La charla la inicia Bartlett Díaz haciendo un diagnóstico del país, hablando de una crisis profunda que no se limita a la economía, sino que ha traspasado a la política, la vida social, la institucionalidad y hasta la moral. En suma, asevera: aqueja al país una “crisis total” y hay que confrontarla.
“Creo que esta elección es crucial, yo nunca he visto al país tan mal como ahora. Hemos tenido crisis financieras, pero esta es una crisis total, es una crisis de la gobernabilidad, es una crisis del Estado, una crisis integral más allá de una crisis económica. Es una crisis hasta moral. Esta descomposición que se ha dado en el manejo del Estado, de los negocios públicos, la corrupción que es general. No trato de justificar a nadie, es general, es espantosa, terrible; un país con una decadencia moral en el sector público, en la gobernación. Es una crisis económica, de empleo; es una crisis social aguda, no circunstancial, no es como las otras crisis que hemos tenido, pues aquí sí se perdió el control, hubo un desequilibrio financiero”, señala.
Y agrega: “vemos cómo crece la pobreza, como tienes la riqueza más concentrada que hayamos podido tener. ¿Qué nos ha llevado a esta situación? ...no, no nos ha llevado esta crisis la actual situación de Estados Unidos y de Europa, que estalló recientemente, la nuestra es mucho más antigua que esa, es más aguda; nos presenta retos adicionales como que Europa no tiene una actividad económica, no compra, no vende y Estados Unidos está igual, pero el problema es que nosotros no tenemos mercado interno, en lugar de ser un país exportador somos un país importador, entonces es dramático porque se supone que la globalización pues lleva a los países a una integración de mercados, pero nosotros somos un país de importadores, estamos exportando muchísimas cosas, pero esas exportaciones, si empezamos a analizar, pues son mucho de las trasnacionales que venden los coches a Estados Unidos. Entonces es una crisis del sistema total”.
Bartlett Díaz se refiere entonces al problema de la violencia y la militarización del país:
“La cuestión de seguridad nos genera varios problemas, nos genera la militarización del país. Este país no estaba militarizado; nosotros presumíamos un Ejército en sus cuarteles, haciendo labor civil, participando en los programas de protección civil, siguiendo a los cultivadores (de droga) por ahí con la operación Condor, pero estaba en sus cuarteles, no veías al Ejército en las calles”.
Para poner un ejemplo de lo que está sucediendo con la milicia, Bartlett Díaz recuerda el episodio en el que el general Alfonso Duarte se quejó, en septiembre del año pasado, con el gobernador de Baja California, José Guadalupe Osuna Millán, por el comportamiento del secretario de Gobierno, Cuauhtémoc Cardona.
“Hoy el Ejército está en todos lados, ha tomado el control de las policías; no sé si recuerden una escena que fue terrible en Baja California después del informe del gobernador: que entran al salón, se escucha un grito y entra el general de la zona, el gobernador, siguen las cámaras indiscretas funcionando, entonces el general le grita (a Cardona) ‘¡ven acá tú, eres un lépero!’ y lo pone delante del gobernador. Es una escena que, bueno, ese militar poniendo al poder civil despreciado, es decir regañando a las autoridades, eso es muy grave, eso nos lleva por otro lado al gasto militar desproporcional y a que nos hagamos república bananera, como aquellas sudamericanas que gastaba todos los recursos en ejércitos y armamentos y no tenían escuelas, eso está ocurriendo, esto va para allá”.
Luego se refiere al entreguismo de Felipe Calderón Hinojosa mediante los contratos dados sobre los recursos naturales como el petróleo y las mineras.
Pasa entonces a hablar sobre Enrique Peña Nieto, de quien dice que “su partido es Televisa”. Critica las declaraciones del abanderado presidencial priista acerca de derogar la normativa que impide a los medios de comunicación cobrar por espacios propagandísticos durante las campañas.
“La vinculación del candidato del PRI puntero con esos intereses feroces e insaciables y que traiga otros además, sin duda es un peligro, para usar bien el español, un peligro para este país. Entonces ese candidato puntero con todas las fuerzas atrás es la continuidad de lo que está pasando; es el drama mexicano.
JO –¿Por eso usted acepta unirse a las izquierdas?
MBD –Lo que necesitamos es un cambio; es urgente un cambio. Hay una relación de años atrás motivada por coincidencias de muchos años en el gobierno, en el Senado, ¡hasta marchábamos juntos!...
JO –Con Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano...
MBD –Sí, con Cuauhtémoc, pero he platicado mucho con el senador (Alberto) Anaya (dirigente nacional del Partido del Trabajo) y la invitación que se me hace es que vaya al Senado porque se necesita gente que dé batalla, como la que se dio en el Senado anterior (al vigente), hace seis años.
JO –¿Por qué se define de izquierda hoy?, ¿o siempre ha sido de izquierda?
MBD –Es la posición que he tenido siempre. Formalmente estaba en un partido de izquierda, cuando lo era. El PRI da origen a las izquierdas...
JO –A algunas...
MBD –Una parte importante es de origen priista; ahí está por ejemplo Cuauhtémoc (Cárdenas) con el salinismo, está la corriente de López Obrador, está el Partido Comunista y esas cosas también importantes en su momento. Escucho a muchos que dicen “yo soy izquierda”, ¿y qué es eso?, yo respondo lo que dice Bobbio: “izquierda es un movimiento que está a favor de la igualdad’; es decir, que tiene una política, una estrategia, una acción de igualdad en la sociedad, eso dice Bobbio.
JO –¿Esa es la definición que más le agrada a usted?
MBD –Sí, hay izquierdas troskistas, marxistas, maoístas, en fin, hubo todas estas gamas, pero con un hilo conductor. El viejo PRI o antiguo PRI tenía a la democracia y a la justicia social en sus principios. En la Constitución estaban las garantías sociales por delante, por eso se le pudo haber calificado como partido de izquierda, que luego tiene un viraje abierto hacia la derecha.
JO –¿O sea que usted se quedó en el mismo sitio, los que se movieron fueron otros?
MBD –Así ha sido.
JO –¿Sostiene sus principios de hace 20 años?
MBD –Esencialmente yo creo que sí. Ahí tengo cosas que he escrito, posiciones que he tenido; no creo que haya cambiado radicalmente, ni he sido invitado para transformarme.