Logo de La Jornada de Oriente
Cargando...

Dos varas para medir las protestas sociales

Por: Jaime Ornelas Delgado

2013-06-21 04:00:00

La derecha brasileña está de plácemes; por fin logró lo que tanto intentó en los ocho años del gobierno de Lula y en lo que va del de Dilma, enfrentar al gobierno con manifestantes ansiosos de modificar el rumbo que ha tomado Brasil, que junto con Argentina –que también sufre los embates de la derecha que impidió elegir mediante el voto popular a los jueces–, Venezuela, Uruguay, Bolivia y Ecuador, inició un intenso proceso de transformaciones sociales y económicas encaminadas a superar los niveles de pobreza y desigualdad que trajera consigo el colonialismo y luego la colonialidad que parecía imposible de romper no sólo por las poderosas estructuras económicas y sociales que nos atan a la dependencia, sino sobre todo por las estructuras mentales que condicionaron nuestro ser y proyecto cultural nacional a “ser como ellos”, como los europeos o los estadounidenses, cualquiera de ellos, menos a nosotros mismos.

Hay que ver en estos días a los comentaristas televisivos que andan por Brasil para reseñar los juegos de fútbol de la Copa Confederaciones, metidos a conocedores expertos de la situación política y social brasileña. Con dos días de estancia en Río de Janeiro hablan con enorme autoridad sobre las causas que provocaron lo que han dado en llamar “el estallido social” brasileño, sí, en todo Brasil, y dictan cátedra sobre lo que hizo o dejó de hacer el gobierno y terminan por ensalzar a los “ciudadanos que se manifiestan en las calles para protestar por el alza en el pecio del pasaje urbano.”

Por supuesto, allá en Brasil, todos los comentaristas futboleros mexicanos coinciden en hablar respetuosamente de los manifestantes, cosa que, ni por asomo, hacen cuando los manifestantes son de México y expresan su rechazo a las elecciones fraudulentas o a la infausta “reforma” educativa o protestan por los bajos salarios, pero también saben guardar discreto silencio cuando las manifestaciones pacíficas son sometidas a un exceso de violencia policiaca. Estos, los de aquí, son vándalos, terroristas, apoyados por guerrilleros, acusó Graco Ramírez, que sólo merecen desprecio, represión y cárcel.

Dos varas para medir los procesos sociales; en Brasil la causa es justa, en México se atenta contra la paz pública; allá está en la presidencia una ex guerillera que muestra la viabilidad de los gobiernos de la izquierda progresista; en México está en la presidencia un hombre que gusta de las fotos y las poses de gobernante sobrado y que quiere hacer de México un país de telenovela frívola e insulsa. Por eso, para los comentaristas del futbol las protestas sociales no son lo mismo, unas son justas y dignas de comentario sagaz y demoledor.   

Finalmente, en México la derecha ha vuelto al ataque; sus acechanzas contra el petróleo no cesan y se muere por privatizarlo, pero para ello tuvo necesidad de someter a la izquierda y lo hizo incorporándola al Pacto por México o simplemente, como en Puebla, la borró del mapa político–electoral. Hoy, en el debate por la ciudad capital del nuestro estado, la izquierda no está presente, y cuidado, pues como hemos visto la memoria colectiva es frágil, o para decirlo como lo decimos en México: santo que no es visto no es venerado.

Share
La Jornada
Nacional Michoacan
Aguascalientes Guerrero
San Luis Veracruz
Jalisco Morelos
Zacatecas  
Tematicas
Defraudados Izquierda
AMLO Precandidatos 2012
Servicios Generales
Publicidad
Contacto
© Derechos Reservados, 2013. Sierra Nevada Comunicaciones S.A. de C.V.