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2012-02-21 04:00:00
La Procuraduría General de Justicia (PGJ) deslindó de facto a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) de la explosión de un artefacto que mutiló y causó otras heridas graves al niño pastor Osvaldo Zamora Barragán hace siete meses en un campo que la dependencia federal utiliza en el municipio de Petlalcingo para ejecutar adiestramiento con fuego real.
“De hecho, nosotros prácticamente concluimos la parte que nos correspondía. Se hicieron diversas pruebas periciales y estaba por verse si el asunto se enviaba a la Procuraduría General de la República o quedaba en el estado de Puebla”, expresó ayer en una entrevista con esta casa editorial el procurador Víctor Antonio Carrancá.
–¿Se concluyó entonces que sí hubo responsabilidad del Ejército? –se le cuestionó.
–No, no, no. Concluimos nosotros la investigación que nos correspondía por cuanto qué tipo de artefacto y en qué condiciones se localizó, etcétera –respondió.
Y remató: “aquí lo interesante es que se determinó perfectamente el tipo de artefacto, no es un artefacto de los que utiliza el Ejército. Hicimos los comparativos respectivos, tanto del material explosivo como del material que lo puede lanzar, que lo puede arrojar, y eso nos generó una línea de investigación hacia un grupo delictivo o algo así”.
–¿Es uno de esos artefactos que vulgarmente conocemos como hechizos? –se le preguntó.
–Así es –contestó el funcionario.
A pregunta expresa, Carrancá Bourget descartó que el aparato – según él, de manufactura casera– haya sido fabricado por un grupo guerrillero, pues indicó que no sólo sirve para lanzar granadas, sino también bombas que no tienen fines bélicos, sino disuasivos.
El martes 9 de agosto del año pasado Víctor Carrancá Bourget informó que habían terminado los peritajes sobre el accidente y se determinó que el artefacto que lo hirió fue una granada de 40 milímetros.
En una entrevista, el titular de la dependencia, expresó que el infante halló el artefacto y lo arrojó contra una piedra, lo cual ocasionó la explosión.
Reportes de periodistas que acudieron a la zona donde ocurrió el accidente, después del día de la tragedia –ocurrida el 19 de julio de 2011– aseguran que en un árbol que está cerca de la explosión había rastros de los daños causados por elementos parecidos a las esquirlas.
Aunque el Ejército mexicano se comprometió a realizar una investigación sobre el incidente, hasta ahora no ha informado sobre la conclusión de sus indagatorias. Sin embargo, sí se ha negado a pagar una pensión vitalicia que había comprometido para la víctima, pretextando que el niño no está enrolado en las fuerzas armadas ni es pariente de alguien que lo esté.
Se sabe que el infante, quien perdió las dos extremidades derechas, parte de la pierna izquierda, el dedo índice de la misma mano y los genitales –además de resultar con lesiones en los intestinos– sigue siendo atendido en un hospital de la Ciudad de México.
Una semana después del accidente, el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, anunció que daría 6 mil 170 pesos como ayuda provisional mensual durante la recuperación del niño pastor.
Dos días después, el 21 de julio, el niño recibió la visita de la esposa del presidente de la República, Margarita Zavala, acompañada de Martha Érika Alonso, presidente estatal del Sistema para el Desarrollo Integral de la familia, quienes dialogaron con los familiares del pequeño para ofrecerles “todo el apoyo necesario”.
El 19 de agosto de 2011, cuando Zamora Barragán había cumplido 12 años, se informó que Moreno Valle y su esposa, Martha Ericka Alonso, lo visitaron y le obsequiaron una casa.
El procurador General de Justicia, Víctor Antonio Carrancá Bouguet, fue entrevistado en el marco del primer informe de labores de Martha érika Alonso al frente del DIF.