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Las transas de la autopista Amozoc-Perote

Por: Ramón Beltrán López

2012-09-25 05:45:36

Desde hace más de 4 años he recorrido la “autopista” Puebla–Perote en ambos sentidos. Cada vez que lo hago llevo los ojos bien abiertos y, como se dice habitualmente, “el alma en un hilo”. Únicamente cuenta con dos carriles de circulación y múltiples anuncios solicitando que se circule por la extrema derecha para permitir el rebase de quienes desean hacerlo. Y estas “recomendaciones” se pueden obedecer, o se pueden ignorar. Muchos optan por la segunda opción. Ya sea por mera sensatez o porque piensan que en todas las carreteras de dos carriles se debe circular por el derecho y que quien desea rebasar lo hace únicamente cuando ha comprobado previamente que nadie se aproxima en sentido contrario, por el izquierdo; sin embargo, en ésta, y con todos los anuncios que solicitan circular por la derecha extrema, lo que puede suceder –y sucede con demasiada frecuencia– es que el conductor que se aproxima, rebasando por la izquierda a otro vehículo,  pretende, o espera, que uno se mueva a la derecha. Y de no hacerlo, por ignorancia o por negligencia, o simplemente porque nadie supone que se va a encontrar a otro automóvil de frente, va a sufrir una colisión mortal o, por lo menos, un susto mayúsculo. La segunda opción es la menos grave, pero no deja de ser una experiencia sumamente desagradable.

Durante la noche esta aventura tiene aún riesgos mayores, porque en caso de obedecer las indicaciones viales y si se circula por el acotamiento se puede uno encontrar un vehículo descompuesto o estacionado,  por cualquier causa, con o sin luces, y estamparse contra él o bien si se pretende corregir el rumbo y retornar al carril de circulación podrá  chocar contra otro vehículo que viene en sentido opuesto. Y que puede estar rebasando o bien que por nuestro súbito volantazo lleguemos a invadir involuntariamente el carril opuesto.

Los reportes periodísticos sobre accidentes mortales en esta supuesta “autopista” ya constituyen  el pan nuestro de cada día. ¿Cuántos muertos? ¿Cuántos heridos? ¿Cuánto importan los daños materiales hasta la fecha? Nadie lo sabe. Pero son muchos los primeros y demasiados los segundos.

Lo que sí sabemos es que se trata de una supuesta “autopista”, tipo A–4; es decir, de cuatro carriles de ancho más el acotamiento, como la México Puebla, la Puebla–Orizaba–Córdoba–Veracruz, o como el Arco Norte.

Esta autopista le fue concesionada a la empresa española OHL (Obrascón–Huarte–Laín) hace ya siete largos años, y según Fitch Ratings es una de las más lucrativas para esta organización, pues encima de todo hace apenas un año se le concedió aumentar sus tarifas en un 18 por ciento.

Esta misma empresa recibió otra jugosa concesión durante el gobierno de Mario Marín: el libramiento norte de la ciudad de Puebla, tramo también de peaje que llegaría desde el entronque del Periférico hasta unirse con la Puebla–Perote y la Puebla–Veracruz.

Curiosamente, y por razones que se prestan a malas, muy malas interpretaciones, porque ya conocemos como se las gastan nuestros políticos, (piensa mal y acertarás) la autopista Puebla–México se vuelve súbitamente más angosta (sólo 4 carriles) en este punto y permanece de ese mismo ancho en toda la extensión en que el tráfico es más intenso, ocasionando graves problemas para ingresar y salir de la zona industrial y a la planta VW. En cualquier otro país se podría suponer que ampliar esta parte sería una de las preocupaciones principales del gobernante en turno, pero no en México. Y menos en Puebla, desde hace ya mucho tiempo.

Justamente, para librar ese tapón vial artificialmente generado (tal vez con muy mala intención), se le dio  la concesión del libramiento a la misma empresa española que tiene la concesión del tramo Puebla–Perote, o sea OHL. Antes de que pudieran terminarlo llegó al poder Moreno Valle y canceló la concesión. Esperamos que lo haya hecho bien, porque OHL está peleando en los juzgados federales con uñas y dientes. Porque además el contrato de concesión tiene una clausula de “protección de la inversión” que impide efectuar cualquier otra obra con los mismos puntos de destino (Periférico–Amozoc).

Y tal vez lo más grave, además de lo peligroso que es el tramo Puebla–Perote, es que esta “autopista”, que cuenta solamente con dos carriles, estaba proyectada y concesionada para cuatro carriles. Eso es lo que la hace tan peligrosa. Pero encima de eso se les permite cobrar el peaje como si tuviera los cuatro carriles. Es tan costosa, por kilómetro recorrido, como el Arco Norte, como la México–Puebla, etc.

Y ahora, desde hace unos cuantos días,  quien continúe ahora el recorrido, más allá de Perote, hasta llegar a Xalapa, para continuar por el Libramiento que evita la circulación dentro de esta ciudad, se llevará una muy agradable sorpresa, porque esta parte de la autopista sí cuenta con los cuatro carriles de circulación, está muy bien trazada, sin los vados que contribuyen a hacer aún más peligrosa la Puebla–Perote, sin pendientes pronunciadas y, ¿qué cree usted, amigo lector?, con el mismo precio por kilómetro recorrido que el tramo Amozoc–Perote.

Sí, con cuatro carriles, con barrera divisoria entre los dos cuerpos, sin el riesgo de los choques de frente, y al ¡mismo precio! Una maravilla. Pero resulta que esta ya no la construyeron los mismos pillastres de OHL. El consorcio constructor está integrado por Ascendi Group, Mota–Engil e Isolux Corsán y en el acto inaugural se resaltó que esta obra implica una inversión  de más de 8 mil millones de pesos, que incluye una contraprestación inicial, pagada por la concesionaria a la SCT de aproximadamente 3 mil 400 millones de pesos, y que la autopista Perote–Banderilla significó una inversión de casi 2 mil 200 millones de pesos, que sumado al Libramiento de Xalapa costará más de 2 mil 600, lo que suma 4 mil 800 millones de pesos, una de las inversiones más importantes en materia de infraestructura carretera, más los 3 mil 400 iniciales.

¿Usted cree, como yo, que en todo esto  hay gato encerrado y que se le está permitiendo a OHL cobrar el doble de lo que debería cobrar por el tramo Puebla–Perote, simplemente porque hay alguien más que salió muy beneficiado?

¿Los meterá al aro el gobernador Rafael Moreno Valle en beneficio de los poblanos que están siendo asaltados sin compasión por una empresa sin escrúpulos, y que ha ocasionado además  una inmensa cantidad de accidentes, o será necesaria la acción de ciudadanos de Puebla, Tlaxcala y Veracruz, que se opongan a que esta situación continúe así y se bajen los peajes a la mitad  hasta que se construyan los cuatro carriles?

Hagan sus apuestas.

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