Tendencia mundial del regreso del hombre fuerte, poderoso.

Tendencia mundial

Tendencia mundial del regreso del hombre fuerte. Los resultados de las encuestas de preferencia electoral perfilan el triunfo de AMLO a la presidencia de la república. Ya no se pone en duda que será el próximo presidente de México. Lo único que se discute es el margen de ganancia.

Casas encuestadoras como Grupo Reforma y Parametría le otorgan un porcentaje por arriba del 50 por ciento y Mitofsky asegura que Morena también se lleva la mayoría del congreso de la unión. Lo que determinaría el regreso de “un ejecutivo extraordinariamente poderoso”. La reinauguración del sexenio del tlatoani.

En 2000, la alternancia provoca un cambio en la arquitectura institucional del presidencialismo mexicano. Esta queda en manos del PAN. Pero el congreso de la Unión y la cámara de diputados es posesión de los partidos de oposición. En 2003, el PRI recupera la mayoría de diputados federales.


Lo mismo ocurre durante el sexenio de Felipe Calderón. Lo que permite el atisbo de la división de poderes y una mayor independencia de la suprema corte de justicia. Todo puede llegar a su fin. Si AMLO y Morena alcanzan el dominio absoluto y hacen un ejercicio imperial de hombre-partido.

Si así fuera. Podrá modificar la Constitución. Derogar las reformas constitucionales. Designar el fiscal anticorrupción. Cambiar a los consejeros del INE. Transformar el poder judicial y poner bajo su sombra a los gobernadores y presidentes municipales. Vuelve a creerse que el presidente lo puede todo.

México se da el lujo de ser gobernada por una monarquía sexenal absoluta

Cosío Villegas escribe en el “Sistema Político Mexicano”que “no debe descartarse los efectos puramente sicológicos que estas situaciones producen, pues basta que la gente crea que un hombre es poderoso para que su poder aumente por ese solo hecho… Aumenta en mucho el poder del Presidente la creencia de que puede resolver cualquier problema con solo querer o proponérselo. Creencia general entre los mexicanos de cualquier clase social…”.

El maestro del ColMex destaca “Las dos piezas principales y características del sistema político mexicano son: Un poder ejecutivo – o más, específicamente, una presidencia de la república- con facultades de una amplitud excepcional y un partido político oficial dominante”. Tendencia mundial.

Reconoce que “la Constitución de 17 creó un ejecutivo extraordinariamente poderoso. Y que de allí emanan muchas de las facultades amplias de que goza en México el presidente de la república. Otras provienen de los errores de las leyes, comenzando por la mismísima Constitución…”

Ironiza. “La Constitución general declara con mucho énfasis que los estados de la República son “libres y soberanos en su régimen interior”. Jurídicamente debiera ser imposible la intervención de cualquier autoridad, como no fuera la judicial, y eso en casos muy restringidos.

Pero en la realidad. “Ocurre que los inconformes con una disposición, sea del ejecutivo, sea del legislativo de un estado, acuden al presidente de la República para que sea modificada por la vía de la “persuasión”. En esta forma el Presidente resulta ser el juez de última instancia o el árbitro final de los conflictos entre los gobernantes y los gobernados de las comunidades municipales y estatales”.

Por eso “la mexicana es la única república del mundo que se da el lujo de ser gobernada por una monarquía sexenal absoluta… se trata de una monarquía absoluta sexenal y hereditaria en línea transversal”.

Tendencia mundial del regreso del hombre fuerte, poderoso

El informe de Freedom House “Nations in Transit 2018. Confronting Illiberalism” (Naciones en tránsito 2018. Enfrentando el Illiberalismo) muestra que el regreso del hombre fuerte se trata de un fenómeno que se registra en casi todas las naciones que llegaron a la democracia. Después de haber permanecido durante muchos años bajo el modelo comunista.

A este movimiento se ha denominado “Illiberalismo”. Nate Schenkkan refiere que “no es una palabra de código peyorativo para “políticas con las que no estamos de acuerdo”. Es una postura ideológica que rechaza la necesidad de instituciones independientes como controles del gobierno y descarta la idea del desacuerdo legítimo en la esfera pública”.

