Trasladar la protección del trabajo hacia las personas

Trasladar la protección

Trasladar la protección social del trabajo hacia las personas. La automatización de los procesos de producción desplaza a las personas. El trabajo y/o el empleo. Son los elementos que determinan la incorporación productiva de todo ser humano a la sociedad.

Cualquier persona, nazca donde nazca, tienen hasta los 18 años para formarse. Al llegar a esa edad debe elegir: continuar formándose o incorporarse al mercado de trabajo. Quienes continúan en educación superior, lo único que hacen es prolongar su tiempo de incorporación que harán una vez egresados.

El trabajo se define por 2 elementos; el pago de un salario por la venta de la fuerza de trabajo física o intelectual. Y una serie de prestaciones sociales para su protección. Entre otros, servicios de salud y rehabilitación, prestaciones sociales y económicas, créditos para la adquisición de propiedades, etc.


El problema es que la sociedad fragmenta el mercado laboral en trabajo formal e informal. En Tlaxcala, por ejemplo, 7 de cada 10 personas lo hacen en el mercado informal. Lo que significa que carecen de prestaciones sociales y económicas.

La socialdemocracia europea resolvió creando un modelo de desarrollo que integra la economía de mercado y sistemas de protección social. Un modelo de protección social para toda la población y no solo para los trabajadores.

La protección social adquiere el nombre de sistema de bienestar social –Welfare State – que los gobiernos de Ronald Reagan (1981–1989) y Margaret Thatcher (1979–1990) desmantelan resurgiendo el problema de pobreza en los países desarrollados. Lo que se agudiza en los países que ni siquiera habían alcanzado a implementar un modelo de protección social.

Movilidad social: ¿por qué los responsables de las políticas deberían preocuparse?

En el sumario de “A broken social elevator? How to promote social mobility” (¿Un ascensor social roto? Cómo promover la movilidad social”) Se lee: En varios países, existe una percepción creciente de que la movilidad social a través de las generaciones ha disminuido. Cada vez más, las fortunas y las ventajas de los padres juegan un papel importante en la vida de las personas.

Existe un creciente pesimismo sobre las posibilidades de mejorar la propia situación financiera durante el curso de la vida. Esta tendencia apareció mucho antes de la crisis financiera mundial. Las percepciones cuadran de algún modo con las medidas reales de movilidad social en varias dimensiones, como el ingreso, la salud, la ocupación o la educación.

En los países donde las personas son más pesimistas sobre las perspectivas de movilidad suelen ser aquellas en las que las situaciones parentales en términos de educación o de ingresos están más estrechamente relacionadas con la situación de los hijos e hijas.  Las percepciones y expectativas sobre la movilidad están influenciadas por el tipo de país. Las percepciones importan en sí mismas, ya que tienen consecuencias económicas, sociales, pero también políticas.

Con relación a México apuntan que: “En México, la fortuna de los padres tiene un rol particularmente importante en este sentido. De hecho “uno de cada dos mexicanos nacidos en la pobreza continúa allí durante toda su vida” Por eso hay que trasladar la protección

Riesgos que importan. Encuesta 2018 de la OCDE sobre riesgos sociales y económicos

El informe “Risks that Matter. Early Results from the 2018 OECD Cross-National Survey on Social and Economic Risks” asienta que “Cuando se observan diferentes grupos socioeconómicos en los distintos países. Surgen diferentes patrones en las percepciones de riesgo. Pero algunas preocupaciones se mantienen constantes a través de la edad, el género, la forma de la familia, el tipo de trabajador y el país.

La diferencia más llamativa entre las personas con y sin hijos refleja los temores de los padres sobre la movilidad intergeneracional. Los padres se preocupan mucho más por el estado futuro y la comodidad de sus hijos que por su propio estado y comodidad futuros.

En promedio, en toda la muestra, el 60% de los padres enumeran el riesgo de que sus hijos no alcancen el nivel de bienestar y la comodidad que tienen como uno de los tres principales riesgos a largo plazo. Esta preocupación sobre qué tan bien les irá a sus hijos es solo superada por las preocupaciones sobre la seguridad financiera en la vejez.

