“La fin de la era, según el calendario maya, es 2012; sin embargo, esto no es un hecho catastrófico. Es algo tan simple que no hay que darle connotaciones esotéricas. Los mayas tenían un calendario específico para la cuenta larga, en baktunes. Así, 13 baktunes completaban una era de 5 mil 125 años, que se asume partía el 13 de agosto del año 3114 antes de Cristo, fecha que se celebra en la cultura mesoamericana, como en muchas del mundo, la creación del universo”.
“Precisamente, el 5 de junio de 2012, que es el fin de la era para los mayas, hay un tránsito de Venus por el sol. ¿Coincidencia o ya lo sabían? Esa es la gran pregunta sin respuesta”, comentó a La Jornada de Oriente el arqueólogo y documentalista, Enrique Aguilar, investigador de la Escuela Nacional de Antropología e Historia.
Ante un abarrotado auditorio del INAOE, Aguilar presentó a la comunidad poblana el video Teotihuacán, donde se hacen dioses, en el contexto del “IV Coloquio Nacional de Arqueoastronomía Mesoamérica. 3 mil años de observación celeste”. Y después explicó a este medio que la supuesta profecía maya, que incluye en el documental, no es más que el término del calendario de dicha cultura, y “no refiere al fin de la humanidad”.
De la realización del documental, explicó que fue un proceso bastante largo, pues “hay que esperar que los actos astronómicos sucedan para poder filmarlos. En una sola toma no es posible, porque pueden suscitarse una infinidad de problemas: el exceso de nubes, el sol no salió como uno lo esperaba, el amanecer o el atardecer se complica, y para grabar hay que hacer tiempo otros seis meses”.
Por otra parte, está el hecho de consultar continuamente a los investigadores acerca de la fecha exacta de los actos astronómicos, pues había un poco de disparidad. “Yo tenía ciertos días, pero el acto cultural era otra cosa. Debía armar este rompecabezas multidisciplinario con la opinión consensuada de arqueólogos, astrónomos, historiadores y demás estudiosos. Fue muy complejo, pero es el corazón del video”.
Teotihuacán forma parte de una serie de documentales que ilustrarán los 3 mil años de la historia de la arqueoastronomía en Mesoamérica. Desde los primeros asentamientos olmecas hasta la caída de Tenochtitlán, “aunque –agregó– estamos reflexionando en la idea de abarcar hasta la Colonia, para conocer cómo se construyeron iglesias sobre los templos ceremoniales de las antiguas culturas, es decir, explicar la reutilización de los espacios que ya eran probados astronómicamente para hacer hierofanías: que entre la luz por las ventas de la capilla, que ilumine el corazón de Jesucristo… que le de un valor al catolicismo, pero fundamentado en el pensamiento prehispánico. Es un trabajo profundo y de mucho tiempo”.
Con cuatro años dedicados al tema, Aguilar aceptó que el desafío de la realización de los documentales, auspiciados por la productora independiente Pueblos de América, “es muy grande, pero lograr cumplir el objetivo es un reto de vida”.