Logo de La Jornada de Oriente
Cargando...

A dos meses del 5 de mayo, la celebración no contagia a los ciudadanos

Por: Ramón Beltrán López

2012-03-06 04:00:00

A dos meses de celebrar el sesquicentenario de la batalla del 5 de mayo, se sabe que ésta (la celebración) será de antología. Que habrá desfiles y festejos; tal vez recreación de episodios relevantes de la época. Que también serán inauguradas obras monumentales, y que éstas quedarán concluidas a tiempo, no como las del Centenario y el Bicentenario, que por allá en el Defe les fallaron por mucho.

Que tendremos segundo piso desde la autopista hasta San José, y una entrada nueva desde la vía corta a Santa Ana Chiautempan, hasta la 11 o la 9 Norte. La verdad, no sé.

Que quedarán remozados y “bien guapos” los Fuertes de Loreto y Guadalupe; imagino que como si nunca hubieran recibido el impacto de una bala de cañón o de fusil.

¿Derogarán aquel acuerdo del cabildo paredista que le eliminaba el apellido (de) Zaragoza a la ciudad de Puebla? ¿O lo mantendrá en vigor el nuevo cabildo de mayoría panista? ¿O nomás se harán guajes, como si nada hubiera pasado?

¿Reeditarán aquellos vibrantes discursos del “Mosco” Díaz García, personaje ahora reeditado o reciclado en el ayuntamiento? ¿Aunque en éstos  haya criticado, censurado y negado cualquier mérito de los juaristas ante la invasión francesa? ¿O serán atacados por una amnesia súbita y se treparán al boato oficial? El del gobierno estatal, por supuesto.

¿Y a quién le van a encargar que inyecte entusiasmo a los ciudadanos, quienes, hasta el momento parecen meros espectadores, que no partícipes, de tan destacada celebración?

¿Habrá alguna dependencia encargada de recordar, de insistir, de remachar, que si bien Puebla fue tomada posteriormente por los franceses, de la misma manera fue recuperada más tarde por las tropas liberales encabezadas por el general don Juan Crisóstomo Bonilla?  Nomás para silenciar a aquellos maledicentes que aún persisten en negarle méritos a Zaragoza intentando minimizar su triunfo demoledor sobre las fuerzas invasoras, con el  argumento falaz de que ésta fue solamente una batalla. Un triunfo efímero. Como si la guerra contra los franceses y los conservadores se hubiera perdido, finalmente. 

Aquello que se inició en el Cerro de Loreto terminó en el cerro de las Campanas. Sin lugar a dudas.

¿Servirán estos festejos para devolvernos parte de nuestro orgullo, de nuestra identidad, para que estos momentos en que los nubarrones de la violencia, la delincuencia y la corrupción parecen ensombrecer nuestro futuro seamos capaces de recordar que nuestros antepasados supieron y pudieron enfrentar valerosamente situaciones mucho más complicadas, condiciones de orden mundial que prácticamente impedían que nos pudiéramos constituir ya como una nación soberana, independiente, con identidad propia? 

¿Será reeditada la correspondencia entre Juárez y Zaragoza?

¿Los partes militares?

En fin, hay tanto que redescubrir, tanto  que revalorar, tanta historia que rememorar que no se puede permitir que todo esto quede únicamente en manos y bajo la responsabilidad de nuestros políticos, de nuestros gobernantes.

No basta con grandes y magnas obras.

Es indispensable la participación ciudadana.

La explicación del cómo, del cuándo y  del por qué nacimos al concierto de las naciones, así con mutilaciones, con sangre, con sufrimientos, pero guiados por un puñado de mexicanos convencidos de sus ideales y de sus propósitos, dispuestos a sacrificarlo todo por ofrecernos un país independiente y justo.

Vale la pena recordarlo.

Share
La Jornada
Nacional Michoacan
Aguascalientes Guerrero
San Luis Veracruz
Jalisco Morelos
Zacatecas  
Tematicas
Defraudados Izquierda
AMLO Precandidatos 2012
Servicios Generales
Publicidad
Contacto
© Derechos Reservados, 2013. Sierra Nevada Comunicaciones S.A. de C.V.