Los gobiernos de los países del este “desdeñan las instituciones independientes y buscan fusionar al partido gobernante con el Estado”. Schenkkan confirma. “En 2017, el illiberalismo se estableció como la nueva norma en la región que se extiende desde Europa Central a través de Eurasia”.

En este nuevo ambiente antiliberal, -destaca- los ciudadanos podrán ir a protestas, establecer ONG, publicar artículos de noticias o hacer comentarios críticos en las redes sociales sin correr el riesgo de agresiones físicas o largas penas de prisión. Pero tales actividades los expondrán a inspecciones gubernamentales intrusivas y ataques vociferantes en medios estatales y alineados con el gobierno. E incluso discriminación en el empleo en países donde los lazos con el partido gobernante se están convirtiendo en una necesidad económica.

La desaparición de la división de poderes

Zselyke Csaky en el “El desafío en el centro de Europa: Polonia y el futuro de la Unión Europea”, escribe que: “se debe apreciar la audacia de los cambios impulsados por el partido gobernante Ley y Justicia (PiS). Desde que ganó las elecciones en octubre de 2015.

PiS –confirma Csaky- “Ha puesto al revés el marco legal del país, poniendo fin a la separación de poderes”. Como consecuencia de la aprobación de “reformas de gran alcance para politizar los tribunales y los medios de comunicación, presionó a la sociedad civil y calificó a los que la criticaban como traidores”.

Leyes aprobadas en 2017 –destaca Csaky- dan al parlamento control total sobre la elección de los miembros del Consejo Nacional de la Magistratura (NJC, por sus siglas en inglés), que se encarga de designar jueces en todo el país.

Las nuevas leyes también permiten el reemplazo de alrededor del 40 por ciento de los jueces sentados del Tribunal Supremo…Con los cambios del año pasado, la subyugación del poder judicial polaco por parte del partido está completa.

En conclusión, el partido (PiS) “está asumiendo el control del estado, operando con total desprecio por las normas constitucionales y parlamentarias. Basa sus acciones en una vaga noción de “justicia social”, haciendo una distinción arbitraria entre los resultados justos en un sentido legal y los resultados justos en un sentido social”.

A ello se agrega una campaña virulenta contra las ONG y el periodismo. “La lógica… es que solo aquellos que han sido elegidos por una mayoría popular, es decir, el gobierno, tienen derecho a hablar sobre asuntos de interés público… [Los] grupos de la sociedad civil y periodistas de investigación son etiquetados como “agentes extranjeros” y denunciados en la televisión nacional como mercenarios.

Democracia en crisis

La democracia está en crisis escribe Abramowitz presidente de Freedom Houses. “Valores que encarna, particularmente el derecho a elegir líderes en elecciones libres y justas, la libertad de prensa y el estado de derecho. Están bajo asalto y en retirada a nivel mundial”.

Refiere que “Rusia y China reconocen claramente que para mantener el poder en casa. Deben aplastar el debate abierto, perseguir a los disidentes y comprometer las instituciones basadas en reglas más allá de sus fronteras.

Anticipa que “Los ciudadanos y líderes de las democracias ahora deben reconocer que lo contrario también es cierto: para mantener sus propias libertades, deben defender los derechos de sus contrapartes en todos los países. La realidad de la globalización es que nuestros destinos están interrelacionados.”

Señala que “El reemplazo de las normas democráticas globales por prácticas autoritarias significará más elecciones en las que la victoria del titular sea una conclusión inevitable. Significa un paisaje mediático dominado por portavoces de propaganda que marginarán a la oposición y presentarán al líder como omnisciente, fuerte y dedicado al engrandecimiento nacional.

Quizás lo peor de todo. Y lo más preocupante para el futuro. Es que los jóvenes, que tienen muy poco recuerdo de las largas luchas contra el fascismo y el comunismo. Pueden estar perdiendo la fe y el interés en el proyecto democrático. La idea misma de democracia y su promoción se ha visto empañada entre muchos, lo que contribuye a una peligrosa apatía