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2012-02-21 04:00:00
Pese a la maratónica sesión del Consejo Nacional del PRD –del fin de semana– en la que se eligieron 16 precandidatos para el estado de Puebla, en realidad el Partido de la Revolución Democrática solamente tiene posibilidades reales de conseguir entre tres y cuatro candidaturas a diputados federales dentro del Movimiento Progresista.
Si esto ocurre significará para el PRD un grave retroceso, ya que este será el segundo proceso electoral continuo en que el partido queda borrado y no puede presentar al electorado candidatos en todos los distritos de la entidad; pero además no tiene aspirantes representativos de dicha fuerza política.
Tal situación es consecuencia de la falta de una dirigencia estable en el PRD y que en 2010 el partido, haciendo un lado su ideología de izquierda, se convirtió en un aliado de la derecha poblana, dando por resultado que mucha de su militancia se mudara al Partido del Trabajo y el Partido Movimiento Ciudadano.
En los próximos días los 16 candidatos a diputados de las izquierdas habrán de definirse en una mesa de negociación entre los dirigentes del PRD, el Partido Movimiento Ciudadano y el Partido del Trabajo, junto con un importante movimiento de disidencia priista, encabezada por el ex gobernador Manuel Bartlett Díaz. De estas cuatro fuerzas, el instituto del sol azteca es el que presenta mayor debilidad por no tener buena relación dentro del Movimiento Progresista y carecer de precandidatos fuertes.
Los únicos lugares que tiene asegurado el PRD son los distritos VII, de Tepeaca; VIII, de Ciudad Serdán, XIV, de Izúcar de Matamoros, y XIII, de Atlixco.
En Tepeaca es casi seguro que será postulado el dirigente de la Fundación Equidad y Progreso, Mario Miguel Carrillo Cubillas, quien es una posición del jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard. El aspirante ha sido ajeno a esa región y su presencia en la misma la consiguió por haber sido impulsado por la perredista Roxana Luna Porquillo.
Para Ciudad Serdán el PRD presentaría al ex edil de Atzizintla, Arturo de Rosas Cuevas, quien fuera de su municipio no es conocido en el resto del distrito.
En Izúcar de Matamoros posiblemente sea nominado el ex militante del PRI Anselmo Venegas, luego de que se quedó sin trabajo por la cuestionada decisión del gobierno del estado de desaparecer el Instituto de Evaluación y Medición de la Marginación y Pobreza, que era dirigido por el priista.
Y en el distrito de Atlixco el precandidato es Víctor Manuel Salmorán Irigoyen, un ex agente del Ministerio Público que tiene una presencia casi invisible en el electorado del principal bastión del PAN en el estado.
El PRD tiene muchas posibilidades de colocar al candidato que ocupará el segundo lugar de la fórmula al Senado –en la cual el primer sitio lo tiene Manuel Bartlett Díaz– y el aspirante a esa nominación es el priista José Othón Bailleres Carriles, quien fue presidente del Congreso y fue un destacado funcionario de la Procuraduría General de Justicia.
Othón Bailleres sin duda alguna podrá ser un buen candidato al Senado y es parte de la disidencia que está fracturando al PRI. Por lo que junto con Manuel Bartlett pueden generar un movimiento político inédito. Sin embargo, es un político ajeno al PRD, el partido que lo estaría postulando.
La debilidad que está presentando el PRD es consecuencia de los vicios que han caracterizado a las tribus de este partido, que no han podido crear cuadros de militantes, liderazgos y atraer al electorado. Todo se reduce a la búsqueda de posiciones para beneficio personal de los dirigentes de las corrientes.
Una prueba de lo anterior es la nominación de Luis Miguel Barbosa Huerta como posible candidato a Senador por el principio de representación proporcional.
Barbosa es quien controla el PRD poblano, y lo usa para negociar siempre un beneficio personal.
Ya con anterioridad usó al partido para convertirse en diputado federal y llevar a varios de los integrantes de su grupo a ocupar curules en el Congreso local.
Ahora empleó todo el potencial de la corriente Nueva Izquierda para asegurare una nueva posición sin ofrecer una mejor perspectiva de desarrollo para el PRD poblano, el cual sigue caminando en la ruta de la desaparición como fuerza electoral.