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Arnoldo Martínez Verdugo

Por: Jaime Ornelas Delgado

2013-05-30 04:53:45

Arnoldo Martínez Verdugo en campaña por la
presidencia de la República (1982)

A la memoria de José Luis

Victoria, amigo de siempre.

 

Mucha razón tiene Adolfo Sánchez Rebolledo al afirmar que hay muchas y buenas razones para homenajear la trayectoria política de Arnoldo Martínez Verdugo; entre sus méritos, que fueron muchos, Sánchez Rebolledo y otros editorialistas han mencionado la insólita condena a la invasión de Checoslovaquia por la Unión Soviética en 1968 para aplastar la “Primavera de Praga”; también recuerdan su rechazo al socialismo real como modelo universal, así como su voluntad personal de construir, desde elPartido Comunista, una opción legal para impulsar la democracia en México y sus esfuerzos empeñados en lograr la unidad de las fuerzas de izquierda para hacerla opción de gobierno y su humildad personal “tan ajena a los protagonismos de otros dirigentes de menor estatura.”

Pero los comunistas saben de un hecho trascendente para su partido y el conjunto de la izquierda socialista, y fue el impulso que dio a la ruptura con la ideología y el Estado de la revolución mexicana –e incluso con el lombardismo–, a los habían sido uncidos los comunistas en el gobierno del general Lázaro Cárdenas (1934–1940).

La alianza del Partido Comunista Mexicano (PCM) con las fuerzas progresista del cardenismo se basó en la consigna impuesta por la Tercera Internacional de la “unidad a toda costa”, que si bien permitió el avance del nacionalismo revolucionario dejó al proletariado mexicano sin proyecto político, y sin partido, diría José Revueltas. En esa situación, dice Martínez Verdugo, “el contenido principal de la estrategia del Partido se reducía a la idea de ‘impulsar’ la Revolución Mexicana hasta sus última consecuencias” (Arnoldo Martínez Verdugo, PCM. Trayectoria y perspectivas, Fondo de Cultura Popular, México, 1971, p. 48).

Sería hasta 1960 con la realización del XIII Congreso Nacional del PCM, que emergió un grupo de dirigentes medios, entre los que se encontraba Martínez Verdugo, que elabora el Programa y las líneas fundamentales de una táctica y estrategia proletaria, y se plantea un nuevo tipo de relación con las masas. Al respecto, escribió Arnoldo “En el curso de su historia, nuestro Partido aprendió que una de sus tareas esenciales, que lo definen como la organización revolucionaria de la clase obrera, consiste en la lucha por conquistar, mantener y desarrollar la autonomía teórica, política y organizativa de la clase obrera”.

La Revolución Mexicana no era pues la vía al socialismo. La ruptura fue total y la clase trabajadora se reencontraba con su partido. Los comunistas, por fin, con el impulso decidido de Arnoldo, habían comprendido “que el Partido necesita formular su propia teoría de la Revolución en México, del desarrollo revolucionario del país.” (Arnoldo Martínez Verdugo,ibídem, p. 69).

El rescate de la identidad del PCM como partido proletario y socialista fue en ese momento el mayor triunfo político de Arnoldo Martínez Verdugo, pues el partido bajo su conducción se convirtió en el factor fundamental de la posterior unidad de las izquierdas que ha hecho viable su triunfo electoral. Por supuesto, la vuelta de antiguos militantes a las posiciones del colaboracionismo de fuerte tufo lombardista y al viejo nacionalismo revolucionario, no son responsabilidad de Arnoldo ejemplo de fortaleza comunista e indeclinable vocación revolucionaria.

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