Los encuestados de bajos y medianos ingresos tienen percepciones significativamente diferentes de riesgos a corto y largo plazo que los encuestados de hogares de altos ingresos.

Las personas pobres y de clase media se preocupan más por ofrecer viviendas y ganarse la vida, mientras que los encuestados por ingresos altos están más preocupados por ofrecer cuidado de niños y cuidado a largo plazo para parientes ancianos o discapacitados.

En México, el 48 por ciento de las personas cuyos padres se encuentran en la quinta parte más pobre de la población en términos de estatus socioeconómico termina con el mismo estatus. Solo el 4 por ciento de ellos alcanza el 20 por ciento de la población con mayores ingresos.

50 de cada 100 tlaxcaltecas son pobres

Coneval ha medido la pobreza de forma sistemática desde 2010. En los últimos 6 años, ha pasado de 719 mil personas a 701 mil 800. Lo que significa que en un sexenio se ha sacado de ese estado a 17 mil 200 personas. A ese paso se requerirán 250 años para que no quede ningún tlaxcalteca pobre.

La población vulnerable por carencias sociales pasa de 230 mil 600 personas a 317 mil 700 personas. La vulnerable por ingresos de 87 mil 900 a 107 mil 300 personas. Y la no pobre ni vulnerable crece de 154 mil 600 a 174 mil 100 personas.

El problema salta cuando se observa la tasa de informalidad laboral, que durante los últimos años se ha mantenido por arriba del 70 por ciento. Ya que de cada 10 trabajadores 3 están en el mercado formal y cuentan con protección social. Aún con los nuevos parámetros que impuso la reforma al pasar la solidaridad social a cuentas individuales.

El problema se refleja automáticamente en Salud, ya que el 50 por ciento de la población es atendida por el sistema de Salud Pública de carácter asistencial (OPD Salud de Tlaxcala) y se registra un 25 por ciento de tlaxcaltecas que no les queda más que los tecitos para curarse.

En educación no hay tanto inconveniente. Se alcanza a cubrir a casi el total de la población en edad escolar. El problema sigue siendo los resultados. Los datos de cualquier evaluación muestran que solo el 1 por ciento alcanza los aprendizajes esperados.

En el caso de pensiones resulta impactante conocer que el 90 por ciento de la población mayor de 70 años no cuenta con pensión de seguridad social, por lo que bimestralmente recibe alrededor de mil 300 pesos del 70 y más. Urge trasladar la protección

Trasladar la protección del trabajo hacia las personas

El texto ¿Un ascensor social roto? Concluye“Nuestras economías y sociedades cambian rápidamente. Se vuelven más fluidas en algunos aspectos. Pero carecen de movilidad en otros. Están surgiendo nuevos riesgos sociales.

Abordar la movilidad social y ofrecer igualdad de oportunidades al individuo. Requiere una acción pública para prevenir la ocurrencia y el impacto de los riesgos sociales. Y para nivelar los campos de juego para todos.

Dichas hojas de ruta requieren intervenciones en una amplia gama de áreas. Incluyen políticas de salud y familia, educación, mercado de trabajo y políticas de impuestos y transferencias. Así como políticas urbanas de planificación y vivienda.

Tlaxcala –refiere Dídimo Castillo -, en igual sentido, se ha caracterizado por una especie de pobreza “secular”, que solo en algunos aspectos ha sido positivamente afectada por la industrialización. Según el índice de pobreza de Wilkie, Tlaxcala desde comienzo de este siglo, mostró altos niveles de pobreza. Y, según datos de Mario Ramírez Rancaño. Sólo en 1980 Tlaxcala presentan una situación de pobreza general inferior a la del país.

Esto significa modificar el enfoque y comenzar desligando “la protección social” – ¿Bienestar social? – del trabajo para ubicarlo en las personas. Nuestro país y la entidad se encuentran en un proceso de elección que definirán proyectos de país.

Cualquiera de las coaliciones que gane la presidencia del país no podrán dejar de lado que, solo mejorando los servicios de educación pública, de salud pública, -estableciendo una renta básica universal– permitirá que el código postal no sea destino. Urge trasladar la protección del trabajo hacia las personas.